
- Reconstrucción hombre de neandertal - Morguefile
Hasta la fecha, la arqueología tradicional sólo ha podido ofrecer varias teorías contrapuestas sobre el papel del neandertal en el origen de la conducta moderna. Quizá ha llegado la hora de dar cabida en el estudio de los cambios de la conducta humana, y en la propia arqueología, a las ciencias cuyo cometido principal es el análisis de la conducta humana; nos referimos a la neurología, psicología, sociología, lingüística y biología evolutiva.
La investigación arqueológica actual se orienta hacia los estudios multidisciplinares, pues sus conclusiones siempre serán mejores. Para lograr el mejor conocimiento posible de un período prehistórico se hace necesario un análisis tanto de los aspectos medioambientales, de las variables sociales y culturales, de los cambios morfológicos del momento, como de las características cognitivas de los humanos que lo protagonizaron.
Como afirma Ángel Rivera Arrizabalaga, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la U.N.E.D:” desconocemos los mecanismos cognitivos por los que el neandertal mantuvo durante muchos milenios una constante cultura musteriense y, en un corto período de tiempo y sólo en algunas zonas europeas, fue capaz de evolucionar tecnológicamente, llegando incluso a desarrollar una cultura simbólica”. La ciencia debería preguntarse el porqué.
Se deben examinar las causas profundas que se produjeron en esas poblaciones humanas para que se dieran esos cambios en ese momento y lugar determinados. No basta con los datos adquiridos en los yacimientos, se debe avanzar en una mejor comprensión del desarrollo cognitivo que originó esas nuevas conductas.
El concepto de Paleolítico superior
Tradicionalmente el paleolítico se ha dividido en tres grandes períodos (inferior, medio y superior) atendiendo a criterios tipológicos y tecnológicos (líticos y óseos) principalmente. El Paleolítico superior se caracteriza por la plena y constante aparición de la conducta simbólica, que va a suponer un proceso de vital importancia en el desarrollo cultural de la humanidad.
Pero ya en 1985 Lewis Roberts Binford se manifestó crítico sobre esta ordenación temporal y tecnológica, postulando la unificación del Paleolítico medio e inferior, al no poder establecerse una diferencia cultural que los distinguiera.
Mari Ángeles Querol en 1991 califica a las poblaciones del Paleolítico inferior y medio como depredadores oportunistas, mientras que los del Paleolítico superior se engloban como depredadores organizados.
En las últimas décadas, la definición más extendida sobre el Paleolítico superior aúna tres acepciones: una de contenido climatológico, otra cronológico y una tercera de base antropológica. Enmarcándose así el Paleolítico superior dentro de la segunda parte de la última glaciación (Würm), entre el 45/40.000 Y 10.000 BP, cuando comienza el Holoceno o período cálido actual. Culturalmente corresponde a las industrias Auriñaciense, Chatelperroniense, Uluzziense, Gravetiense, etc. Y antropológicamente se sustenta en la idea de que su origen se debe a la aparición de Homo sapiens sapiens, el portador de los avances técnicos modernos, junto con un desarrollo simbólico muy importante sin precedentes.
Pero actualmente existen muchas variaciones sobre la autoría de estas culturas del Paleolítico superior. Debiendo incluir al neandertal en las fases iniciales del período, pues todo indica que fue el creador del Chatelperroniense y del Uluzziense (d´Errico et alii., 1998). Con lo cual los hombres anatómicamente modernos no fueron los únicos autores del último período paleolítico en Europa.
El pensamiento simbólico
Debemos destacar el inicio y desarrollo de formas culturales de base simbólica, que van a cambiar grandemente las formas de vida de los grupos humanos, en este período. Siendo el simbolismo fundamental en la configuración del Paleolítico superior. Simbolismo que dará lugar a nuevas formas de conducta social y económica.
Las ideas simbólicas, los avances tecnológicos y las relaciones sociales, son siempre consecuencia de diversos procesos psicobiológicos(desarrollo cognitivo), siendo los que más van a pesar en la conducta humana moderna de toda nuestra historia (Rivera, 2002).
Lo más característico del Paleolítico superior es la adquisición de una nueva mentalidad simbólica, creativa, práctica y consciente de su realización. Se desarrolla plenamente la conciencia reflexiva y surgen los conceptos del tiempo y el espacio como modos de solucionar los problemas. Dando lugar a nuevas formas de conducta, en las que aparecen los adornos corporales, el arte, los enterramientos intencionados, una mejor estructuración y organización de la caza, la conservación de los alimentos, la estructuración del hábitat, etc. Estamos asistiendo a un salto cualitativo y sustancial.
Se desarrollan formas de conducta complejas y simbólicas que suponen una mayor capacidad de adaptación medioambiental. El lenguaje es el medio para adquirir esas capacidades cognitivas y para transmitir el avance cultural a las futuras generaciones. Gracias al lenguaje, los seres humanos tendrán la adquisición de la autoconciencia y el desarrollo de la abstracción.
El lenguaje argumentativo se convierte en algo crucial. Llegando al punto de que se considera que su ausencia impediría el desarrollo conductual característico de nuestra especie desde el inicio del período paleolítico (Rivera, 2002), así como de la conducta moderna caracterizada por la reflexividad y flexibilidad en sus manifestaciones (producción laminar con nuevas y variadas herramientas, es uso de nuevas materias primas, como hueso, asta o marfil, y la creación de objetos simbólicos como adornos o pinturas).
El debate está abierto. Las disciplinas científicas tienen ahora el reto de comprobar si el neandertal desarrolló ese pensamiento simbólico del mismo modo y en el mismo grado que lo hizo el Homo sapiens sapiens o si por el contrario se trata de pensamientos, y por lo tanto de mentes, completamente distintos.
