El Centro Cultural de Caja Rioja La Merced, en Logroño, presenta a partir del 18 de marzo, y hasta el 14 de abril, la exposición “De la cabeza a los pies”. La comisaria de la muestra, María Jesús Romero, realiza un viaje a través de las piezas de su propia colección que ilustran un aspecto algo desconocido de la moda: los complementos. A través de los mismos, se hace un repaso a la evolución de la moda desde el año 1870 hasta 1970 ejemplificada a través de sombreros, zapatos o guantes entre otros objetos.

De la cabeza a los pies

La exposición nos muestra la evolución de los complementos en el mundo de la moda desde el año 1870 a 1970. A través de diversos objetos, la comisaria de la muestra, María Jesús Romero hace un somero repaso a esta apasionante parte de la historia de la moda, así como su implicación con los grandes acontecimientos sociales e históricos en que se inscribe. Una selección de objetos que trata de delimitar el papel que los complementos tenían dentro de la vestimenta femenina y, en menor medida, la masculina.

El marco cronológico de la exposición se restringe a un periodo de cien años, pero que, sin embargo, fue fundamental en la configuración actual de la moda y del vestido. A finales del siglo XIX, la indumentaria se convierte en un producto industrial más que se masifica y se convierte en un objeto de comercio. Es en esta época cuando surgen las revistas de moda, los pasajes y tiendas especializadas, y la indumentaria se internacionaliza a través de sus grandes centros de creación, como París.

La exposición se presenta en forma de evolución cronológica. Desde el uso de gran número de complementos durante la moda del Romanticismo, a partir de 1870, a su progresiva sobriedad. Las estrecheces propias de la I Guerra Mundial (1914 – 1918) supusieron un abaratamiento en materiales y costos de estos objetos. Por otra parte, el nuevo papel de la mujer en el siglo XX va imponiendo una moda más cómoda.

Historia de la moda y los complementos

Como afirma Amalia Descalzo Moreno, en la Guía de 2006 del Museo del Traje, la controversia sobre el origen del vestido está lejos de solventarse. Lo cierto es que antropólogos e historiadores ponen el acento en dos aspectos: el papel de la indumentaria como protección o como adorno. Así, todo parece apuntar en que, en primer lugar, aparecería la necesidad de dar al cuerpo protección frente al medio ambiente, para posteriormente evolucionar y destacar la importancia del adorno.

El traje siempre ha sido un elemento de distinción social. Tanto en su propia configuración, como en todos aquellos elementos que se empleaban como adorno o complemento del mismo. Sin embargo, el complemento empieza a tener consideración en sí mismo a partir del siglo XVIII. Es entonces cuando surge toda una serie de prendas y adornos del vestido cuyo único fin es simplemente adornar. Esta tendencia se acentúa sobremanera a partir de finales del siglo XIX.

El complemento: de lo funcional y lo decorativo

Otra evolución se puede destacar de los complementos. Sin embargo, es necesario perfilar qué se entiende por complemento en el mundo de la moda. El complemento es todo aquello que sirve para enriquecer la indumentaria, ya sea por necesidad o por simple ostentación. Como complementos, por tanto, podemos entender los sombreros, los zapatos, los guantes u otros objetos como abanicos o sombrillas, estas últimas tan populares en la moda propia del Romanticismo.

El complemento siempre ha acompañado a la indumentaria. Sin embargo, en un principio su papel de ostentación y diferenciación social se encontraba extremadamente marcado. En otros casos podía tener un carácter ritual o, al menos, protector. Son numerosos los retratos del siglo XVI donde vemos la gran cantidad de adornos que acompañaban a los infantes de la monarquía hispana. Posteriormente, a partir del siglo XIX el complemento, aunque todavía con un marcado papel diferenciador, se impone como objeto de adorno.

Otro aspecto destacado se basa en la diferenciación sexual del complemento. Si en un principio estas diferencias apenas existían (e incluso el complemento era más bien un atributo masculino), con el paso del tiempo se convierten en objetos caso exclusivamente femeninos. El traje del hombre a partir del último cuarto del siglo XIX se vuelve más sobrio, reducido casi a la chaqueta y al pantalón, donde el complemento se reduce a sombreros, zapatos o corbatas.

Información práctica

La exposición temporal “De la cabeza a los pies” tiene su sede en el Centro Cultural Caja Rioja La Merced, que se encuentra en la calle Marqués de San Nicolás, número 109. Permanecerá abierta desde el día 18 de marzo hasta el 14 de abril de 2011, con un horario de lunes a sábado de 18:00 a 21:00 horas.