Cuando los españoles llegaron a las costas de la actual Sudamérica, lo hicieron sin la compañía de sus mujeres. Solo un diez por cien de europeas viajaron al nuevo mundo durante la época de la conquista de América, lo que supuso el inicio del mestizaje que actualmente distingue a Latinoamérica de otras antiguas colonias como los Estados Unidos o Australia.

La mujer india, instrumento de la multiculturalidad latinoamericana

La mujer india era frecuentemente capturada o secuestrada por el conquistador español o simplemente regalada por sus semejantes como presente en son de paz. El colono llegaba a Sudamérica y allí olvidaba la mayoría de tabúes culturales que existían en Europa. Solía convivir con la india, que suplía el hueco que había dejado la esposa blanca a la hora desempeñar las tareas domésticas. Con ella tenía hijos mestizos, a los que rara vez reconocía como tales, pero no obstante, el español seguía teniendo encuentros sexuales abiertamente con todas las mujeres indias que se le antojaba. La poligamia se practicaba frecuentemente por los indígenas, para quienes la mujer era simplemente una posesión equiparable a una pieza de ganado y en ese aspecto a los conquistadores no les costó en absoluto aplicar aquello de "Allá donde estuvieres haz lo que vieres". Existen casos documentados como el del marinero Álvaro Méjico que en tres años tuvo treinta hijos nacidos de concubinas indias.

Las mujeres indias, por su parte, tampoco planteaban ninguna objeción a su situación, ya que la que les esperaba junto a su pueblo era todavía peor. Mientras que con un hombre blanco, su único trabajo era básicamente el de un ama de casa, viviendo con los indios se veían obligadas a trabajar en las minas o por imperativo de la mita, el yanaconazgo o la encomienda, en definitiva, de esta manera escapaban de la esclavitud.

De estas uniones nacían niños mestizos en el seno de una cultura importada de Europa a quienes sus madres indias les transmitían múltiples elementos de la cultura prehispánica. De esta manera puede decirse que la mujer india fue la verdadera artífice del mestizaje cultural.

Estas mezclas raciales fueron resultado casi íntegramente de la unión de varones españoles y mujeres indias. En primer lugar porque las mujeres blancas no acompañaron a sus esposos durante la conquista de América (Hasta 1598 no nació un hijo de madre blanca en El Potosí) y en segundo lugar porque una mujer blanca que se unía a un indio era automáticamente repudiada por los de su raza. Las pocas mujeres de origen europeo que dieron a luz hijos mestizos, continuaron conviviendo con los indios y jamás regresaron a Europa.

Mestizos, mulatos, cuarterones, lobos o zambos

La esclavitud de los indios, los trabajos forzados a los que fueron sometidos y las enfermedades que los colonos españoles trajeron consigo, mermaron considerablemente la población indígena, lo que motivó la captura y venta de esclavos negros a los que se destinó para suplir a las masas de nativos fallecidos.

De esta manera, el varón español continuó uniéndose eventualmente a mujeres de otras razas, básicamente manteniendo relaciones sexuales con sus esclavas negras, mulatas o mestizas.

A su vez los hijos nacidos de estas uniones comenzaron a contraer matrimonio, que podía ser legítimo siempre y cuando se celebrase entre personas de cualquier raza a excepción de la blanca. Estas uniones entre indios, mestizos, negros y mulatos solían ser fruto de la influencia de los misioneros sobre la población.

En cambio, los enlaces entre blancos solían producirse por intereses económicos. Muy pocos colonos españoles tenían acceso a una esposa europea pero en cualquier caso estos matrimonios no cambiaban la situación del concubinato, ya que aun casado, el español continuaba manteniendo relaciones sexuales con las esclavas y sirvientas de otras razas que habitaban el hogar.

Los hijos de parejas mixtas

A pesar de que los mestizos llegaron, en cuestión de muy poco tiempo, a ser mayoría en la población latinoamericana, las palabras "mestizo" e "ilegítimo" llegaron a ser sinónimos.

Los hijos nacidos de parejas mixtas eran discriminados hasta tal punto que se les prohibía ser ordenados a sacerdotes o acceder al gobierno municipal, no podían ejercer oficios de forma autónoma ni acceder a una educación superior, para ello debían pasar un examen de "pureza de sangre".

El Rey Felipe II, preocupado por la situación de muchos niños mestizos, que eran abandonados a su propia suerte, dictó una orden en la que compensaba a aquellas familias que adoptaran a un niño nacido de una unión mixta, hasta que fuese adulto y pudiese ejercer su propia profesión.

El sistema de castas

De este mestizaje tanto racial como cultural, surgió el sistema de castas, destinado a colocar a minoría étnica blanca, de procedencia europea, por encima de los individuos de sangre mixta nacidos ya en tierras americanas, e incluso de los nativos hijos de padres españoles, conocidos como criollos.

Existían múltiples definiciones de castas, siendo las más frecuentes, las siguientes:

  • De español peninsular e indio, mestizo.
  • De español peninsular y mestizo, castizo.
  • De castizo y español peninsular, español.
  • De indio y negro, zambo.
  • De negro y zambo, zambo prieto.
  • De español peninsular y negro, mulato.
  • De mulato y español peninsular, morisco.
  • De español peninsular con morisco, albino.
  • De albino y español peninsular, saltapatrás.
  • De indio y mestizo, cholo o coyote.
  • De mulato e indio, chino.
  • De español peninsular y cholo o coyote, harnizo.
  • De castizo y mestizo, harnizo.
  • De coyote e indio, chamizo.
  • De chino e indio, cambujo.
  • De saltapatrás y mulato, lobo.
  • De lobo y china, gíbaro o jíbaro.
  • De gíbaro y mulata, albarazado.
  • De albarazado y negra, cambujo.
  • De cambujo e india, sambaigo.
  • De sambaigo y loba, campamulato.
  • De campamulato y cambuja, tente en el aire.
La interacción social promovida por el mismo mestizaje fue la principal razón de la abolición del sistema de castas. La fusión étnica y cultural se aceleró durante el período de las Guerras de Independencia Hispanoamericanas, culminando con la abolición de la esclavitud durante los primeros años de vida de los nuevos países latinoamericanos.