“Huyo de lo que me sigue; voy detrás de lo que huye de mí.”, Ovidio, poeta, 43 a.C. - 17 d. C.

El miedo a ser cazado

Desde tiempos ancestrales el ser humano ha sido depredador y presa a su vez, por tanto, ha tenido que desarrollar determinadas estrategias para lograr sobrevivir. Estas estrategias son comunes a su vez con las de la mayoría de los otros animales, no hay que olvidar que el hombre es un mamífero.

La organización en grupos

Para cazar mejor presas mayores y al tiempo evitar ser cazado, el ser humano se organizó en grupos que aseguraban: por un lado, un mejor resultado en la estrategia de caza al poder atrapar presas de gran tamaño (se sabe que el hombre de Neanderthal cazaba grandes presas, como los mamuts, actuando como lo hacen los lobos o los chimpancés en la actualidad; eran capaces de conducir hasta un lugar estratégico, por ejemplo un lugar enlodado, a su presa para darle mejor caza al dejarla acorralada e incapacitada para moverse).

Por otro, mayor protección contra ataques externos, logrando así una probabilidad más alta de seguir perpetuando la especie (los búfalos africanos viajan en grandes manadas y cuando perciben a un depredador cerca, por ejemplo un león, logran disuadirlo agrupándose con las cabezas y astas dirigidas hacia el depredador, mientras que las hembras de ñús pueden retrasar el parto cierto tiempo para alejarse de un depredador cercano).

La evolución paralela entre presa y depredador

Pero tanto antes de la formación de grupos como después, el instinto de huir era la respuesta a no ser depredado. Ejemplo de ello son las grandes manadas de herbívoros que han desarrollado diferentes maneras de huir frente a un depredador que evoluciona paralelamente a su presa y que desarrolla estrategias de caza adaptadas a las mejoras evolutivas en la huida de aquellos.

Los antílopes africanos han aprendido a driblar rápido hacia los lados para evitar el ataque de los guepardos, que a su vez evolucionaron incrementando su rapidez (convirtiéndose en el animal más rápido del mundo al alcanzar el récord de velocidad de más de 100 km/h) de manera paralela al aumento de velocidad de sus presas, lo que en la evolución ha conducido a un alargamiento de las extremidades. El poder driblar es una ventaja evolutiva que presentan los antílopes en respuesta al incremento evolutivo en la velocidad de los guepardos y que permite la supervivencia de la especie, ya que, de momento, los guepardos no saben driblar tan grácil y rápidamente como los antílopes.

No obstante, la huida no ha de ser forzosamente una carrera veloz. Existen otras maneras de escapar del peligro, de huir de éste: quedarse paralizado. El quedarse completamente inmóvil ante ciertos depredadores, como por ejemplo un león, era una respuesta eficaz ancestral humana que evitaba la muerte al lograr confundirse con el ambiente; de esta manera, había más posibilidades de pasar inadvertido ante los ojos del depredador.

Se sabe que los herbívoros, ciervos por ejemplo, no dan un olor detectable para los depredadores. Por esto los primeros días después de nacer un cervatillo ante un depredador queda inmóvil tendido en el suelo y pasa desapercibido gracias a las manchas blancas de su pelaje. Hoy en día para los humanos, sin embargo, este tipo de respuesta queda fuera de toda utilidad llegando incluso a ser una desventaja ante ciertos peligros.

Huimos como respuesta al miedo

Por tanto, el ser humano, al igual que otros animales, ha sabido desarrollar como respuesta al miedo a ser cazado, para servir de alimento a otro animal de fuerza superior, de otra o de la misa especie, la huida como estrategia de supervivencia.

La huida puede manifestarse de dos maneras muy diferentes, antagónicas: echar a correr o quedarse paralizado. Ambas son formas de escapar del peligro, aunque la segunda es una fórmula poco eficaz aplicada al ritmo de vida de la sociedad humana.

La huida en la sociedad actual

Sigue leyendo cómo se amplia y ajusta el concepto de huida a la sociedad contemporánea, introduciendo al depredador abstracto, en el artículo: La huida en la sociedad actual.