Platón (427 - 347 a. C) fue un filósofo ateniense, fundador de la Academia, discípulo de Sócrates y maestro, entre otros, de Aristóteles. La República es el libro donde aparece el mito de la caverna de Platón. Esta es una de las obras escritas en su madurez, época en la que escribe otros diálogos como el Fedón, el Banquete y el Fedro. En el libro VII de la República es donde aparece el mito de la caverna de Platón.

Platón, el mundo sensible y el mundo inteligible

Antes de analizar el significado de la caverna de Platón conviene realizar un pequeño esbozo de la teoría de las ideas.

Platón defendió un dualismo metafísico que postulaba la existencia de un mundo sensible y un mundo inteligible. El primero es aquel donde existen las cosas materiales como árboles, piedras, personas o mesas. El segundo, el mundo inteligible, es donde habitan las ideas o formas, las esencias de todo cuanto existe en el mundo sensible. El mundo inteligible es el mundo de lo eterno e inmutable, donde están además de las ideas, las entidades matemáticas y las almas. En el mundo sensible, sin embargo, todo está sometido al cambio, la corrupción y la decadencia. Solo el mundo inteligible es el mundo de lo realmente real.

Al dualismo ontológico o metafísico de Platón corresponde, lógicamente, un dualismo epistemológico. Solo se puede conocer lo que permanece inmutable, es decir, lo que no está sometido al cambio y la corrupción. Solo las entidades que pueblan el mundo inteligible pueden ser propiamente conocidas. El mundo sensible es, desde el punto de vista del conocimiento, un mundo dominado por las apariencias, donde solo cabe la opinión (doxa). El mundo inteligible, por el contrario, es el terreno de la verdad (aletheia).

Resumen del mito de la caverna de Platón

En el libro VII de la República de Platón es donde Sócrates narra a Glaucón lo que se ha llamado la alegoría de la caverna:

  • Unos esclavos permanecen encadenados frente a un muro en el interior de la caverna. Están inmovilizados, de modo que solo pueden dirigir su mirada hacia la pared. Tras ellos, una serie de individuos desfilan, delante de una hoguera, con objetos que proyectan diferentes sombras sobre el muro.
  • Un esclavo es liberado. Se da la vuelta y observa el fuego, los objetos y sus portadores. Es decir, descubre el engaño. Es conducido hacia el exterior de la caverna, a través de un camino escarpado.
  • El esclavo ve el mundo tal y como es, en el exterior de la caverna. Le cuesta adaptarse, pero acaba descubriendo el mundo real.
  • Se apiada por sus compañeros y regresa al interior de la caverna para liberarlos
  • Los esclavos matan a su liberador, en un intento por defender su modo de vida.
La última parte hace referencia a la condena a muerte de Sócrates en el año 399 a. C., ante la incomprensión de sus conciudadanos, un hecho que marcó profundamente a Platón e influyó en su pensamiento político.

Significado de la alegoría de la caverna de Platón

Platón se está refiriendo, en su alegoría, a su teoría de las ideas, y el proceso de ascensión hasta la salida de la caverna es el camino que mediante el conocimiento se puede recorrer, desde el engañoso mundo sensible hasta el verdadero mundo inteligible. El mito de la caverna de Platón establece, por tanto, una analogía entre el interior de la caverna como el mundo de las apariencias, donde solo cabe la doxa, y el mundo del exterior, hogar de la verdad. Pero todavía se puede precisar más el significado del mito de la caverna de Platón, si ponemos en relación el libro VII de la República con el pasaje de la línea, donde el autor establece los siguientes niveles de conocimiento:

  • Eikasía: hace referencia a las imágenes y las sombras, la ilusión, el espejismo y el engaño de los sentidos.
  • Pístis: se corresponde con la percepción de las cosas, como objetos, animales y artefactos fabricados.
  • Diánoia: es el nivel correspondiente al intelecto y el conocimiento de las entidades matemáticas, que procede estableciendo hipótesis y extrayendo conclusiones.
  • Nóesis: es el nivel superior, donde se tiene acceso a las ideas. Se puede acceder a él a través de la dialéctica, y representa el acceso intuitivo a la verdad.
Eikasía y pístis pertenecen al mundo sensible, y diánoia y nóesis al mundo inteligible. Eikasía queda representada en el mito de la caverna como las sombras proyectadas en el muro. Pístis aparece reflejada como la visión que el esclavo tiene cuando es liberado y se gira, descubre el engaño y ve los objetos que proyectan las sombras. Cuando el esclavo sale de la caverna, la luz del sol le ciega, y al principio no puede ver más que las sombras del exterior, los reflejos en el agua, etc. Este momento se corresponde con la diánoia. Sin embargo, cuando los ojos del esclavo liberado se acostumbran a la luz del exterior, puede ver incluso el sol, alcanza la nóesis.

Una vez hemos relacionado el mito de la caverna de Platón con su ontología y su epistemología, debemos centrarnos en la política y la educación para entender el papel que la alegoría de la caverna juega en la República de Platón. Para el filósofo, no existirán sociedades justas hasta que estas sean gobernadas por los filósofos, aquellos que ha visto las ideas, y entre ellas, un tipo de ideas superiores, como es la Idea de Bien. Para Platón, la Idea de Bien gobierna el mundo inteligible como el sol el mundo sensible. En el mito de la caverna, la hoguera representa al sol, y el verdadero sol del exterior, es la idea de Bien.

Los esclavos tratan de matar a su liberador, con lo cual, la única forma de que el filósofo llegue a gobernar es instaurando una educación que lo permita.

El mito de la caverna es eterno, porque nos transmite algo relevante acerca de la condición humana, válido mientras existan las nociones de verdad e ignorancia.