Los tiburones son, tal vez, los peces más temidos en la actualidad. Pero a pesar de que las imágenes que pueden verse de estos animales atacando en forma despiadada a las personas son realmente impactantes, son los seres humanos los que consumen carne de tiburón varios millones de veces más que las ocasiones en que los potentes habitantes de los mares y océanos han arremetido contra las personas. La gran mayoría de los tiburones no atacan a las personas y aquellos que lo han hecho, como el gran tiburón blanco, se alimentan normalmente de focas y peces de gran tamaño. Algunos tiburones depositan huevos mientras que otros son vivíparos. Todos los tiburones cuentan con hocicos provistos de numerosos poros en los cuales se hallan las ampollas de Lorenzini. Estas estructuras les permiten detectar campos eléctricos y así localizar presas que se encuentran en los lugares más recónditos. Viven en ambientes muy variados, como arrecifes cercanos a la costa o las aguas abiertas de los océanos. Se los ha visto en diferentes profundidades, desde la superficie hasta las zonas abisales. Inclusive, ciertos ejemplares de tiburones toro (Carcharias taurus) han invadido los ríos (y otros como el tiburón del Ganges (Glyphis gangeticus) viven exclusivamente en éstos, según De Animalia). Aún más interesante es la habilidad de ciertos tiburones, como Carcharodon carcharias que puede mantener su temperatura corporal varios grados más elevada que la del medio que lo rodea, lo cual le permite desplazarse a gran velocidad y regular su temperatura corporal en forma independiente, comenta John A. Long en The Rise of Fishes.

Estructura corporal y sentidos sensoriales

La mayoría de los tiburones tienen cuerpos alargados y nadan a gran velocidad. Poseen una aleta caudal rígida que les facilita la propulsión. Las aletas dorsales son utilizadas como estabilizadores y las aletas pectorales y pélvicas les sirven para ascender. Los tiburones deben nadar constantemente para no irse hacia el fondo del agua ya que son mucho más densos que ésta. Además, el nado continuo es importante en su respiración ya que el agua ingresa por la boca y luego pasa a través de las branquias, donde se produce el intercambio gaseoso. Sin embargo, en algunas oportunidades algunos tiburones pasan su tiempo descansando en el fondo del mar. En estas ocasiones se valen de los músculos de las mandíbulas y la faringe para hacer pasar el agua a través de las branquias, comenta Neil A. Campbell en Biology.

Estos animales poseen sentidos sensoriales muy desarrollados. Tienen una visión aguda pero no distinguen colores. Sus fosas nasales son útiles solamente para percibir olores, no para respirar. Además, poseen en la zona de la cabeza, cerca de los ojos y las fosas nasales, regiones que detectan campos eléctricos producidos por contracciones musculares de otros animales. Por otra parte, la línea lateral les sirve para detectar vibraciones de mínima intensidad. Además, los sonidos les llegan a través del agua y sus cuerpos los transmiten a los órganos auditivos del oído interno, complementa el autor.

Osmorregulación de los tiburones

A pesar de que la concentración de sal en el interior de sus cuerpos es aproximadamente un tercio que las de los niveles del agua de mar, el equilibrio osmótico de los tiburones es perfecto. Esto lo logran agregando compuestos orgánicos, como urea, a sus organismos. De esta manera la presión osmótica en la sangre prácticamente se equipara a la concentración osmótica del medio que los rodea. Otro compuesto importante en el equilibrio osmótico de estos peces es el óxido de trimetil amina (OTMA), cuya función es contrarrestar el efecto inhibitorio de la urea en las enzimas, comenta Knut Schmidt-Nielsen en Animal Physiology.

Claves para la locomoción

Los tiburones no poseen vejiga natatoria, pero sí cuentan con un hígado de gran tamaño, aproximadamente un quinto del peso total del cuerpo. La mitad del aceite presente en el interior de sus hígados es escualeno, un hidrocarburo insaturado. La densidad relativa de este compuesto es algo menor que las de la mayoría de las grasas y los aceites. De esta forma, los tiburones pueden emerger a la superficie con un 50% de efectividad mayor que la que obtendrían con volúmenes similares de grasa o aceite. Esto es muy importante ya que los peces elasmobranquios tienen esqueletos cartilaginosos relativamente livianos, explica Nielsen.

Algunas clases de tiburones

Según el sitio web Florida Museum of Natural History, éstas son:

  • Tiburón peregrino (Cetorhinus maximus): habita en zonas costeras y pelágicas del Ártico y en aguas templadas. Normalmente se desplaza lentamente sobre la superficie. Suele incursionar en bahías y estuarios aunque también se lo puede hallar en zonas alejadas de la costa. Puede alcanzar hasta 12 metros de longitud. Su parte dorsal es de color marrón grisáceo, gris oscuro o negro. Su parte ventral es generalmente del mismo color o de un color casi blanco. Posee cientos de dientes muy pequeños y se alimenta filtrando zooplancton del agua. En tiempos pasados se lo cazaba para aprovechar su carne, aceite e hígado rico en vitaminas.
  • Tiburón mako de aleta corta (Isurus oxyrinchus): habita en aguas cálidas y templadas de los océanos. Si bien frecuenta zonas pelágicas, también puede nadar en aguas profundas con temperaturas bajas de regiones tropicales. Su color es azul metálico brillante en la parte dorsal y blanco en la región ventral. Su boca es de forma parabólica con dientes de ambas mandíbulas bastante uniformes en tamaño y forma. Los ejemplares adultos llegan a medir más de 3 metros y pueden pesar más de 100 kg. Este tiburón es el más rápido, pudiendo alcanzar velocidades de hasta 32 km/hora. Se alimenta de peces de zonas pelágicas tales como el pez espada, el atún y otros tiburones.
  • Tiburón ballena (Rhincodon typus): habita en los mares de aguas tropicales y templadas, a excepción del mar Mediterráneo. Es de gran tamaño, crecimiento lento, maduración tardía y longevidad marcada. Tiene una cabeza ancha y aplanada y el resto del cuerpo es de forma aerodinámica. La boca es transversal y de gran tamaño. El color de la parte superior es grisáceo, amarronado o azulado con puntos blancos. La parte inferior es blanca. Se alimenta de gran variedad de plancton, crustáceos pequeños y cardúmenes de peces.