El río Mundo nace en las inmediaciones de la localidad albaceteña de Riópar, rodeado de una belleza sin parangón, donde la naturaleza muestra su lado más exhuberante. En el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, entre la Sierra del Segura y la Sierra de Alcaraz, el agua emerge prácticamente de las rocas es un espectáculo sensacional. La capacidad erosiva del agua ha ido dando forma a un escarpado valle y diversas cuevas deformación cárstica, conformando, con el paso del tiempo, una serie de redes de túneles y vías de aguas subterráneas que emergen y desaparecen con la misma facilidad. Así surge la Cueva de los Chorros, que da lugar a una cadena de saltos y cascadas de más de 100 metros de altura, cuyas aguas reposan en pequeñas pozas o piscinas conocidas como calderetas

Y aparece el río Mundo en su máximo esplendor. Las aguas de la lluvia, una vez que se han filtrado por las rocas de la montaña, bajan con fuerza, sobre todo cuando se produce el fenómeno conocido como reventón. En invierno, la nieve y el hielo suelen taponar la salida del agua al exterior, por lo que el líquido elemento se va acumulando en el interior de las grutas de la montaña. Con la subida de las temperaturas tras la llegada de la primavera, ese tapón desaparece y el agua emerge de forma precipitada incrementando el caudal del río Mundo en uno de los espectáculos más bonitos de la naturaleza.

Senderos

El cauce del río, conformado por la fuerza del agua durante siglos de erosión, baja con fuerza en su nacimiento, hasta que poco a poco va calmándose. El turista puede disfrutar de ese recorrido sinuoso gracias a los estrechos senderos que hay en la margen del río. Apenas a unos kilómetros de Riópar, el viajero puede adentrarse en el Nacimiento del río Mundo. El sendero muestra las aguas calmadas del cauce pero, a medida que el turista sube hacia la montaña, el ruido del agua se va haciendo cada vez más fuerte. El sendero sube y el agua baja, mientras que el viajero disfruta de la naturaleza. Rodeado de una frondosa arboleda, con las montañas de fondo, el río Mundo sigue su curso hacia localidades como Mesones o Molinicos.

El sendero, conformado por piedras en algunos tramos, incluso en foma de escalera, poco a poco muestra la Cueva de los Chorros. Desde un pequeño puente instalado en el primer mirador, el turista puede apreciar la caída del agua, que parecer surgir de en medio de la montaña. Los más osados pueden seguir con la pequeña escalada, ya que el sendero llega hasta un segundo mirador, mucho más cerca de la propia cueva. Desde él puede sentirse el agua prácticamente en la cara, viendo cómo cae para formar el cauce del río.

Desde la propia explanada de los Chorros, debajo de la cueva, pueden iniciarse rutas turísticas. Una de ellas puede llevarnos hasta la aldea de Los Alejos, perteneciente a Molinicos. Durante el recorrido, el caudal va aumentando en algunos puntos debido al agua que llega procedente de algunos arroyos: el Arroyo del Molino, el Río de la Vega, la Fuente de la Pedorrilla, el Arroyo Salado, el Arroyo de la Celada, el Arroyo del Quejigal o el Arroyo de la Cañada. Este trazado nos lleva a la Charca de las Truchas, un pequeño embalse que hace el río y en el que apenas penetra la luz, con una vegetación frondosa, aunque el nivel de las aguas de esta zona ha bajado con respecto a años anteriores.

Y así, con un recorrido serpenteante, abriéndose paso poco a poco gracias al proceso de erosión que se ha producido durante siglos, el río Mundo baña el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, convirtiéndose en la arteria principal de este bello paraje de Castilla-La Mancha, siendo uno de los lugares más espectaculares de la provincia de Albacete.