"El mapa del tiempo" de Félix J. Palma

Un recorrido por los viajes temporales de la Ciencia Ficción

¿El tiempo vuela? - stock.xchng
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Félix J. Palma teje un enrevesado repaso de los viajes temporales ficticios desde la publicación de "La máquina del tiempo" de H. G. Wells.

La obra Félix J. Palma, “El mapa del tiempo”, ganó la cuadragésima edición del Premio Ateneo de Sevilla de novela. Publicada por Algaida en 2008, está formada por una madeja de historias que tienen a H. G. Wells y su máquina del tiempo como epicentro. Su título hace referencia, dejando a un lado la trama, al “mapa” de guiños a viajes temporales ficticios que pueblan el libro.

El cartógrafo

Nacido en 1968 en Sanlúcar de Barrameda, Félix J. Palma está considerado uno de los escritores más originales del panorama actual. Se dio a conocer como autor de relatos con “El vigilante de la salamandra” (1998). Como novelista ha publicado “La hormiga que quiso ser astronauta” y “Las corrientes oceánicas”. Cuenta con más de cien galardones y casi todas sus obras han merecido algún premio. La crítica ha avalado su facilidad para entrelazar lo fantástico con lo cotidiano, algo recurrente en “El mapa del tiempo”.

El origen

Palma busca los orígenes del viaje temporal en “Cuento de Navidad” (1843) de Dickens y “Un cuento de las montañas escabrosas” (1844) de Poe. En ambos el viaje se realiza en ensoñaciones, sería H. G. Wells el primero en usar un artefacto para viajar a otra época en “Los argonautas del tiempo” (1888). Pero el referente principal de la novela es “La máquina del tiempo” (1895) de H. G. Wells. Palma hace de Wells el protagonista de su obra, sumándose a la tradición de convertirle en viajero temporal.

Jack “El Destripador”

La novela está dividida en tres partes. En la primera, asistimos al intento de un joven por salvar a su amada Mary Kelly, asesinada por Jack “El Destripador”. Estamos ante otro clásico de la ficción: la unión del “asesino de Whitechapel” y los viajes temporales.

Es evidente la referencia al filme de Nicholas Meyer, “Los pasajeros del tiempo” (1979) en el que Wells persigue al “Destripador” hasta el futuro. Se entrevé también la influencia del cómic de los 90 de Alan Moore, “From Hell”, donde el psicópata visitaba nuestra época.

Amor constante más allá del tiempo

La historia de amor de Andrew y Mary Kelly es uno de los romances de la novela. Palma sabe que los viajes en el tiempo no solo generan aventuras sino historias de amor.

Más “Crononautas” victorianos enamorados aparecen en la película de James Mangold, “Kate & Leopold” (2001). Leopold, Duque de Albany, viaja al Siglo XXI y se enamora de una joven. Palma hace un sutil guiño al citar, como uno de los avances científicos de la era Victoriana, el ascensor, creado por el propio Leopold.

Otro amor que atraviesa el tiempo sería el que la inconformista Claire Haggerty siente por el soldado del futuro Derek Shackleton, en la segunda parte de la novela. Ella es una mujer del XIX y él un héroe en la lucha contra el ejército de máquinas que ha exterminado a la humanidad en el XX. El paralelismo con Sarah Connor y Kyle Reese, protagonistas del filme de James Cameron, “Terminator” (1984), resulta evidente. Su relación epistolar desde épocas distintas recuerda a la película de Alejandro Agresti, “La casa del lago” (2006).

La mecánica

La literatura y el cine han usado muchos métodos para viajar en el tiempo, Palma los toca todos. Comienza con la máquina de Wells, pero no la descrita por éste, sino la del largometraje de George Pal, “El tiempo en sus manos” (1960). De hecho, el propio Wells disfruta del filme, durante la novela.

La magia arroja otra explicación. Gilliam Murray, creador de una empresa dedicada al turismo transtemporal, relata una aventura mezcla de “Las minas del rey Salomón” (1885) de H. Rider Haggard, y las obras de H. P. Lovecraft. Aunque la idea de sacar partido económico al turismo espacio-temporal la popularizó Ray Bradbury en “El ruido de un trueno” (1952).

En su tercera parte, la novela vuelve a la idea de los viajes mentales, como sucedía en “Un yanqui en la corte del rey Arturo” (1889) de Mark Twain, pero bajo la óptica de los poderes psíquicos mutantes, al estilo de las obras de Poul Anderson, Philip K. Dick o los tebeos de los “X-Men”.

Tanto enredo temporal culmina en el descubrimiento de Wells del “Multiverso”, concepto que el escritor Michael Moorcock popularizó y que usó Michael Crichton para visitar otras épocas en “Rescate en el tiempo” (1999). Palma juega con la idea de que todos los universos de ficción están conectados al nuestro en una intrincada red, que podríamos desmadejar con un “mapa del tiempo”.

¡Hola, Esther!, Justo Molina Ramírez

Justo Molina Ramírez - Cinéfilo, Marvel Zombie, locutor, medio otaku, filósosofo de salón, algo bibliófilo, Master de rol, ...

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COMENTARIOS

08-abr-2010 22:08
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