La orden creada por San Bruno en el siglo XI, tal vez sea una de las ordenas más austeras de las que rodean a la Iglesia Católica, viviendo sus hermanos entre la más absoluta pobreza. La Cartuja jerezana se funda el 3 de mayo de 1453 por Álvaro Obertos de Valeto, que sufrago la construcción del monasterio y se encuentra enterrado en su iglesia, la fundación se realiza en una pequeña ermita existente en el lugar, al principio de 1478 comienzan las obras del recinto.

La orden Cartuja recibe las donaciones de tierras de fieles, realizando explotaciones ganaderas y en especial de caballos, creando una raza equina llamada cartujana o andaluz. Esta especie recorre toda España, haciendo famosa a la ciudad por sus caballos cartujanos.

La visita a la Cartuja

Aunque no es visitable totalmente, podemos aprovechar el horario de misas para visitar su iglesia. Junto a la exuberante entrada construida por Andrés de Ribera en 1571, se encuentra una bella cruz del renacimiento que ya se encontraba en el lugar antes de la construcción del monasterio.

Al atravesar el dintel de la puerta, accedemos a un gran patio donde encontramos la capilla de los caminantes, posiblemente se encuentre construida sobre la antigua ermita del Sotillo. De la fachada de la iglesia, sobresale un enorme rosetón gótico realizado a principios del siglo XVI.

Ya, entre sus muros, la Cartuja jerezana se encuentra a medio camino entre el estilo gótico al renacentista, y estos aspectos son notables en la iglesia y el claustrillo. La iglesia, sigue el esquema de construcción cartujana, estrecha y de una sola nave, dividida por una gran reja de hierro del siglo XVII. La bóveda se decora con yesería barroca.

No puede faltar en un monasterio cartujano, el coro, punto vital de la orden. Construido en 1547 por Cristóbal de Voisin y Jerónimo de Valencia siguiendo el estilo de Berruguete. El retablo mayor que se encuentra dentro de esta iglesia, procede del convento de Nuestra Señora de La Merced de la vecina ciudad de Sanlúcar de Barrameda, construido por Juan de Oviedo en el siglo XVII, sus pinturas originales han sido sustituidas por copias de obras de Zurbarán, encontrándose estas en el palacio de la duquesa de Medina Sidonia.

La vida monástica del cartujano.

Alrededor del Claustro de los Arrayanes o del Cementerio, se encuentran 29 celdas cuyas puertas se abren a este claustro, siendo una de las construcciones más grandes del monasterio. A cada uno de los hermanos se le concede una celda, que se divide en dos plantas. La primera planta sirve como vestíbulo y la planta alta se encuentra una pequeña mesa de estudio y un camastro. Aquí el cartujo ora en soledad. A cada celda le corresponde un pequeño huerto donde cada hermano trabaja a su antojo.

La Cartuja jerezana es visita obligada para el visitante a la ciudad de Jerez y una de las grandes obras arquitectónicas del patrimonio jerezano. Este monasterio ha permanecido unido a la historia de la ciudad y es el resultado de numerosas notas históricas y leyendas, como el llamado Cristo de la Defensión. Procesiona en la semana mayor jerezana bajo el lema de fueron 24, aquellos hombres que sacaron la imagen del monasterio y lo llevaron hasta la ciudad. Curiosamente 24 son también los hermanos que según las reglas de la orden, forman el monasterio.