La palabra kamishibai es una palabra de origen japonés que significa “teatro de papel”. La técnica del kamishibai se remonta al siglo XII y consiste en explicar, de una manera muy especial, cuentos a pequeños y a mayores.

Por lo tanto, es un recurso muy interesante para las aulas de lengua en la secundaria, ya sea en primer ciclo como en segundo. Por supuesto, se puede aplicar a todas las edades.

Un poco de historia y valores

Si hacemos un poco de historia, parece que esta manera tan motivadora de contar historias la empleaban ya los monjes budistas con el fin de fomentar los valores del amor, la cooperación, la responsabilidad personal, la estima hacia los animales, la compasión, la perseverancia, la aceptación de uno mismo y de los demás, la generosidad y la imaginación, entre otros aspectos.

La mayoría de los valores anteriores quedan reflejados en las competencias básicas. Por lo tanto, el kamishibai se convierte en una herramienta muy atractiva para el fomento no solo de los aspectos lingüísticos, sino sociales y afectivos.

La técnica

El kamishibai está formado por un conjunto de láminas que se colocan sobre un soporte o “teatrillo” de tres puertas, de cara al auditorio y deslizando las láminas, una tras otra, mientras se representa el cuento.

Esa manera especial de mostrar el cuento o la historia permite al público asistente sentirse como parte integrante de un todo, en el que juntos pueden reírse, chillar o espantar los miedos.

Detrás de las láminas se encuentra la explicación o el cuento que el maestro, profesor o teatrero, al que se conoce como kamishibaiya, puede leer para narrar la historia.

Al final del cuento se pueden repartir golosinas, a la manera tradicional, como se hacía con los niños y niñas japoneses.

El kamishibai contemporáneo

El kamishibai contemporáneo nació en los barrios más concurridos de Tokio a finales de los años 20. Desde entonces, ha estado presente en los grandes acontecimientos de la historia del Japón. Tuvo, además, una gran influencia durante la II Guerra Mundial.

Carmen Aldama Jiménez y el Kamishibai en España

En nuestro país, la técnica del Kamishibai empieza a tener sus frutos y a adquirir importancia. Así, la maestra Carmen Aldama Jiménez, del Colegio San Juan de la Cadena de Pamplona (Navarra) ha publicado un magnífico trabajo de uso en el aula titulado “La magia del kamishibai”.

Sin duda, los docentes y todos los aficionados a esta técnica, pueden encontrar en los recursos que facilita Carmen Aldama una fuente importante de inspiración.

Un paseo poético en bicicleta: José Andrés García

En el recientemente celebrado I Festival de Poesía Infantil Ciudad de León “Verso en nubes”, los niños asistentes al taller “Gaitokamishibaiya” tuvieron ocasión de disfrutar con la propuesta creativa “La caja de los 1001 sueños”, presentada por José Andrés García.

La particularidad fue que el kamishibai se mostraba en una bicicleta, ya que José Andrés García, y su hija, ofrecen de esta manera tan original la técnica.

Los cuentos que ofreció José Andrés García, para deleite del público, fueron Daniela, de Ana Tortosa, Mi madre, de Aurelio González Ovies y La luna tiene una liebre, de Francisco Álvarez Velasco. Las tres obras están publicadas en la editorial Pintar-Pintar y sus autores participaron también en el festival.

Otros grupos y entidades

Por otro lado, en Argentina hay también grupos o entidades que acuden al kamishibai para expresarse como se aprecia en Deliciones delius. Cabe añadir que hay también un Club Argentino de kamishibai.

Una técnica para cualquier aula

En suma, el kamishibai es una técnica milenaria para contar historias que, por supuesto, puede aplicarse al aula con resultados excelentes ya que, sin duda, despierta la imaginación y activa la fantasía.

Es, por último, un buen aliado para el fomento de la lectura y la escritura.