El aspecto físico de Fedor no es el usual de la mayoría de los deportistas de élite, esculpidos escrupulosamente a base de dieta y gimnasio, y sus medidas, considerables aunque no escandalosas (1,83 m y 105 kg), a pesar del margen que su porcentaje de grasa corporal le ofrecía para enfrentarse a luchadores de categorías de peso inferiores, lo han llevado, dentro de la categoría de pesos pesados que ha venido ocupando, a enfrentarse habitualmente a contrincantes mucho más grandes que él, en ocasiones a verdaderos gigantes, como Hong-Man-Choi.

Más allá de la actitud explosiva una vez inmerso en la lucha, acostumbra a mostrar un aire respetuoso, tranquilo y desapasionado. Con frecuencia se le ha visto, en el instante antes a iniciar el combate, enfrente de su contrincante, con la cabeza gacha, humilde e incluso un poco humillada, y la mirada perdida, en una especie de concentración que parece llevarlo lejos de donde está su cuerpo, como si se encontrara solo y el combate fuera contra sí mismo.

Orígenes de Fedor Emelianenko en las artes marciales

Fedor se forjó en las disciplinas de judo y sambo -en las cuales posee un impresionante palmarés-, lo que le ha permitido dominar tanto la lucha de pie como la de suelo. Destaca en grado excepcional en todas las áreas fundamentales para el luchador: velocidad, fuerza, precisión, reflejos, técnica, capacidad de reacción y adaptación, y un aguante enorme para encajar los golpes del contrario. Su estilo se basa en un boxeo explosivo; un manejo experto de la distancia; una gran visión e inteligencia de combate, que le permite encontrar y centrarse en los puntos débiles de su adversario; una gran destreza en el suelo, al que en frecuentes ocasiones ha llevado a sus oponentes para la sumisión final; y un uso muy racional de las piernas.

Primera derrota

En el año 2000, que fue el de su inicio como luchador de MMA, Fedor sufrió su primera derrota a cargo del japonés Tsuyoshi Kohsaka, de quien obtuvo la revancha cinco años después. En esta primera derrota, Kohsaka, a poco de comenzar, le propinó un codazo ilegal que le reabrió una brecha en el ojo de un combate anterior, ensangrentándole la cara, por lo cual le impidieron continuar y otorgaron el combate al japonés. Por su carácter fraudulento, esta derrota suele ser obviada cuando se habla de los logros del ruso.

Salvo por este incidente, lo habitual, durante casi diez años, fue que Fedor venciera la mayoría de sus combates en el primer asalto, a veces a los pocos segundos de haberse iniciado. Es famoso su combate contra Tim Sylvia, en 2008, un gigante estimado por aquel entonces como el cuarto mejor MMA del mundo por Sherdog.com. Fedor lo derrotó en 36 segundos. Tras el combate, Sylvia dijo, imaginemos que sin presunción, que jamás habría imaginado que un poder como el del ruso pudiese existir.

Algunos de sus mejores combates

Por lo demás, a lo largo de estos diez años sobresalen peleas como las que mantuvo contra Fujita y Mirko Filipovic.

Fujita consiguió encajarle un puñetazo en el ojo, que le sumió en una especie de KO que apenas duró un instante, recuperándose asombrosamente en medio de la pelea, sin llegar a caerse, para poco después encajar un impresionante combinado de patada y puñetazo que llevaría a Fujita a la lona, donde el ruso le venció por estrangulamiento. Años después Fedor diría que Fujita fue uno de los rivales que logró ponerle en mayores apuros.

Por otra parte, su combate contra el croata Filipovic, otro de los mejores contendientes de MMA, es una obra maestra de la técnica y la adaptación. Fedor venció el combate por decisión unánime del jurado. Destaca la manera en que bloqueó en dos ocasiones la devastadora patada izquierda del croata, una de ellas cubriéndose con la tibia y los antebrazos, y en la otra con una anticipación de patada a la pierna de apoyo de Filipovic.

El inicio del declive

Emelianenko dio muestras de debilidad en su combate contra Andrei Arlovski en 2009, que finalmente venció de un puñetazo demoledor a su barbilla, cuando Arlovski se disponía a realizar un temerario ataque sobre el ruso. Aquello contribuyó a fortalecer ese aura de imbatibilidad que terminaría de afianzarse en su siguiente combate.

Tras Arlovski, Emelianenko se enfrentó a Brett Rogers, un negro descomunal que llegaba a la cita con un saldo de diez victorias y ninguna derrota. Fedor recibió pronto un corte aparatoso en la nariz, que le ensangrentó el rostro y le obligó a respirar por la boca, pero tras el combate, que venció de nuevo con otro terrorífico puñetazo a la barbilla, dijo haberse encontrado cómodo en todo momento. De todos modos, aunque realizó un combate brillante por momentos, no pareció haber mostrado su mejor versión.

Segunda derrota

En el siguiente combate, tras 31 victorias acumuladas, Fedor perdió, esta vez sin nada turbio que empañara la derrota, contra el brasileño Fabricio Werdum. El ruso parecía de nuevo en plena forma, y logró derribar al brasileño a los pocos segundos de empezar el combate con su boxeo, pero en el suelo, Werdum, experto en jiu-jitsu, inmovilizó el brazo izquierdo de Fedor y sujetó su cabeza con las piernas, de modo que pudo someterlo con una llave al brazo.

Tercera derrota

También perdió el siguiente combate, contra el brasileño Antonio Silva, en una pelea desagradable y basta, donde se vio a Fedor impotente en el suelo. Tras esta experiencia, Emelianenko aventuró que quizá le había llegado la hora de retirarse, aunque después rectificó sus palabras y ya se ha confirmado su próximo combate contra Dan Henderson en julio.

Con todo, tratándose de un luchador tan extraordinario como Fedor, parece preferible la retirada a la agonía, en caso de no poder seguir siendo el mejor; abandonar su carrera sin un final demasiado postergado que la empañe, para que quede en el recuerdo únicamente el esplendor de probablemente uno de los mejores y más completos luchadores que hayan existido.