
- Karate Kid - Ricardo Romero
Quizás no sea lo más adecuado trasladar los conflictos juveniles de los colegios norteamericanos a la cotidianeidad de las escuelas maoístas. Sin embargo, puede ser una buena forma de trasponer en una sociedad global los vericuetos de un niño afro que se traslada con su madre a Pekín.
De hecho, podría contarse la historia de una persona que comenzó a practicar Taekwondo cuando no fue bien recibido tras mudarse a su nueva escuela en Florencio Varela y también por una historia de amor, adivinen quién. Quizás se pueda hacer una remake en Argentina, pero esta vez con el estilo Taekwondo ITF.
Rehaciendo a Karate Kid
Sin embargo, la critica profunda que hacia Pat Murita (Sr. Miyagi) a la forma mercantil y competitiva de enseñanza del Karate en la sociedad occidental no parece verosímil en una comunidad oriental como la china. Esta vez, Jackie Chan interpretando al Sr. Miyagui, traslada la metáfora filosófica a su repentino alumno (Jaden Smith) quien transforma su “pérdida” de tiempo en colgar la chaqueta en “ganancia” técnica como base de ataque y defensa a partir del trabajo.
Si bien el hilo argumental es similar a Karate Kid de los ochenta, esta vez la disciplina es el Kung Fu, y la técnica decisiva para ganar el combate final no será la grulla sino la serpiente, con una pequeña variante de capoeira, mérito de Jaden, quien es el que destaca, ya que Jackie Chan solo despliega su técnica en una pelea con adolescentes.
Entre Lee y Van Danme
Además, la película combina el estilo cinematográfico de “Operación Dragón” de Bruce Lee con “El Gran Dragón Blanco” de Jean Claude Van Damme, convergiendo la competencia oriental con los torneos occidentales. Aunque el despliegue de violencia difícilmente pueda lograrse, al menos en ese grado, en chicos de 12 a 14 años.
Ojalá la película despierte el interés de nuevas generaciones para comenzar un camino como estilo de vida y no como estilo estético. Quien pueda encontrar el TAO (esencia) de un arte marcial encontrará un recorrido de auto superación y solidaridad con su comunidad. Este es el punto esencial que mantienen ambas películas.
Un película para compartir en familia
Para quienes vieron la versión en los ochenta volver a ver esta historia seguro les traerá muchos recuerdos, ideal para compartir esta vez con hijos, e hijas - recordemos que ahora ellas también practican, de hecho, en Karate Kid 4, Pat Murita le enseña a una mujer.
