Decirle a alguien que te parece delgado y atractivo que tiene anorexia y bulimia, o que se operó alguna parte de su cuerpo, no lo volverá más gordo y no agraciado; decir que una persona inteligente, brillante, con posibilidades de ser grande hace mal las cosas, no sabe o es tonto, no lo convertirá en alguien de coeficiente menor.

Un hábito destructivo

Hablar tanto delante, como a las espaldas de las personas, es un hábito bastante destructivo, sobre todo cuando lo haces con una fuerte intención de herir al involucrado. Sólo que no es esa persona quién realmente sale afectado, sino tú, el que habla de él. Sí, tal como lo lees, y es muy común que alguien llegue a sentirse identificado con este hecho, pero no es común creer el hecho de que quién se daña eres tú. Al criticar lo positivo que encuentras en los demás, y convertirlo en algo negativo en tus comentarios, simplemente estás sacando a flote el coraje y envidia que te causan esos aspectos positivos, sólo que salen enmascarados en comentarios destructivos, pero repito, sólo destruyen al que lo dice, no al que los escucha, solo que este último sea una persona de carácter débil, sin embargo el daño sigue sin ser tan grande como el que se hace el que habla mal.

El hecho de estar tan concentrado en alguien más, roba la atención que debes prestar sobre ti mismo, y peor aún es el hecho de producir tantos sentimientos negativos en tu interior, que no provocarán ningún cambio en el involucrado, sólo arruinas tu felicidad y tranquilidad, y la otra persona sigue con su vida, mientras tú también, te concentras en la suya, y lejos de agredirlo, lo engrandeces al darle a notar que es tan importante para ti.

Piénsalo dos veces

Entonces, la próxima vez que nos venga a la mente el hecho de destruir a alguien que encontramos superior, piénsalo dos veces antes de decir lo torpe que es, mejor concéntrate en que le puedes aprender mucho, y en los puntos que debes tomar en cuenta, para sentirte a su nivel, y sin necesidad de decir nada, llegará el momento en que te des cuenta que tú tienes las mismas capacidades, y la necesidad de "echarle tierra", irá desapareciendo paulatinamente de tu cabeza.

Muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta de que ese continuo hablar mal de otros puede ser por envidia, y realmente se empieza a volver una costumbre o un mal hábito que debemos cortar de tajo. En nuestra mente nos hacemos a la idea de que de verdad creemos lo que estamos diciendo, y así callamos la envidia que sentimos ante aquel al que le decimos las cosas malas del otro, ya que además de todo, lo más común es llevar a cabo este mal hábito a espaldas del involucrado. Y además, la persona que nos escucha puede decirnos que está de acuerdo en lo que decimos o no, pero para acabarla de amolar, nos estamos quemando como se dice popularmente con ella, ya que la imagen que estamos dando es de alguien que acuchilla por la espalda, y que en cualquier oportunidad, va a hablar mal del que escucha con alguien más, incluso con aquel del que hablamos mal en ese momento.

¿Qué imagen queremos dar?

Al hablar mal de los demás, además de solo dar a relucir lo que está mal con nosotros mismos, estamos dando una pésima imagen para con los demás. No es correcto hablar mal ni a espaldas e incluso de frente, solo que se nos pida una crítica constructiva, lo cual es muy distinto a solo hablar mal de alguien. La crítica constructiva es hacer notar algún error y sugerir algo para corregirlo, pero solo hay que darla si se solicita o si de verdad es cien por ciento necesaria.

Concéntrate siempre en ti, en tu crecimiento, y lo más importante, tu felicidad. Cuida tu imagen no solo por la imagen que das a los demás, sino por ti mismo. Verás que invertir ese tiempo que has gastado en criticar y hacer corajes mientras hablas mal de otros en ti mismo, es realmente refrescante y te permite crecer, auto analizarte y por lo tanto, ser una mejor persona. Y cuando te des cuenta de que estés hablando mal de alguien, lo harás de inmediato ya que la costumbre se irá perdiendo, entonces podrás rectificar y cambiar el tema de conversación por algo productivo.