Esta entrega, de la que mucho se ha dicho que es la obra más ambiciosa de Murakami, está distribuida en tres volúmenes, en cada uno de los cuales, a cuentagotas, adentran al lector en una realidad que no difiere mucho de la conocida, sino acaso por pequeñas variaciones. A lo largo de la historia el cuestionamiento sobre la realidad de mano de los personajes se contagia hasta el propio lector quien es incapaz de anticipar lo que va a suceder.

1Q84, eco de Orwell

Con total deliberación Murakami se vale de la novela de George Orwell 1984 para introducir su historia. En efecto, el japonés ubica a sus personajes en el Japón de dicho año y dentro de la historia hace alusiones a Orwell en tanto que habla de "el gran hermano" capaz de verlo todo. Sin embargo, la fuerza del título reside en la similitud entre los caracteres "Q" y "9" que en japonés se pronuncian de la misma manera. Murakami aprovecha esta suerte de equivalencia para proponer que en el mundo de 1Q84 existen sutiles pero sustanciales diferencias.

Japón en 1Q84 es un mundo en el que lo sobrenatural no está a discusión, se sabe que existe y se acepta, como una suerte de extrañamiento kafkiano que irrumpe en la vida diaria y se integra rápidamente a ésta. El cielo de este mundo está habitado por dos lunas, la puerta de entrada hacia allí es única y no parece ser una puerta y la salida sólo puede hallarse al completar cierta misión, del lado de cierta gente, mas esta aventura deberá descubrirse poco a poco por cada uno de los personajes. De no ser así, la puerta de salida de 1Q84 no estará ahí ni podrá ser abierta.

La historia de Tengo y Aomame

A simple vista las historias de los dos personajes principales no tienen mayor interés. Tengo Kawana es un profesor de matemáticas, corpulento, soltero, que tiene grandes aspiraciones a ser escritor. Es un tipo más bien solitario que de vez en cuanto tiene relaciones sexuales con su novia, una mujer casada mayor que él. Aomame es una instructora que trabaja en un gimnasio, pero que también, aliada a una de sus alumnas, hace las veces de una asesina experta. Aomame, también de carácter solitario, tiene pocas amigas y una en especial, agente de policía de Tokio, es su compañera de juerga cuando ambas gustan satisfacer sus deseos carnales.

No parecería que ambos tuvieran mucho en común, pero poco a poco van apareciendo las líneas que los unen. Ambos se alejaron de sus padres a los 10 años y los dos asistieron a la misma escuela en donde en una tarde se tomaron de la mano, gesto que ninguno de los dos habría de olvidar. Pasaron 20 años sin saber el uno del otro mas para salir de 1Q84 con éxito será necesario que ambos se encuentren de nueva cuenta ya que por diferentes medios han entrado a dicho mundo y sólo acompañados pueden encontrar una manera de salir de él.

Una historia dentro de la historia

Como escritor de novelas, Tengo se encarga de la reescritura de la novela que la joven Fukaeri escribió; tanto Tengo como el editor están seguros de que con un poco de ayuda en la escritura, la obra será un gran éxito, que la joven ganará un premio literario y que a la editorial le irá muy bien en cuanto a ganancias. La reescritura tiene mayores consecuencias de las pensadas por Tengo pues Fukaeri no gestó una historia desde su imaginación sino desde sus experiencias, las cuales incluyen voces inexplicables, dobles inexpresivos de los personajes, percepciones sensoriales más allá de lo humano, muertes a causa de humanos diminutos que sale de la boca de la gente y la fabricación de una curiosa crisálida hecha con finos hilos de aires.

Dichos elementos sobrenaturales se adentran en la realidad de 1984 y llevan a todos los personajes a cuestionar su entorno y a aprender a vivir en el mismo. La novela fantástica de Fukaeri comienza a inmiscuirse en la realidad a tal punto que nadie puede afirmar cuáles elementos ficcionales se han trasladado al plano que hasta entonces creen como real.

¿Qué hay después de 1Q84?

No es ya novedad que Murakami recurra a las dobles realidades para ambientar sus novelas. Uno de los ejemplos más significativos de esta manera de crear se encontró en Kafka en la orilla y es un recurso que le sigue funcionando y que al echar mano de éste lo hace a la perfección. La propuesta de las puertas de salida y de los eventos inexplicables son recurrentes en la narrativa fantástica del japonés y no deja de sorprender a sus lectores.

Murakami es un autor que apuesta con convicción hacia la construcción de un mundo alterno y logra ejecutarlo con maestría. Al final cada elemento cuenta. Si bien hasta la conclusión del tercer libro los personajes parecen haber salido bien librados de 1Q84, no se han atado todos los cabos de manera satisfactoria. Este detalle, lejos de parecer un descuido, puede ser un punto de partida para otra veta de la misma historia, o quizá a una tercera realidad en la que puede pasar cualquier cosa y donde nadie sabe el camino que debe seguirse.