Ya en el siglo XII, el escritor Giraldus Cambrensis, en un pasaje de su Topographia Hibernica, describe con admiración un libro evangélico encontrado en Kildare, cerca de Kells, que supuestamente sería el denominado Libro de Kells.

"La más refinada habilidad está toda ella alrededor vuestro, pero podríais no percibirla. Mirad con más atención y penetrareis en el corazón mismo del arte".

Este libro de intención sacramental y que se utilizaría para su lectura en las misas, siguió con gran complejidad y sutileza los usos decorativos de los celtas irlandeses antes de su conversión al cristianismo.

Conversión de Irlanda al cristianismo

Instalados en Irlanda desde la Edad de Bronce, los celtas formaron un reino en el siglo IV de nuestra era. Resistieron las invasiones de los pueblos germánicos en su expansión por Europa y continuaron con las tradiciones artísticas de La Tène, cultura que se había formado en este continente durante la segunda Edad de Hierro.

Durante el siglo V, Irlanda fue convertida gracias a la misión evangelizadora de san Patricio. Es entonces cuando se produce un encuentro cultural en la isla desde la colonización celta.

Con el cristianismo, las tradiciones artesanales del trabajo del metal y la madera se unen a las nuevas costumbres importadas por los misioneros originando un arte espectacular donde el manuscrito iluminado de Kells es un admirable ejemplo.

Hacia el año 432, san Patricio, introdujo el monacato en Irlanda siendo en los cenobios irlandeses donde se realizaron las copias de los manuscritos. En estos desiertos de activa soledad, de milagros, visiones y éxtasis los monjes celtas vivieron el espíritu cristiano en pureza, ascetismo y devoción.

Orígenes del Libro de Kells

Su nombre se debe a la Abadía de Kells, lugar donde se conservó durante gran parte de la Edad Media. Aunque no haya una certeza sobre el origen del libro, pudo haberse realizado entre los años 760-820 d. C. por los monjes de alguna de las comunidades fundadas por san Colomba, en los scriptoria de los cenobios de Lona o Kells. A este último monasterio llegaron los monjes de Lona huyendo de las invasiones vikingas, a principios del año 800 d. C.

La decoración de la obra

Esta importante pieza expuesta actualmente en el Trinity College, en Dublín, y considerada por los Anales de Ulster "la principal reliquia del mundo occidental", contiene los cuatro evangelios del Nuevo Testamento suntuosamente decorados con miniaturas e ilustraciones coloreadas. Cada evangelio va precedido por los símbolos de cada uno de los evangelistas y un retrato de su autor.

Toda su decoración y caligrafía se realizó sobre vitela gruesa y barnizada en una láminas cuyas dimensiones son 33 x 24 cm. En las láminas se observa un modo especial de plasmar la realidad con la ausencia total de la perspectiva.

En su decoración se ha utilizado una rica variedad de colores como el malva, rosa, rojo, amarillo, o verde y sus miniaturas son más ricas y abundantes que en los demás manuscritos bíblicos realizados en Gran Bretaña durante este período.

En las miniaturas del Libro de Kells se observan las características propias de la orfebrería celta. Sus rectángulos y cuadrados son un reflejo de las piedras y esmaltes cloisonnés, así como los entrelazados que rodean las figuras son típicos de la metalurgia celta.

Las espirales y líneas dobles que rodean a las figuras tan características del período de La Tène, se desarrollan en el libro de Kells de forma indefinida, donde se transforman en figuras tanto humanas como animales, figuras que a su vez se enlazan y se convierten en víboras, pájaros y hombres distorsionados.

La caligrafía

La caligrafía irlandesa no debe considerarse como otro elemento más decorativo, sino como un arte en sí que puede compararse en importancia con la caligrafía china o islámica.

Al igual que en todos los manuscritos irlandeses, la caligrafía utilizada en el Libro de Kells, es redonda y uncial (escritura en mayúsculas y de una pulgada) utilizándose tinta roja, negra, amarilla o malva.

En el texto se observan las serif exageradas que los escribas irlandeses crearon, letras estiradas, ligaduras y magníficos elementos decorativos jugando con la caligrafía.

Del Libro de Kells se puede comentar que es el más célebre de los manuscritos que se realizaron entre los siglos VI y IX d. C. en los monasterios de Irlanda, Escocia y el Norte de Inglaterra. Obra culmen del arte cristiano irlandés, supone ser un testimonio del espíritu romántico y apasionado de los celtas irlandeses.