A partir de la transformación y evolución social que ha sufrido la Ciudad de México en los últimos años, la constitución de la familia se ha ido transformando, lo que representó la presencia de nuevas necesidades jurídicas en la ciudadanía, que se encuentra confirmada y reafirmada cuando esa evolución social se transforma en ley.

El matrimonio homosexual y la adopción en México

Reformas que facultan el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a la adopción de menores en el Distrito Federal, México:

  • Reforma a los artículos 146 y 391 del Código Civil para el Distrito Federal.
  • En el artículo 146 se redefine el concepto de matrimonio para establecerlo como la unión de dos personas, lo que por ende comprende no solo a parejas heterosexuales, sino también las del mismo sexo.
  • En el artículo 291, al haberse redefinido el concepto de matrimonio implícitamente permite entonces, a los matrimonios constituidos por parejas de un mismo sexo, el derecho de adopción de menores.

La transformación de la familia en Ciudad de México es un hecho

En ambas reformas se hizo evidente, tanto en la exposición de motivos como en las acciones de inconstitucionalidad ejercidas por el Procurador General de la República, el amplio análisis e investigación sobre el tema de la transformación de la familia, entre otros, que se allegaron y acudieron los legisladores y el Tribunal en Pleno de la Suprema Corte de Justicia. Además de los debates públicos e invitación de la participación ciudadana y que tuvo especial difusión, sobre todo por tratarse de temas tan controvertidos.

La protección de la familia y sus derechos

De los elementos que se encontró el fundamento para no declarar la inconstitucionalidad de ambas reformas, sino para confirmar su decreto y validez fueron los siguientes:

La norma Constitucional (refiriéndose al artículo cuarto Constitucional de la República Mexicana y que habla de la protección y derechos de la familia “ideal”) no protege a un solo tipo de familia, tal y como se argumentó en la acción de inconstitucionalidad como la conformada por padre, madre e hijos, sino que protege a la familia como tal y como realidad social.

La protección de cualquier estructura u organización familiar

El legislador al realizar su función normativa, debe buscar la protección de toda estructura u organización familiar y su desarrollo, lo que incide totalmente en la protección de los derechos de la niñez, como es el crecer dentro de una familia.

La dinámica social demuestra que existe una gran diversidad de formas como puede integrarse una familia: nuclear, monoparental, extensa e, incluso homoparental, y que además, no siempre derivan del matrimonio. Todas las familias innegablemente tienen la misma protección constitucional y no se debe restar valor a la estructura u organización familiar sólo porque no corresponde con conceptos tradicionales.

Los derechos de los niños presentes en las modificaciones de ley

La protección al interés superior de los niños y las niñas consagrado en el artículo cuarto de la Constitución Federal y el tercero de la Convención sobre los Derechos del niño (ratificada por México y publicada en el año 1991) y artículos 3, 4, 6 y 7 de la Ley para la protección de los derechos de niñas y niños y adolescentes en el Distrito Federal.

Por lo que los tribunales y el espíritu del legislador deben atender primordialmente al interés superior del niño en todas las medidas que conciernen a estos. Tomando como concepto de interés superior del niño el interpretado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Convención ratificada por México en 1998.

El matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción

Por tanto, el desarrollo de los niños y el ejercicio pleno de sus derechos deben ser considerados como criterios rectores para la elaboración de normas y la aplicación de estas en todos los órdenes relativos a sus vidas.

La figura civil de la adopción, no solo constituye una opción legal para aquellas personas que por la razón que sea, no pueden o no desean tener hijos biológicos, sino que además y definitivamente, guarda mayor entidad y es prioritario sobre otros derechos. Es el medio idóneo para satisfacer el derecho de todo niño que, por alguna razón, no estén con su madre y/o padre biológico, y de tener una familia que le procure asistencia, cuidado y amor.

Por lo que el legislador, busca primeramente garantizar a fin de lograr el pleno respeto a los derechos de la niñez, que esa sea su mejor opción de vida. Además, el reconocimiento jurídico de la existencia de familias homoparentales, lleva a la protección del interés superior del niño, al derivar de dicho reconocimiento una serie de derechos a favor del menor y de obligaciones de quienes son sus padres, pues, es una realidad que dichas familias existen y que deben ser protegidas por el legislador.