Desde tiempo inmemorial, lo canallesco y clandestino del placer sexual ha sido el alimento fundamental de toda sociedad hipócrita: y hoy resulta fantástico, emocionante comprobar que aquello que resultaba censurado, prohibitivo, pecaminoso y que había que ocultar en sociedad, se erija como un divertimento sensual en el que la sexualidad de cada quien consigue regocijarse para bien de todos y mal de ninguno.

En todos los tiempos y sociedades, por muy prohibitivas que fueran, existió este género clandestinamente, promocionado de boca-oreja, sottovoce, pero el reducido teatro de El Molino de Barcelona abrió el abrasador fuego del burlesque hace nada menos que 113 años, y el último espectáculo de su creación se presentará por primera vez en Madrid: la capital del Reino de España, sin puerto de mar, y sin burlesque.

Variedades picarescas para alegrar la vida

Hoy es un café concert, con mesas, copas y alegrías sexys en escena. Pero antes fue un pequeño teatro donde los músicos estaban en el foso en sesión continua. Desnudos, bailes con doble intención, chistes subidos de tono, interacción de las vedettes con el público, hombres hermosos, mujeres despampanantes, travestis, chicos ambiguos: la fiesta de la fantasía sexual por todo lo alto...

Cuando El Molino ya se había consolidado recibió el varapalo de la victoria del bando nacional en la Guerra Civil Española. Con esto se prohibieron muchas cosas. "A partir de los años cuarenta, El Molino emerge en el Paralelo como un teatro diferente, único y singular que desafía la censura ofreciendo una lección constante de libertad. Son los años de la genial La Bella Dorita, la primera gran estrella de esta sala, absoluta maravilla del cuplé y del burlesque".

El girar de las aspas de El Molino, versión profundamente española de la picaresca de El Moulin Rouge de París, ha marcado el ritmo popular y sexy de las noches de Barcelona durante muchas décadas, cada una con su estilo. Por su escenario desfilaron artistas del humor, de la canción, de la revista y del cabaret ya legendarios como Mary Mistral, Mirco, Pipper, Johnson, Escamillo, Christa Leem, La Maña y en la actualidad Merche Mar, entre muchos otros como la ya mencionada Bella Dorita.

En 1976, la primera edición del premio FAD Sebastià Gasch de artes parateatrales premia a El Molino por su "mirada diferente" del mundo del espectáculo.

Variedades de alto nivel

El burlesque rinde tributo a la sátira, al desparpajo y la ambigüedad sexual y al espectáculo erótico-humorístico. La llamada "catedral" de la picaresca española nació y se forjó en Barcelona, ciudad portuaria, canalla como pocas, y llega a Madrid después de muchos avatares gracias a la generosidad del Teatro Circo Price y sus primeros Veranos de la Villa.

Debería tener su rincón en Madrid este Molino catalán, ya que han desaparecido las Salas de Fiestas, los cabarets con su ambiente de copas y sensualidad arrolladora. Además de esta función que llega a Madrid, el verano barcelonés contará con funciones especiales como la de los días 12, 19 y 26 de julio y 2 de agosto en los que el bailaor Amador Rojas presentará su espectáculo Ritual: "... entrega sin límites en una creación preñada de emociones y una necesidad espiritual de llegar de la manera más pura a cada espectador, quien nunca abandona la butaca indiferente".

Live in Burlesque, El Molino en Madrid, única función en el Teatro Circo Price, el 22 de julio de 2012, a las 21,30 horas. Entradas: Tribuna baja, 16 euros; Tribuna alta: 20 euros; Mesa de pista (sin numerar): 30 euros.