En la mayoría de las culturas occidentales la celebración del día de la madre resulta más significativo que el día del padre.

Hay una especie de culto a la maternidad que opaca y disminuye la función del padre en la formación de sus hijos.

Esta tendencia es trasmitida a muchos varones que inconscientemente piensan que la formación afectiva y emocional de los hijos es cosa de mujeres y no de varones.

La importancia de la presencia emocional del padre

Sin embargo, abundan los estudios que prueban que la ausencia emocional del padre produce una cantidad enorme de disfunciones en el desarrollo emocional de los hijos. De hecho, E. M. Hetherington probó en un estudio titulado, "Children and divorce", publicado en el libro "Parent-child Interaction: Theory, Research and Prospect", editado por R. Henderson, que "un padre inaccesible, hostil y rechazante, puede causar más daño que un padre ausente".

Si no se produce un equilibrio adecuado en la función de desarrollo emocional afectivo con los hijos, donde padre y madre colaboran conjuntamente en su formación, el resultado a la larga es pobre y muy por debajo de lo que debería ser.

Muchos varones cuando llegan a ser padres ciertamente se alegran por la llegada de los hijos, sin embargo, muchos asumen un rol casi exclusivamente de proveedores y no expresan afecto ni se ocupan del desarrollo afectivo y emocional de sus hijos.

Muchos actúan de ese modo porque no aprendieron a expresar sus propias emociones y otros tantos porque se quedaron congelados en los estereotipos que enseñan que los varones no deben expresar sus emociones, no al menos como lo hacen las mujeres.

Efectos en la vida emocional de los hijos

Josh McDowell menciona en su libro Mitos de la educación sexual que una de las razones por la cual muchos adolescentes se lanzan en busca de experiencias sexuales es por la falta de un amor genuino de su padre.

Aunque parezca sorprendente, muchos adolescentes no recuerdan haber recibido un abrazo de su padre o una expresión de cariño.

Muchos padres actúan como si sus hijos debieran ganarse su amor. Exigen buenas calificaciones, obediencia, buena conducta, sin embargo, no están dispuestos de la misma forma como exigen a expresar cariño incondicional por sus hijos.

Cuando la relación del padre con los hijos es pobre, entonces, a medida que los hijos crecen éstos tienen más dificultades para comunicarse con él.

Presencia real

La presencia física del padre es importante, pero no suficiente, necesita dar un paso superior que es comunicarse y comprometerse en la vida de sus hijos.

El psicólogo Julio Bronchal Cambra sostiene que "las distintas investigaciones y estudios psicológicos y sociológicos convergen en el mismo resultado: la ausencia del padre en la vida de los hijos tiene, en la inmensa mayoría de los casos, repercusiones negativas que se manifiestan en diferentes planos del ajuste adaptativo de los niños".

Por lo tanto, si bien es cierto la ausencia física afecta, también produce daño la presencia sin el compromiso emocional de participación en la vida de sus hijos.

Debate actual

Existe una corriente que sostiene que no es necesaria la presencia del padre para la crianza de hijos sanos y estables. Quien ha hecho famoso este punto de vista es la psicóloga norteamericana Peggy Drexler, que elaboró sus conclusiones en el libro "Raising Boys Without Men" (Criar niños sin hombres).

Ella realizó estudios entre mujeres lesbianas o solteras que criaban hijos y concluyó que el desarrollo emocional de los niños no se vería afectado sin la presencia de un padre.

La psicóloga dominicana Xiomara Rosario, directora del Centro Cristiano de Asesoramiento Familiar postula que éste es un tema en debate. Para esta investigadora la presencia de un padre comprometido con sus hijos es importante en el desarrollo de los mismos. No debe idealizarse, según ella, la presencia, pero tampoco menoscabarla.

Es evidente, de todos modos, que no se puede estar ausente a una tendencia mundial de cada vez más hogares monoparentales, o de familias diferentes como las que están surgiendo de personas del mismo sexo criando hijos.

Tal vez, lo que se debe apuntar es a señalar que si el padre está presente, su presencia es importante para el desarrollo de los hijos.

Si alguna mujer, por alguna razón no puede tener la presencia de un varón, sin duda puede suplir dicha ausencia tomando medidas para que los hijos sean afectados lo menos posible.

Lo que los hijos necesitan

Los hijos no sólo necesitan el abrazo cariñoso de una madre, también necesitan el afecto de un padre que sea capaz de decir sin tapujos ni cohibiciones: “Te amo”.

Un hijo criado por un padre amoroso que expresa constantemente lo importante que son sus hijos y lo valiosos que son para él desarrollan mecanismos de defensa frente a las presiones sexuales, a los desengaños, a las traiciones, al rechazo, etc. Tienen una bagaje de seguridad emocional que nos les da temor enfrentarse a situaciones de este tipo. Saben que son amados y que sus padres los valoran como tales.

Por el contrario, quienes no tienen la presencia del padre, sufren consecuencias nefastas. En el caso de las niñas S. McLanahan y L. Bumpass, en un estudio titulado "Intergenerational consequences of family disruption", publicado en American Journal of Sociology, sostiene que los efectos, a largo plazo, encontrados en niñas privadas tempranamente de la convivencia familiar con su padre incluían:

  • Embarazos y matrimonios adolescentes.
  • Maternidad en soltería.
  • Altas probabilidades de relaciones heterosexuales que acabaran en divorcio.
  • Altas probabilidades de múltiples casamientos.
Por lo tanto, no es un tema que debe ser tomado a la ligera, al contrario. Es preciso que los varones sean formados emocionalmente para asumir su rol de padres.

Conclusión

Ser padre es un privilegio. Los varones que tienen la gran oportunidad de tener hijos deben dar un paso más cada día y expresar con toda claridad a sus hijos que los aman y ellos son importantes para sus vidas, sólo así estará cumpliendo su rol de formador emocional de sus hijos, de otro modo los privarán de algo importantísimo para sus vidas.