"No sólo de pan vive el hombre" reza la conocida frase bíblica que adquiere una mayor dimensión durante los días de Cuaresma y Semana Santa. Alcanzar el bienestar emocional es tan importante como nutrir el cuerpo. Por eso, el ayuno y la abstinencia son acciones que permiten a los feligreses católicos imitar los sufrimientos de Cristo, purificar el organismo y alimentar el espíritu.

La privación de alimentos provoca cambios en la salud de las personas, conocerlos es también una manera de ayudar al prójimo y a sí mismo.

Ayuno y abstinencia

El ayuno, según los preceptos religiosos, implica reducir el consumo de alimentos y bebidas, lo que en la práctica cuaresmal consiste en tener una sola comida el miércoles de Ceniza y cada Viernes Santo. Sólo las personas mayores de edad y menores de 60 años deberán cumplir tal privación temporal.

De acuerdo con el derecho canónico, la abstinencia de alimentos, por otra parte, conlleva a evitar cualquier tipo de carne roja en Viernes Santo; o sea, se tendrá que prescindir de la carne de res, ave, cerdo, carnero y cualquier otro animal con similares características, incluso los caldos cocidos con estos productos.

Excepciones del ayuno en Cuaresma

Antes de someterse a cualquier tipo de ayuno cada persona valorará su estado de salud y, de ser necesario, tomará en consideración la opinión del médico. Los enfermos y las mujeres embarazadas pueden seguir su régimen habitual de alimentación. Las normas sobre el ayuno y la abstinencia ofrecen la opción de suplir la carne por otros alimentos, alguna obra de caridad u otro sacrificio voluntario de relevancia, según se plantea en el portal católico encuentra.com.

Durante el ayuno es recomendable disminuir la actividad física y tomar mucha agua para evitar la deshidratación; a veces aparecen mareos, dolor de cabeza y somnolencia. También se sugiere abstenerse de alimentos como el café, el chicle o las frutas muy ácidas que estimulan la producción de los jugos gástricos. Una vez concluido el ayuno habrá que retomar la alimentación cotidiana de forma gradual. Comer hasta la saciedad podría echar por tierra el esfuerzo realizado.

Otros tipos de ayuno

Con base en tradiciones milenarias para desintoxicar el organismo, el mundo moderno ha retomado algunas prácticas con vista a reducir el peso corporal; sin embargo, este tipo de ayuno puede deteriorar la salud de quienes lo ponen en práctica. Las dietas de ayuno, por ejemplo, influyen negativamente en el crecimiento y la maduración sexual de niños y adolescentes. Además, muchos de los jóvenes que acuden a ellas se convierten en víctimas de la anorexia.

No obstante, en ocasiones se debe ayunar por indicación del médico, como cuando se requiere de algún estudio de sangre o en caso de una cirugía. De acuerdo con el artículo "¿En qué consiste someterse a una intervención quirúrgica?", publicado en kidshealth.org en español, "tener alimentos o líquidos en el estómago puede desencadenar vómitos durante o después de la intervención y provocar peligrosas complicaciones".

En cuanto a la abstinencia de carne, se podría hablar de efectos positivos para la salud. Aunque los productos de origen animal resultan necesarios para asegurar el crecimiento y la reparación de los tejidos y músculos, el consumo excesivo de carne roja eleva los niveles de colesterol en el organismo.

De cualquier manera, algunos datos sobre nutrición aportados por el Centro de Información Cardiovascular del Instituto del Corazón de Texas reflejan que "el consumo de unas 8 onzas de mariscos por semana se asocia con menos muertes por causas cardíacas entre personas con enfermedad coronaria y sin ella". Al mismo tiempo, los doctores recomiendan comer carnes rojas a los pacientes con tratamientos de diálisis, porque las proteínas de alta calidad producen menos desechos en el organismo.

Muchos ven en el ayuno una manera saludable de reactivar sus capacidades orgánicas y mentales. También se señala que su aplicación adecuada por un período de diez días no ocasiona ningún daño. Pero lo cierto es que el mejor ayuno se logra cuando éste no deriva en el deterioro del cuerpo y del alma.