Al hablar de amazonas, nos referimos a legendarias mujeres guerreras, expertas en el uso de la lanza y el arco; con territorio propio y separadas de los hombres, con los que sólo mantenían relaciones ocasionales. Su leyenda ha captado la atención de innumerables personas: viajeros, historiadores y lectores.

En lo concerniente a su asentamiento, existen relatos que las sitúan en Asia Menor, en la Bohemia, África, Grecia y en América; siendo los grupos de las mujeres originarias de estos dos últimos lugares de las que se hablara en éste articulo.

Las guerreras de Grecia

En la mitología griega las amazonas eran mujeres descendientes de Ares y la ninfa Harmonía; mandadas por una reina ya que ningún hombre podía intervenir en su gobierno, por lo que a estos sólo se les permitía desempeñar trabajos de servidumbre; eran sus esclavos y únicamente se unían a ellos con el fin de reproducirse.

Hay múltiples leyendas de lo que hacían cuando daban a luz a un varón, algunas dicen que los mutilaban o los mataban y otras menos trágicas dicen que simplemente eran enviados con sus padres. Por otra parte, si era una niña, la que traían al mundo, les cortaban un seno para que pudieran usar el arco y la lanza sin ninguna complicación. Siendo ésta la razón por la que reciben el nombre de “amazonas”, pues significa: “las que no tienen seno”.

Las amazonas en América

El primer relato en el que se tiene registrada la existencia de estas mujeres en el continente Americano, es el que Colón hace en una de sus cartas para anunciar el descubrimiento del Nuevo Mundo: “…Estos son aquellos que tratan con las mujeres de Matinino que es la primera isla… en la cual no hay hombre ninguno. Ellas no usan ejercicio femenil, salvo arcos y flechas, como los sobredichos de cañas, y se arman y cobijan con planchas de cobre de que tienen mucho”.

Las llamadas mujeres sin marido o las mujeres solas fueron llamadas Cuñantainsecuima, Aikeam-benanó, o Maniriguas, según las traducciones, haciéndose presente en las crónicas de tribus colombianas como gobernantes femeninas en Tumaco, Sinú, San Agustín y Muzo, pero no a todas estas tribus se las consideró como Amazonas. Resaltando únicamente a Muzo como la primera referencia de este tipo de pueblos en Colombia, ya que según relatos de indios, mencionados por Fernández de Oviedo en “Historia general y natural de las Indias”:

“…llámese la señora de ellas, Jarativa. Son los hombres que tienen, sus esclavos, que ellas compran para su comunicación y conversación carnal. Son poca gente ellas, e tierra caliente en la que viven; y ellas son las que pelea…”

El occidente de México

Empezando por Cortés en sus “Cartas de Relación sobre el Descubrimiento y Conquista de la Nueva España, Carta cuarta”; hace referencia a la narración que un capitán enviado a la conquista de Coliman le hace sobre una isla llena de mujeres, perlas y oro:

“Así mismo me trujo relación de los señores de la provincia de Ciguatán, que se afirma mucho haber una isla toda poblada de mujeres sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la Tierra Firme hombres, con los cuales han acceso, y las que quedan preñadas…”

De acuerdo con Fernández de Oviedo fue Cristóbal de Oñate, quien al enterarse de Ciguatán pidió a Nuño de Guzmán le dejará pacificar esta zona, pero tras su muerte es Gonzalo López quien sigue con su expedición, llegando a Ciguatán, llamado así porque era todo de mujeres. Al día siguiente de su llegada eran esperados en el camino por un gran número de mujeres y que a causa del temor que sus caballos les produjeron, deciden recibirlos en paz y atenderlos.

“Queriendo los españoles inquirir el modo de vivir de esas mujeres, sépase de ellas mismas que todos los mancebos de aquella comarca vienen a aquella población de las mujeres cuatro meses del año a dormir con ellas, y ellas se casan con ellos de prestado por aquel tiempo, no más…” Hombres que hacían todo lo que ellas pidieran y si ellas quedaban preñadas, los hijos eran enviados con sus padres, para que estos los criaran, en cambio, si se trataba de niñas ellas las conservaban para aumentar su población.

El tema de las amazonas puede ser un mito o no, pero lo que se trato de hacer en este articulo fue sacarlas de la leyenda y situarlas en la realidad, en la historia de América, basándose en las crónicas de las personalidades que llegaron a éste territorio y después de estudiar sus relatos, podemos concluir que si bien las mujeres guerreras no cumplían al pie de la letra las características por las que eran conocidas en sus leyendas, con esto nos referimos a que no se cortaban el seno para poder usar mejor el arco o que mataban a sus hijos varones, si eran fuertes y dominaban al sexo opuesto, lo que denota su gran autoridad ante distintos pueblos masculinos.