Las empresas del norte de Europa tienen una visión diferente a la hora de planear sus estrategias de mercado. Steve Stid y Claes Andréasson han encontrado en las organizaciones de esta zona con más éxito un denominador común: los antepasados vikingos han dejado una impronta de riesgo y creatividad poco habitual en el mundo de los negocios. Y no les va nada mal.

El éxito de los vikingos en la economía mundial

Según los autores, "los vikingos actuales representan solo el 0,3% de la población mundial, pero producen la friolera del 3% de las exportaciones mundiales" ¿Cuál es el secreto?

El pueblo vikingo se ha ganado un lugar destacado en la historia de la humanidad porque durante siglos dominó el norte de Europa con sus asaltos por sorpresa y su generoso derramamiento de sangre. Sin embargo, llegaron al continente americano antes que el resto de culturas, crearon el Parlamento más antiguo de Europa y vivieron en una sociedad que aceptaba con toda naturalidad la igualdad entre sexos (las mujeres vikingas podían divorciarse si el matrimonio no les satisfacía, por poner un ejemplo).

Hoy en día mantienen los valores que los convierten en una sociedad ejemplar y han dejado la invasión para el mundo de los negocios: empresas como Ikea, Absolut, Volvo o Lego, por citar algunas, ocupan un lugar más que destacado en cada uno de los sectores de negocio a que se dedican. Todas ellas tienen en común un bajo presupuesto en marketing, haber creído firmemente en un proyecto algo descabellado y ofrecer honestidad a quienes confían en sus productos.

Los suecos, daneses, noruegos e islandeses y el marketing

La primera parte de El manifiesto vikingo recoge los principios básicos a tener en cuenta para poner en marcha un negocio "a la escandinava". Los autores proponen, sobre todo, amar lo que se está haciendo, creer en una idea y serle fiel hasta el final, gastar más dinero en el producto que en su promoción y hacer que la fama que preceda a la organización sea al mismo tiempo una garantía de calidad y de buenos principios empresariales.

Como países pequeños que son, tienen que pensar en pequeño para invadir a lo grande: ser una empresa de un país de estas dimensiones crea la necesidad de mirar al exterior para ampliar mercado, así que están especialmente atentos a las necesidades externas para poder atenderlas.

El sentido y la diversión, la importancia de la marca

Otro elemento destacable de este primer apartado es la importancia que tienen en todas las marcas los dos factores que las definen:

  • El sentido.
  • La diversión.
El primero determina qué significado tiene el producto para el posible comprador y la segunda qué nivel de felicidad le puede proporcionar el mismo. El contenido total de ambos determinará el poder de la marca y la proporción que tengan de cada uno de ellos, aportará la personalidad del producto. Es importante atender a los dos elementos, ver si se cumplen los objetivos que se tenían planeados para cada uno y adecuarlo correctamente si no se ha seguido el camino correcto.

Una cultura de empresa más humana pero también más rentable

Volviendo a las similitudes entre los vikingos antiguos y los de ahora, Strid y Andreásson sostienen que un pueblo tan beligerante como este ya creía en la igualdad y en el trabajo en equipo para un beneficio común. Actualmente, las empresas escandinavas también tienen niveles de igualdad entre sus miembros mayores que en el resto de Europa, potencian el trabajo en equipo, cuentan con más mujeres entre sus órganos de decisión y fomentan la cooperación.

Los grupos de trabajo efectivos de estos países han aumentado el nivel de satisfacción de sus trabajadores, no tanto con una cuestión de mejoras económicas, sino con una percepción más igualitaria de sus aportaciones, un mejor clima laboral y un cierto nivel de locura creativa.

En España, algunas empresas de formación y consultoría como Fundación Neuronilla potencian la creatividad de los trabajadores atendiendo, entre otros, a los principios recogidos en este libro. Parece que cada vez más se impone un modelo de empresa más humano e igualitario para superar los difíciles momentos económicos que están sufriendo las organizaciones a nivel mundial. Bienvenida sea la iniciativa.