Desde tiempos muy remotos, la belleza es algo que está relacionado directamente con la mujer y la vanidad femenina suele no tener límites.

El concepto actual de la belleza femenina habla de mujeres altas y delgadas, por lo que es el sueño de todas las mujeres estar dentro de dicha definición.

Hoy en día las dietas abundan en revistas, en Internet, en libros, entre otros y prometen resultados milagrosos en tiempos realmente cortos.

La vanidad, la salud, la estética y mucha presión social, en conjunto hacen que las personas empiecen a sentir esa necesidad de perder esas libras que están de más, para compensar en algo aquel concepto de belleza establecido.

La mayoría de las dietas que dicen ser milagrosas siempre están establecidas para un plazo de unos cuantos días y hasta semanas, donde se promete perder muchas libras de peso, muchas medidas y hasta mejorar la figura.

Ocurren dos situaciones cuando se escoge este tipo de dietas y en cada situación la persona que hace la dieta es la que tiene las de perder.

Dietas sin resultado

Cuando una dieta promete solo tres días para ver resultados, sin sufrimiento y sin abstinencias, normalmente la persona se entusiasma y quiere cumplirla lo más pronto posible para obtener esa figura soñada.

Con el pasar de los días, los resultados siguen sin verse, la persona se empieza a desilusionar y finalmente terminará dejando la dieta y quedándose frustrada por algo que no sirvió de nada.

El resultado será que la persona empiece a creer que ninguna dieta da resultados y no volverá a intentar adelgazar por esta vía.

Dietas peligrosas

Suelen haber dietas que son poco saludables para las personas. Al ser pocos días y muchas libras que perder, dichas dietas suelen suprimir ciertos nutrientes y cosas que el cuerpo necesita, como la glucosa y los carbohidratos, lo que hace que la persona, en lugar de perder peso, pierda la salud y empiecen aparecer problemas como debilidad, anemia o cualquier otra enfermedad por mala alimentación.

La realidad de las dietas

Muchas personas que se han llevado la desilusión a causa de hacer estas dietas sin lograr nada, empiezan a pensar que ninguna dieta sirve.

En primer lugar hacer dieta no significa dejar de comer, sino tener una alimentación variada y de calidad. Tampoco significa suprimir ciertos alimentos, significa balancear los alimentos que se consumen; ya que el cuerpo necesita dosis equilibradas de azúcares, carbohidratos, alcohol, vitaminas, fibra, entre otros y al dejar de consumir los alimentos que contienen cualquiera de estos nutrientes mencionados, habrá un desequilibrio alimenticio, que puede causar serios problemas de salud a futuro.

Es necesario destacar que ninguna dieta es milagrosa y todas necesitan de un tiempo mínimo aproximado de 6 meses, donde el cuerpo empieza a responder al ritmo alimenticio y a depurar las grasas.

Es cierto que una persona se puede topar con alguien que haya hecho una supuesta dieta milagrosa y luzca delgada, pero eso no quiere decir que esté sana; pues para adelgazar rápidamente habría que dejar de comer varios días, lo cual es altamente peligroso, ya que compromete a todos los órganos del cuerpo y las consecuencias pueden ser úlceras gástricas, anemia crónica, debilidad, amenorrea, anorexia, resecamiento de la piel y atrofio de órganos internos.

La conclusión es que si se desea perder peso, lo primero que hay que tener es paciencia para poder esperar la llegada de los resultados, voluntad para poder seguir adelante, la idea clara de lo que implica hacer dieta, una alimentación buena y variada, algo de ejercicio y buscar un poco de asesoría nutricional que sea seria para así conseguir el resultado deseado sin perder la salud.