Etimológicamente el término Antropología deriva de los vocablos griegos anthropos (hombre) y logos (conocimiento). En esta etimología se encierra la esencia de su finalidad: conocer la compleja naturaleza del ser humano.

La alteridad en el origen de la disciplina

La palabra "alteridad" proviene del término latino alter que significa "otro".

Este término se aplica al descubrimiento que el "yo" hace del "otro". El encuentro con este "otro" distinto a uno mismo está en la base de la formación de la identidad, tanto individual como colectiva.

Como decía Martín Buber: "Al decir 'yo' se supone también la existencia de un 'tú', de algo exterior que se diferencia, pero que converge (...) No hay 'yo' en sí sino, solamente, el 'yo' de la palabra primordial 'yo-tú'. La palabra 'yo-tú' establece el mundo de la relación".

De igual manera, a nivel colectivo, el descubrimiento de otros pueblos con formas de vivir y entender el mundo diferentes a las propias despierta el interés por su estudio y conocimiento. Es el camino para reconocer, afianzar o replantearse los valores intrínsecos de la sociedad a la que se pertenece.

Estas inquietudes son el germen de la disciplina antropológica.

El descubrimiento de los "otros"

Ya en el siglo XIII se había puesto de manifiesto la diversidad de etnias y de formas de organización social. Los viajes de los primeros grandes exploradores dieron a conocer el este de Europa y el Asia Central. El más famoso de ellos, Marco Polo, que vivió en China durante dieciséis años, compartió las experiencias en su libro "Las maravillas del mundo" que abrió el camino para los posteriores relatos de viajes.

El interés por las sociedades "exóticas" se nutre y se refuerza a partir del Renacimiento. Con las expediciones militares y comerciales se multiplican las crónicas, memorias y relatos que despiertan la atención de los europeos hacía los otros continentes.

Es el descubrimiento de América el que incrementa especialmente el número de narraciones referentes a estos pueblos que tenían maneras de vivir distintas, rasgos físicos diferentes y que usaban lenguas ininteligibles.

El trabajo etnográfico de Bernardino de Sahagún

Los primeros acercamientos a las culturas aborígenes americanas se dieron principalmente por los trabajos de los misioneros indianos.

Destaca entre ellos el realizado por Bernardino de Sahagún al que se puede considerar uno de los grandes precursores de la Etnografía. Interesado por comprender mejor a los pueblos nahuas del centro de Nueva España, aprendió su lengua, el náhuatl, realizando un riguroso trabajo etnográfico en el que establece una clara separación entre su opinión eclesiástica y los datos que le aportan los indígenas sobre su propia cultura.

Fruto de sus investigaciones, entre otras, son dos de sus obras más importantes: Historia de las cosas de la Nueva España" y el llamado Códice florentino, de vital importancia para el conocimiento de la Mesoamérica precolombina. Parte de su obra está escrita en el propio idioma de los nahuas.

Los comienzos del pensamiento antropológico

En el siglo XVIII, con la Ilustración, surgen los primeros debates sobre la forma de entender al "otro". Rousseau habla del Buen Salvaje y, en este mismo contexto ideológico, aparece la idea del evolucionismo social de la humanidad, desde una primigenia forma de sociedad simple hasta la más compleja de la sociedad occidental.

Esta idea adolece de un marcado cariz etnocentrista puesto en tela de juicio por Voltaire, sensible al pluralismo de la cultura y que sienta las bases para un auténtico relativismo cultural.

Las tesis evolucionistas tendrán gran peso en los primeros tiempos de la Antropología configurada ya como disciplina, en la segunda mitad del siglo XIX.

El objeto de estudio de la Antropología

Sintetizando, podemos decir que son las características físicas y las características sociales y culturales del ser humano, es decir, su naturaleza y su obra.

Dada la amplitud y complejidad del objeto estudiado, la disciplina se ha dividido en ramas que han centrado sus investigaciones en ámbitos distintos de la actividad humana.

Las más importantes son las siguientes:

  • Antropología biológica o física: Estudia los cambios biológicos en los seres humanos a través del tiempo y la diversidad física entre las distintas poblaciones.
  • Arqueología: Se trata del estudio científico de los vestigios del pasado humano.
  • Antropología lingüística: Estudia los lenguajes humanos, la evolución, las modificaciones, el contacto entre ellos y su relación con otros elementos de la cultura.
  • Antropología cultural, social o Etnología: Su objeto de estudio es la cultura humana. La manera de interpretar este término ha dado lugar a distintas corrientes dentro de la disciplina, aunque todas ellas han tenido como denominador común la inquietud por desentrañar los misterios de la compleja naturaleza social del hombre y sus múltiples manifestaciones.