"Hasta que la muerte nos separe". Así versa una de las frases màs recurrentes a la hora de hablar de matrimonio, pero lo cierto es que en los tiempos que hoy nos toca vivir, ésta, ha quedado obsoleta.

Mujeres y hombres de hoy en las relaciones de pareja.

En las relaciones de pareja de hoy nos encontramos con la figura del hombre y la mujer en contraposiciòn. Por un lado, la mujer ha ido evolucionando con los tiempos, y es asì como descubrimos a un género femenino empoderado, es decir: autogestionable, con gran capacidad para desarrollar sus intereses propios por sobre los de su compañero. Mientras, por el lado contrario, los hombres mantienen su caràcter competitivo, intolerante y con una lìbido un tanto cuestionable, pero que ha tenido que adecuarse a la evoluciòn femenina a fin de intentar una convivencia aceptable.

La mujer de hoy està màs preparada educacionalmente, sus prioridades no pasan por ser una buena ama de casa, a lo que aspira es a ser una buena profesional, un ser humano de utilidad, con ideas claras y firmes y por sobre todo, una fémina independiente, capaz de tomar las decisiones monetarias que estime convenientes, de administrar èstas como tal y sobre todo a decidir sobre su propia vida. El miedo a verse incapaces de mantenerse econòmicamente para esta generaciòn ya no existe.

Por extensiòn al propio desarrollo a travès de los tiempos, la mujer, ya no teme al qué dirán, vive el presente de la mejor forma posible y no teme al futuro, disfruta su sexualidad de forma plena, sin complejos y ya no està dispuesta a pensar en un "contigo pan y cebolla".

El hombre por su parte, en algunos aspectos, sigue estancado en décadas pasadas, donde ser competitivo en el trabajo sigue siendo su màxima. No se opone al desarrollo profesional de su pareja, pero sigue pretendiendo que en casa ella sea sumisa y que estè cuando èl llega, no obstante, ha tenido que adaptarse obligadamente a la dinàmica en la que està inserta la mujer, por tanto, ha de participar tambièn en las tareas relativas al hogar (aseo, cocina, etc.) y las que tienen que ver con los hijos, cuando los hay.

Con la adaptaciòn a los cambios que ha experimentado la mujer, ellos no se sienten del todo còmodos. Estàn de acuerdo con la transformaciòn evolutiva de èsta, no obstante aùn coexiste en su forma de ver la vida un modelo orientado al pasado.

Las parejas de estas últimas décadas no se ponen de acuerdo.

Para las actuales parejas, ponerse de acuerdo tal y como estàn sus roles en la actualidad resulta del todo complejo, es entonces cuando buscar la igualdad en el reparto de las funciones, la economìa, las decisiones, se convierte en una competencia y ganas de control constante que a la larga genera estrés y descontento.

Si añadimos a los problemas que enfrentan hoy las parejas, el que el hombre sigue negándose al control y la mujer a que la ignoren, damos con un espiral que en su final concluye y lleva necesariamente al distanciamiento y como término a la separaciòn.

¿Y què hay de la sexualidad masculina y femenina en las parejas?

Ciertamente los tiempos han cambiado tambièn a la hora de hablar de la sexualidad en una pareja. Si nos remontamos a tres o dos décadas atrás, el cómun en la mujer era el buscar pretextos para no tener sexo (a todos nos viene a la mente la típica frase de: "no, ahora no, me duele la cabeza"), pero actualmente, es la mujer quien se queja de la falta de deseo masculino, dejando atrás mitos tales como que el hombre siempre tiene deseos, algo que actualmente ni ellos mismos se atreven a asegurar.

Actualmente, en lo que se refiere al sexo, el tema que se pone sobre la mesa o el que crea màs conflictos es el de ¿quièn se somete a quién?

Y... ¿fueron felices para siempre?

Las parejas de hoy en dìa estàn sobreexigidas, saturadas de demandas para con ellos en particular y sobre todo con ellos en conjunto. Se exigen profesionalmente, con respecto a la poseciòn de bienes (casa, auto, etc.), tener hijos, ser un modelo de padres, respetar las normas sociales y familiares, pero evidentemente sin sacrificar los intereses individuales.

Vivir en pareja o llegar al matrimonio resulta ser un proyecto que actualmente tiene fecha de caducidad o es considerado desechable.

Lo cierto de este proyecto llámese relaciòn de pareja o defínase como matrimonio, cuando se ve frustrado, ya sea mirando hacia el pasado u orientándonos al presente, serà un alivio a corto o largo plazo, pero siempre tendrà su cuota de sufrimiento, aseguran los expertos en terapias de pareja.