El alemán Johann Gutenberg, desde 1438 se encontraba trabajando en su invento que revolucionaría al mundo, al poder hacer cientos de ejemplares de libros a partir de un original, por medio de la construcción de tipos móviles, los cuales los hacía con un instrumento de fundición que él creó. Su primera obra fue la Biblia latina, que salió a la luz en 1456. Gutenberg moriría en el año de 1468, revolucionado el mundo de los libros, que hasta antes sólo eran realizados por escribanos, por lo que su costo era muy alto.

El invento de Gutenberg se extendió por Europa y se fue combinando con la introducción de grabados en madera, que permitió la existencia de libros ilustrados. A finales del siglo XV los viajes de Cristóbal Colón, permitieron a los españoles dominar un nuevo continente, en el cual también se introduciría la imprenta.

La Nueva España, capital cultural de América, a mediados del siglo XVI

Después de la dura conquista de México Tenochtitlán, la ciudad resurgió de sus cenizas, por la decisión de Hernán Cortés. La Nueva España se convirtió a principios del siglo XVI en el foco que irradió cultura al resto del continente, muestra de ello fue que la imprenta y la universidad tuvo su primer asiento en América, en la ciudad de México.

Las órdenes religiosas, mendicantes fueron las que se encargaron de la cultura y de la evangelización de estas tierras. Los franciscanos fueron los primeros en llegar a la Nueva España, en el año de 1523, destacando la figura de fray Pedro de Gante. La Orden de Predicadores fue la segunda en llegar, en el año de 1526, venía encabezada por fray Tomás Ortiz, pero éste tuvo que regresar a la península Ibérica, por lo que en su lugar quedó fray Domingo de Betanzos.

Antecedentes de la imprenta en América

Fray Domingo de Betanzos logró en 1532, la creación de la Provincia de Santiago de México y en 1535 fue nombrado como su primer provincial. Un poco antes había llegado un naipero, con la ilusión de hacer fortuna, pero se llevó la sorpresa de que en la Nueva España estaba prohibido el juego, ya que era fuente de blasfemias.

Ante esa situación fray Domingo de Betanzos aprovechó la oportunidad para pedirle al naipero, que le hiciera una edición de un devocionario, con el cual enseñaría a rezar el Rosario, tradición característica de los dominicos. Surgiendo la obra: "La forma en que se ha de rezar el Rosario", realizada en la imprenta del naipero, este devocionario fue localizado a mediados del siglo XX en España por Francisco Vindel.

La santa escala, primer libro hecho con imprenta en América

El cronista fray Agustín Dávila Padilla fue el que dejó esta noticia, sobre el primer libro ya hecho con imprenta, en América y consideró que había sido Juan Pablos el impresor. Mientras que Toribio Medina ha señalado la posibilidad de que Juan Pablos no haya sido el primer impresor en la Nueva España, sino Esteban Martín, que probablemente llegó a estas tierras en 1534.

Pero todos los estudiosos del origen de la imprenta sostienen que la primera obra impresa fue la traducción de fray Juan de la Magdalena a la santa Escala. Icazbalceta estableció el año de 1537, como el más factible de la aparición del texto. En ese sentido la traducción de Magdalena es anterior a la realizada por, el también dominico, fray Luis de Granada, en 1564.

Todavía existe el eremitorio de fray Domingo de Betanzos en Tepetlaoxtoc, al oriente del Estado de México, donde fray Juan de la Magdalena hizo su traducción y la casa donde estuvo la primera imprenta en América, en la calle de Moneda a un costado del palacio nacional de México.