
- Estereotipo de poeta - Foto por Claroscuro
Generalmente se piensa en los practicantes del oficio de la poesía como hombres desordenados, extravagantes, vagos y sabios "come letras", porque es verdad, es difícil vivir de la poesía y es por eso que la mayoría de los poetas viven de otra cosa.
Hay para todos los gustos, los poetas pueden escribir poesía y al mismo tiempo ser licenciados en administración, médicos o zapateros, pueden ser ejecutivos de una empresa grandísima o vendedores en una tienda de telas.
La poesía como oficio
La poesía es un oficio como cualquier otro y muchos poetas durante la historia lo han asumido así, como un trabajo que remunera poco pero que es gratificante en otras áreas de la existencia.
Un buen ejemplo sería el poeta chiapaneco Jaime Sabines, quien estudió medicina tres años, trabajó en una tienda vendiendo telas y también estudió letras, él mismo ha dicho que Tarumba, uno de sus mejores trabajos poéticos, fue concebido durante sus funciones como vendedor.
La poesía de Jaime Sabines
Sabines veía al poeta como un peatón, tiene un poema titulado así y en una de sus partes dice:
“Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!
Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?”.
"La vida antes y por encima de la poesía" (Jaime Sabines)
El mismo Jaime Sabines, en 1959, en su discurso al recibir el premio Chiapas dijo:
“Detrás del mostrador de una tienda de ropa, en este Tuxtla nuestro y mío, tantas veces negado y repudiado, y tantas amado con asombro –perpetuamente amado como a la propia mujer, como a nuestra debilidad y nuestra fortaleza, nuestro defecto, nuestro error, nuestra salud y nuestra esperanza- detrás del mostrador, me puse a aprender humildad y paciencia y sentí que debía disciplinarme, y que la vida está antes y por encima de la poesía. Quiero decir que comprendí que no se debe vivir a lo poeta, sino a lo hombre. (Quizá éste sea el truco más sutil de la poesía para exprimir a los que estamos en sus manos).”
Poesía y algo más
El poeta William Carlos Williams fue durante toda su vida ciudadano y médico de un pequeño pueblo de los Estados Unidos. Mientras ejercía su profesión, también escribía poesía, que resultó bastante importante para las letras estadounidenses.
Wallace Stevens uno de los primeros escritores de lo que es llamado poesía pura, tenía un puesto ejecutivo en una empresa y era abogado, él prefirió separar por completo su trabajo en las leyes de su trabajo en poesía, a la hora de su muerte, ninguno de sus compañeros de trabajo, conocía su obra poética.
La poesía no sirve para nada
Para convertirse en poeta, como en cualquier oficio, se requiere técnica, conocer el lenguaje, la poesía de otros poetas, los recursos literarios, las poéticas. Independientemente de la manera en la que se desee expresar la poesía propia. Teniendo estos conocimientos, pueden usarse para el crecimiento estético del poema o, en todo caso, se pueden también despreciar en cierto momento, pero siempre sabiendo qué es lo que se desprecia, y no dejándolo fuera solo por ignorancia.
Muchas veces se endiosa al poeta, como lo deja claro Sabines en su poema El peatón. Se piensa que es descubridor de las cosas fundamentales del universo y, por lo tanto, también de la verdad, pero no es así, la poesía ya existe en el entorno, está flotando sobre la línea del tiempo, en la historia y en la naturaleza, solo necesita de alguien que la tome prestada para ponerla en signos.
La poesía no sirve para nada, es decir, la poesía no tiene un fin práctico, no resuelve nada, solo provoca emociones, genera ideas e imágenes; es el placer estético del poema lo que se busca de la poesía, enriquece la vida, pero no la hace más fácil.
