El morbo es una tendencia que todos los seres humanos la poseen, unos en mayor medida que otros, pero ninguna persona se escapa de poseerla.

El morbo es una característica que hace que las personas sientan deseos de ver, oír, oler, sentir o hacer las cosas que están catalogadas como prohibidas o malas. En términos sicológicos es una tendencia a buscar lo prohibido, lo sucio, lo impúdico y lo truculento, es por esto que se la relaciona directamente con el sexo.

Tener morbo es una actitud normal hasta cierto punto, pero cuando se sale de los parámetros normales se habla de personas morbosas patológicas.

El exceso de morbo es un mal físico, mental e incluso moral, ya que es repudiado por la sociedad, puesto que este podría acarrear problemas en las relaciones interpersonales y cuando está fuera de control podría traer problemas muchos más graves.

Aspectos sicológicos

Según la sicología el morbo debe tener cierto nivel para considerarse normal. La atracción por el sexo opuesto, la curiosidad por ver cosas o situaciones inusuales, el pretender oler cosas desagradables, el imaginarse situaciones, encuentros o personas en distintos estados, el querer ver a los muertos, entre otros son tendencias normales del morbo que cualquier persona puede sentir.

Es común escuchar un relato sangriento e imaginarlo, o mirar pornografía y sentir deseos sexuales, pues el cerebro crea una respuesta a lo que se está presenciando u oyendo. Existe una característica cerebral que hace distinguir la realidad y logra el control de la mente sobre el instinto, que es la causa por la cual el morbo se mantienen en un nivel normal.

El morbo incluso está en las cosas más simples como imaginar un beso, la desnudez de alguien, la tendencia a descubrir los tabúes, exploración de partes íntimas en edades cortas, entre otros.

Cuando esto se sale de los parámetros normales como atracción incontenible por el sexo opuesto, pedofilia, atracción extrema por la sangre, la pornografía, la muerte o la podredumbre y suciedad, entonces se está hablando de distintos tipos de enfermedades. Es por eso que un violador necesariamente será morboso en lo referente al sexo y un asesino lo será respecto a la muerte y a la sangre.

Aspectos sociales

Sin duda alguna las conductas morbosas o que den a entender que existe cierto grado de morbo en una persona son objetadas y desaprobadas por completo en la sociedad. Incluso a los niños se les reprocha ciertas conductas como andarse en sus partes, cosa que está errada porque cuando se está en la etapa de la infancia, los niños siempre realizan autoexploraciones para poder conocerse a sí mismos.

El gusto por la pornografía es algo que las personas no se sienten orgullosas de contar al resto, porque saben que serán señaladas y criticadas.

La sociedad definitivamente no tolera las conductas morbosas, sin embargo todos los que pertenecen sienten morbo por determinada situación.

El peligro del morbo como enfermedad

Todo violador imagina el momento previo al acto brutal, por lo que los pensamientos muy frecuentes y obsesivos por la sexualidad hacen que el cerebro cree el impulso de tomar por la fuerza a una persona y realizar actos descomunales.

Los asesinos en cambio, disfrutan viendo sangre, imaginan la muerte y el sufrimiento; un tipo de morbo bastante dañino y anormal.

Lo peligroso de estas dos personalidades es que no tienen un control cerebral, carecen por completo de moral, no conocen la empatía, a pesar de que en muchos casos son personas de inteligencia superior; sin embargo esto no es suficiente para poder ejercer un control mental.

El morboso enfermo es víctima de sus deseos y emociones extremas, no tiene capacidad alguna de control y tampoco posee capacidad de medición de consecuencias, daños y demás males que conlleva realizar una mala acción.

La conclusión de todo esto es que todas las personas son morbosas en determinado momento o situación, pero el auto control es lo que diferencia a las personas normales de los enfermos mentales.