El panda gigante es un animal simpático y tierno, pero que desgraciadamente tiene un futuro dudoso. La destrucción de su hábitat y la caza furtiva, le han llevado al borde de la extinción.

Características del panda gigante

El panda gigante pertenece a la familia de los osos. Es omnívoro, y se alimenta principalmente de bambú. Puede digerir diariamente cerca de 40 kg de esta planta. Completa su dieta con pequeños mamíferos, frutas y brotes vegetales.

Generalmente el panda gigante se desplaza por tierra la mayor parte del tiempo, sin embargo es capaz de subir a los árboles perfectamente. A diferencia de otros osos, el panda no hiberna, simplemente se desplaza en invierno a zonas más bajas, donde el clima es más templado.

Actualmente los pandas gigantes habitan las montañas del sudoeste de China. Se calcula que a día de hoy la cifra aproximada de pandas gigantes en libertad es de 1.600 individuos.

El panda gigante en peligro de extinción

A pesar de que el gobierno chino se está tomando muy en serio la protección del panda gigante, su futuro todavía pende de un hilo.

La población china cada vez invade más su territorio, dividiéndolo y forzando al panda a un aislamiento que en nada le beneficia. Por otra parte, la caza furtiva sigue siendo una lacra que el gobierno chino persigue con dureza.

Otra dificultad para la supervivencia del panda, es que algunos acaban heridos o muertos por las trampas dirigidas a osos negros, renos y ciervos. El gobierno chino ha optado por establecer cerca de sesenta reservas para el panda gigante, intentando a toda costa su preservación, pero tan solo el 61% de los pandas viven en estas reservas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), considera al panda gigante la única especie de oso en peligro de extinción.

El panda gigante en cautividad

Desde principios de los años sesenta, se ha pretendido criar al panda en cautividad. Sin embargo, hasta ahora los esfuerzos habían sido infructuosos.

La hembra del panda gigante sólo está en celo durante 72 horas al año, y a esta dificultad se une que los machos privados de libertad viven en un estado de aburrimiento continuo que les ahoga su instinto de apareamiento. Pero el año 2010 ha sido fecundo en cuanto a nacimientos de pandas en cautividad se refiere.

En agosto nacen dos oseznos en el parque de la provincia de Wakayama, en Japón, de una hembra de diez años de edad que dos años antes ya había tenido otras dos crías. Este parque desarrolla un programa de estudio y reproducción del panda gigante, que parece estar dando sus frutos poco a poco.

En septiembre nacieron en el Zoológico de Madrid dos crías de panda gigante. Este es un acontecimiento de vital importancia, ya que en España no había vuelto a ocurrir desde 1982, y en Europa sólo se han dado dos nacimientos más, ambos en el Zoo de Viena.

La dieta del panda en cautividad consta de bambú, papilla de arroz, zanahorias, caña de azúcar, galletas con alto contenido en fibra y manzanas. Se estima que unos 290 pandas gigantes viven en cautiverio en todo el mundo.

Una luz de esperanza para el panda gigante

El pasado año el Centro de Cría de Pandas de Chegdu (China), dio un paso importante en la reproducción de pandas en cautividad. Los investigadores chinos aseguran que si todo avanza como hasta el momento, tardarán unos quince años en reintroducir al panda en su hábitat.

Dada la dificultad de apareamiento de los pandas en cautividad, gran parte del proyecto se apoya en la inseminación artificial. Pero una vez nacidas las crías, surge otro problema. El periodo de gestación de la hembra de panda gigante es de aproximadamente cinco meses. La hembra suele parir una o dos crías, y en el caso de que sean dos, sólo se ocupará de una de ellas, ya que no puede alimentar a las dos. Los oseznos son extremadamente pequeños, en comparación con la madre, y nacen absolutamente vulnerables y dependientes de su progenitora.

A partir de ahí, entran en acción los cuidadores humanos. Cogen al osezno rechazado y lo llevan a la incubadora, y cada cierto tiempo reemplazan a las crías. Es decir, los pequeños osos están por turnos entre su madre y la incubadora. Este método ha sido un éxito absoluto, y la supervivencia de las crías ha llegado al 98%.

El panda gigante es uno de los animales que resultan más entrañables para el público en general, y todos los defensores de la naturaleza esperan que al fin todos los esfuerzos para su conservación den un resultado positivo.