La lengua en peligro de extinción, deriva del antiguo pueblo de los jurchen, para los que el primer emperador de la dinastía Qing (1644-1911), Hung Taiji, creó una nueva identidad nacional y acuñó el nombre manchú.

Quiénes son los manchúes

Los manchúes constituyen un grupo étnico que habita en las provincias de Jilin, Heilongjiang y Liaoning, región conocida con el nombre de Manchuria. La etnia manchú ha sido prácticamente asimilada a los Han, etnia mayoritaria del país, perdiendo sus tradiciones, su religión y próximamente su lengua.

Los manchúes y los hui (chinos descendientes de los musulmanes entrados en el país por la Ruta de la Seda) son las únicas minorías étnicas que no hablan su lengua oficial.

El manchú y el dialecto xibe

Según los últimos datos, hoy el manchú es hablado solo por un centenar de personas, concentradas en Sanjizi, provincia de Heilongjiang. Una variante del manchú, el xibe, hablado en Xinjiang, goza de una situación más afortunada: existen transmisiones televisivas en xibe y dos veces por semana se edita el único periódico del mundo en lengua xibe.

El ocaso del manchú

Según el South China Morning Post, el declino de la lengua manchú se aceleró con la revolución cultural China. Los mismos habitantes de Sanjiazi fueron los que condenaron al idioma, cuando se hizo evidente que para cualquier intercambio o actividad productiva era necesario emplear el chino mandarín. Otra causa desencadenante fue que el manchú se dejó de enseñar en las escuelas.

Los esfuerzos para mantener viva la lengua de la dinastía Qing

La escuela primaria de Sanjiazi es la única de toda la República Popular China que enseña la lengua manchú. Algunos jóvenes originarios de Manchuria, que han aprendido las bases de la lengua de algunos libros o de los poquísimos lengua madre que restan, han ofrecido cursos en Pequín, como voluntarios. Lamentablemente, como dicen los lingüistas, si un idioma pierde su funcionalidad práctica, está predestinado a su extinción.

El manchú en la universidad

En la Universidad de Beihua, en la ciudad de Jilin (noreste de China), se ha abierto recientemente un curso gratuito de manchú para personas de todas las edades en el cual se han matriculado desde niños de 6 años hasta ancianos de 77. En la zona de Jilin viven más de 10 millones de manchúes que olvidaron su lengua madre cuando gradualmente la fueron sustituyendo por el idioma chino mandarín.

El objetivo también se centra en que muchos conocedores de la lengua manchú, que son analfabetos en ese idioma, podrían aprender a leer y escribir su lengua.

Uno de los miembros del Instituto de patrimonios no materiales de Asia Oriental y promotor del curso, Liu Junchen, expresó que pedirá ayuda a la UNESCO para intentar salvar la lengua y dijo, también, que querría que la lengua manchú se incluyera en el Patrimonio mundial intangible de la UNESCO. Esta última posibilidad, “es difícil”, según Junchen, ya que en China hay demasiadas manifestaciones culturales, desde el kung-fu hasta la medicina tradicional china, que están en la lista de espera.

La lengua de la dinastía Qing se convirtió en el idioma oficial del país, a pesar de que la mayor parte de la población utilizaba dialectos del chino. Los decretos reales se escribían en lengua manchú, la cual también era aprendida por diplomáticos occidentales.

La familia imperial china, en el siglo XIX, antes de ser derrocada, ya había abandonado la lengua y, en la actualidad, los descendientes Qing reconocen que la han olvidado.