La crisis en Europa ha generado nuevos hábitos alimenticios y sociales. Así lo refleja el aumento de las ventas de los supermercados de bajo coste, la reducción del consumo de productos considerados más caros como el pescado, marisco o ternera y la tendencia a disminuir el número de las visitas a los restaurantes. Los hosteleros de las zonas costeras y por tanto más turísticas, se encuentran con la necesidad de atender al público en un horario más amplio durante el mediodía, mientras que por la noche, apenas tienen clientes.

El Lunner

Este novedoso concepto parte de la unión entre las palabras Lunch (comida en inglés) y Dinner (cena en inglés). Aunque pudiera entenderse como la clásica merienda-cena española, presenta otras características, puesto que en este caso no se ha hecho una comida con anterioridad, ni ha quedado la cena reducida en menor cantidad. El Lunner se caracteriza por haber hecho un desayuno fuerte, alrededor de las 11:00h o en su defecto, un desayuno escaso y un almuerzo medio sobre las 12:00h, con un sándwich o bocadillo por ejemplo. Tras esto, se realiza una copiosa comida en un horario comprendido entre las 16:30h y las 18:00h, quedando así sustituida la cena por una pieza de fruta o un zumo natural.

Es típico del período vacacional, puesto que la flexibilidad horaria del momento así lo permite. De tal forma, durante los pasados meses estivales de este año 2.012, los restaurantes han tenido que mantener sus cocinas abiertas durante prácticamente todo el día, con el fin de poder dar servicio a los nuevos adeptos y a los escasos comensales que acuden durante la cena. Además de los españoles, cada vez hay más clientes de países como Portugal, Italia, Irlanda y Polonia, que lo llevan a la práctica, dado el gran ahorro económico que esto supone para una familia.

El Brunch

Podemos encontrar a su antecesor en el archiconocido “brunch”. De origen inglés y con claro desarrollo en los Estados Unidos de América, se realiza entre las 11:00h y las 15:00h, siendo así una mezcla entre desayuno y comida, que en España entendemos como almuerzo a diferencia que en esta ocasión, la comida queda eliminada dada la abundancia de alimentos que se ingieren.

La mayoría de los hoteles de alto nivel suelen ofrecerlo en los domingos y días festivos, a un precio algo más elevado que el desayuno y menor que la comida. Como platos, además de los clásicos huevos, bacon, salchichas y embutidos de los desayunos, nos podemos encontrar con suculentas quiches, grandes porciones de carne asada o, salmón ahumado, ensaladas, aves, sopas, y una variedad de panes tostados y artesanales.

Nuevas tendencias de moda y negocio

No cabe duda que el “brunch”, generó en ciudades como Nueva York, más que una tendencia, un hábito de gente que deseaba estar a la moda y sentirse distinguida del resto. Dedicarle numerosas escenas colmadas de cierto glamour en series de televisión como Sex and the City, ha sido una de las mejores campañas de marketing para desarrollar y sacarle rentabilidad a una costumbre. Incluso gracias a este fenómeno, se han podido desarrollar nuevas creaciones culinarias diseñadas específicamente para este momento. Así han aparecido chefs de renombre con increíbles cócteles y espumas con sabores e ingredientes más propios de las comidas como puedan ser los hongos, el queso de almendras y el pan de espárragos.

Algunos restaurantes ya están comenzando a anunciar en sus cartas, menús especiales para el lunner. Habrá que esperar por tanto, a ver si es algo que pueda beneficiar a la industria de la hostelería y por tanto se comience a hacer más publicidad sobre el mismo.