
- El laberinto de la soledad - google images
Los hijos de la Malinche, de Octavio Paz (1995), esquematiza la psique de la sociedad mexicana, país integrado bajo una identidad perdida, un universo de mexicanos definidos por el miedo y el enojo, en la cual se busca la superación valiéndose de la picardía que lo caracteriza. Esta analítica deja caer el telón de fantasía de la raza de fiesta y algarabía para exponer a una raza de máscaras.
Paz remite la situación de una raza traumatizada, la falta de de una definición de identidad, en donde el mestizaje y las invasiones extrajeras no arraigan al mexicano a un lugar de proveniencia, bajo un pasado de dolor se encuentra una identidad que nunca ha sido construida.
Moral de siervo y sacrificio
El mexicano tiene una moral de siervo, que empieza por una actitud de desconfianza ante todo y todos, de mexicano a mexicano. Una cuestión de los complejos que se han creado a través de su historia. La imagen del padre se concentra por una figura mítica de la historia Huitzilopochtli; guerrero que se sacrifica por la vida de su pueblo; valentía que frustra sus sueños y en sí la evolución del pueblo.
Por lo que se inicia la proyección de un machismo que parece ser una remembranza a la homosexualidad, en el énfasis que se le da al papel del hombre, en donde este encarna la fuerza, ejemplificada por el macho mexicano que añora la sensación de valor, distintivo por su capacidad de herir, vulnerar y poseer, manifestando un símbolo de poder.
Lenguaje y picardía
El lenguaje del mexicano expresa toda aquella sensación de alegría, tristeza, poder, impotencia, fuerza, que determina gran cantidad de significados, imagen del colectivo mexicano en la cual se asevera una connotación semiótica en la palabra: "chingo". Expresión en donde se entrañan sus heridas.
La palabra "chingo", es la expresión del mexicano, en la cual expresa su frustración. Por medio de las malas palabras se representa la poesía del pueblo mexicano, léxico que conmemora la humillación, la agresividad, la broma, el juego, el poder, la desgracia y ante todo en el dolor del mexicano.
La ‘chingada’ palabra que personifica en el imaginario del mexicano, el papel de la ‘madre’; rol que define a una mujer siempre violentada por el abuso y el sufrimiento, la mujer alude el dolor. Representación de la madre patria importunada y herida. Por ello, la aseveración "‘hijos de la chingada", simboliza al mexicano frustrado e inseguro.
Mujer mexicana
El papel de la mujer está representado por la Virgen de Guadalupe, madre de México, en la cual se representa: la Tonantzin, diosa de la fertilidad de los aztecas. Simboliza la orfandad, la protección de los pobres, de los indios, siervos mexicanos que se cubren bajo la protección de su madre. El papel de la virgen es donde el mexicano expresa su respeto hacia la mujer.
La mujer frágil se le asigna a la Malinche, mujer que se entregó a Cortes y fue usada y tratada como objeto. La Malinche a pesar de ser una mujer abusada es vista como la traidora, de ahí el término "chingada". Su figura representa la traición de su pueblo ante los españoles. Por ello el término "malinchista" define el repudio a lo extranjero. Realidad que evoca la situación de la sociedad mexicana en la actualidad.
La representatividad de los papeles que juega el mexicano, es el simbolismo de su soledad, ante su identidad perdida entre el siervo y el macho, la picardía y la fiesta que invita y a la vez expulsa al extraño.
Este reflejo evoca una raza traumatizada, lo que lleva al mexicano a la incesante soledad. Ante ello el mexicano propicia una irracionalidad bajo su papel de personaje incomprendido por la historia en donde la inseguridad y el miedo pernean su situación que no le permite cambiar su actitud y mejorar su entorno. Por ello, asevera Paz que el mexicano se encuentra en un laberinto de soledad.
