Tras muchas dudas y presiones por parte de la Iglesia y los grupos más conservadores, el dominio “.xxx”, anunciado como un área autorregulada de temática adulta en el ciberespacio, será finalmente aprobado. Planean sobre esta nueva iniciativa las amenazas de censura y las promesas de autocontrol y clara diferenciación.

Registro de dominios. DNS, IPs e ICANN

El registro de dominios es el proceso por el cual una persona pasa a tener el control sobre un nombre de dominio en la red, de forma temporal y renovable, a cambio de pagar una cierta cantidad de dinero a un registrador.

Los DNS (Domain name servers o servidor de nombres de dominio en su traducción al castellano) son números (mínimo 2) que figuran en el registro de los dominios, y muestran las direcciones IP (protocolos de Internet) de los servidores donde se hospeda el dominio. Asimismo, redirigen las consultas a donde proceda. Al igual que la concesión de sufijos para las direcciones de Internet (como “.com” o “.org” son gestionados por la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers; Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números)

Al registrar un dominio sólo se atiende a su disponibilidad, sin comprobar si hay relación entre el registrador y el nombre o si pueden generarse conflictos legales por derechos de copyright. Esto ha disparado la especulación en torno a nombres con posible potencial comercial. Existe un proceso de resolución de disputas para estos casos, llamado UDRP. Ésta es una política propia de la ICANN, desarrollada para evitar tener que recurrir al procedimiento legal, mucho más lento y costoso.

La responsabilidad en el registro de dominios sobre sexo, pishing, piratería, drogas y material ilícito, no recae en los registradores sino en los hospedadores, siendo la ICANN quien aplique las medidas de seguridad, si se demuestra un abuso.

El nuevo dominio de Internet

Diez años después de la petición original, y tras más de seis luchando judicialmente, el órgano internacional regulador de direcciones web dio finalmente su aprobación al dominio ".xxx", en Junio de 2010, para englobar a todos los sitios web dedicados al sexo, a pesar de la inicial oposición de la ICANN.

De hecho, el organismo estadounidense ya aprobó el proyecto en 2005, pero dio marcha atrás dos años después ante las protestas “sin precedentes” (según Michael Gallagher, asistente del secretario de Comercio para Comunicaciones e Información) de los grupos conservadores. Recientemente, por no ser coherente con la política de neutralidad de la ICANN, los jueces revocaron la decisión. "Hemos dado luz verde para que se trate la petición de crear ese dominio", indicó en Bruselas un portavoz de la ICANN.

ICM Registry LLC, una compañía registradora de dominios en Internet, solicitó en el año 2000, y posteriormente en 2004 crear el dominio ".xxx" para alojar en la web a toda la industria pornográfica. En breve, las más de 100.000 compañías que reservaron direcciones con dicho dominio podrán finalmente empezar a operar en la red.

Lo que mueve el negocio del sexo. Cifras

Según las estadísticas la pornografía mueve un volumen de dinero de más de 3.000 dólares por segundo. La palabra "sexo" es la más introducida en los buscadores, pues representa hasta un 25% del total de búsquedas. Con estos datos puede entenderse la importancia de dicho sector.

Con una media de 370 millones de sitios pornográficos en Internet, el dominio “.xxx” podría convertirse en el mayor de la red, más grande incluso que “.com”.

Según algunas estimaciones, la nueva dirección de Internet podría atraer inicialmente al menos a 500.000 sitios, lo cual supondría a ICM unos 30 millones de dólares en ganancias al vender cada dominio “.xxx” por 60 dólares. La compañía promete donar 10 dólares de cada venta a iniciativas de protección infantil a través de una organización sin ánimo de lucro fundada por el director general de ICM, Stuart Lawley.

Pros y contras del dominio ".xxx"

Según la propia agencia, ésta fue presionada por gobiernos y grupos cristianos descontentos con la propagación de pornografía por Internet, para que retirase la primera petición de registro del dominio en el año 2000. En palabras de esta empresa “el dominio “.xxx” permitirá crear un “barrio rojo” dentro de Internet, normalizado y regulado, en el que los usuarios podrán pasearse sin temor al spam, el malware oculto o los intentos de robar los números de la tarjeta de crédito”.

Según un artículo del New York Times, algunos de los grandes nombres de la industria del porno no quieren que su marca esté asociada a las tres letras.Free Speech Coalition, una asociación que agrupa a más de 1.000 empresas que hace negocio con los contenidos para adultos, cree que la medida puede provocar aumento de la regulación y la censura. Por eso, muchas de esas empresas continuarán operando en la red con su dominio actual, sin pasarse a la triple equis. Sin embargo, muchas empresas comprarán de forma preventiva el dominio terminado en “.xxx” para evitar que otros se hagan con él y lo utilicen de forma inadecuada (www.facebook.xxx o www.ibm.xxx, por ejemplo). Esto podría costar a cada empresa una media de entre 60 y 250 dólares.

Quienes respaldan el nuevo dominio argumentan que la extensión “.xxx” sería voluntaria, y señalan que crearía un área de internet claramente identificable que podría ser bloqueada por ciertos usuarios. "Las personas que quieran encontrarlo sabrán dónde está, y quienes no quieran verlo o quieran mantener a sus hijos alejados de él podrán usar mecanismos para hacerlo" (Stuart Lawley).

Los detractores dicen que los sitios pornográficos probablemente seguirán existiendo con dominio “.com” para permitir que sus negocios sean hallados con más facilidad. Representantes de la derecha religiosa también se oponen a su creación por razones morales.