La antipsiquiatría surgió entre 1955 y 1975. Es un movimiento crítico que cuestiona las prácticas psiquiátricas convencionales, apunta a suprimir los asilos mentales y a eliminar la noción de enfermedad mental. Considera al diagnóstico psiquiátrico como una etiqueta negativa sobre aquellos individuos de los que la sociedad quiere desembarazarse porque alteran el orden social establecido.

Argumentos del movimiento de la antipsiquiatría

La antipsiquiatría niega la existencia de la enfermedad mental e impugna los conceptos de cordura y locura.

Rechaza la existencia de los sanatorios mentales porque los individuos no deben estar privados del contacto con la sociedad. Denuncia la violencia y opresión de la psiquiatría institucional de pacientes que sufren segregación e internamientos en contra de su voluntad bajo tratamientos coercitivos y obligatorios. La represión de la locura se realiza por medio de prácticas abusivas tales como: el uso de camisas de fuerza, el encierro en celdas de aislamiento, los electrochoques, la lobotomía y la sedación permanente mediante la medicación excesiva.

Denuncia al aparato de poder, desde la institución social de la familia al Estado. Las familias usan a uno de sus miembros como chivo expiatorio en una sociedad alienada y excluyente de las personas que no se adecuan a sus normas. Un individuo es considerado loco porque no está adaptado al mundo socialmente aceptado y establecido. En tanto el diagnóstico psiquiátrico estigmatiza y lesiona la autoestima de las personas.

Consideran que la psiquiatría está comprometida económicamente con la industria farmacéutica, de tal forma que se fabrican trastornos para curarlos con medicamentos que en ocasiones resultan adictivos.

Representantes de la antipsiquiatría

El psiquiatra sudafricano David Cooper utilizó por primera vez el término antipsiquiatría en 1967 en un libro de ensayos titulado Psiquiatría y antipsiquiatría.

En Gran Bretaña el psiquiatra escocés Ronald David Laing rechaza los planteamientos que limitan el origen de la esquizofrenia a causas somáticas y en su obra Cordura, locura y familia publicada en 1964, manifiesta que debe prestarse especial atención a las influencias nocivas y contradictorias de la familia, así como de la sociedad.

En 1965 los médicos Ronald Laing, Joe Berke, Jerome Liss y Leon Redler fundaron el Kingsley Hall en Londres, una comunidad en donde el personal y los pacientes convivían en igualdad de circunstancias y en conjunto elegían sus reglas de convivencia. Los residentes realizaban tareas básicas y eran apoyados por los psiquiatras para superar sus regresiones. La paciente más famosa fue la enfermera Mary Barnes quien a los 42 años comenzó a sufrir los síntomas de la esquizofrenia. Fue acompañada por el psiquiatra Joseph Berke en una regresión hacia etapas más tempranas. A través de una muerte simbólica pudo renacer a la vida liberada de sus conflictos después de 5 años para convertirse en pintora y publicar sus memorias en un libro llamado Mary Barnes.

En Italia, Franco Basaglia ejerció una gran influencia en su país. La reforma psiquiátrica de 1978 decretó el cierre gradual de los asilos mentales. Según el modelo italiano, los enfermos deben estar al cuidado de sus familias y atendidos en los hospitales generales.

En los Estados Unidos, el psiquiatra americano de origen húngaro Thomas Szasz plantea que la enfermedad mental no existe. Los comportamientos que perturban a la sociedad son controlados por los psiquiatras y sus diagnósticos son etiquetas estigmatizadoras aplicadas a personas cuyas conductas no siguen las normas y alteran el orden social. En 1970, Szasz publicó La fabricación de la locura: Estudio comparado de la Inquisición y el Movimiento de la Salud Mental, obra en la que compara los estigmas de la inquisición hacia los herejes con la estigmatización de la psiquiatría a los enfermos mentales, reprimiendo a un individuo que resulta incomodo en un sistema de dominación. Las intervenciones psiquiátricas pueden ser voluntarias o involuntarias. En las voluntarias, la persona busca la ayuda del profesional y resulta beneficiado con el tratamiento. En las involuntarias, la sociedad impone la intervención, el individuo es una víctima del proceder del psiquiatra, en tanto que la sociedad y la familia son las beneficiadas. Szasz define también dos tipos de psiquiatría: la institucional y la contractual. La institucional consiste en las intervenciones impuestas a los individuos por otros. La contractual abarca las intervenciones psiquiátricas solicitadas por las personas debido a los problemas que enfrentan. Thomas Szasz en la publicación de 1963 El derecho, la libertad y la psiquiatría dice que la psiquiatría institucional es representativa del control social.

La popularidad del movimiento antipsiquiátrico en los años 60 s y 70 s y la divulgación de las condiciones miserables de los asilos mentales por diferentes medios, como se muestran en las películas Family Life en 1971 y One Flew Over the Cuckoos Nest en 1975 conmovieron a la opinión pública.

En razón de los planteamientos de este movimiento se ha avanzado en la atención multidisciplinaria para tratar a los pacientes, en la utilización de métodos terapéuticos más compasivos, como son: la psicoterapia, la terapia familiar y de grupo. La desinstitucionalización de las prácticas psiquiátricas llevó a una asistencia comunitaria en donde los enfermos mentales están integrados dentro de la sociedad y no segregados. Surgieron comunidades terapéuticas como alternativas a los asilos mentales.

Para el tratamiento de los malestares psíquicos se utilizan moderadamente medicamentos más eficaces y con menos efectos secundarios. Al reconocer los derechos humanos de los pacientes se les dio un trato más humanitario por parte de los profesionales de la salud.