El rock aporta al cine historias que parecen sacadas de un libro de Bécquer. Sid Vicious fue ese símbolo de muerte joven que dejó atrás una música antológica y un romance que retumbo por todo el mundo.

La resurrección en el cine

Quién diría que Gary Oldman marcaría su carrera de por vida cuando acepto perder peso para reencarnarse en una de los mayores emblemas de la historia musical. Desde entonces el británico actor ha actuado desde ese rincón de personajes oscuros, malos de película y personalidades corruptas.

Sid Vicious no fue famoso solo por ser integrante de una de las bandas punk más influyentes hasta nuestro tiempo, sino por la manera en la que vivió su vida y por el romance con la ‘groupie’ Nancy Spungen.

Amor a muerte

Exagerado en algunos momentos, el film nos sienta en una habitación con Sid y Nancy donde nos pone a sudar con sus peleas, excesos y gamberradas. Cuando salimos a la calle, a un bar o viajamos hasta Estados Unidos de gira con los Sex Pistols, la cosa va empeorando y la diversión se vuelve cada vez más peligrosa.

El vínculo entre Vicious y Spungen es como un alambre electrificado que pocos se atreven a tocar. Gary Oldman y Chloe Webb se encargan de dotar esa alta tensión a una relación que parece una bomba a punto de estallar.

Autodestrucción, voluntad de suicidio, actitud pasiva agresiva… Todo parece caer en picado para la pareja, pero es precisamente ese dolor lo que les mantiene firmes y unidos. Un amor violento en el que el film introduce con un desastre pasional en el que Nancy muere apuñalada.

Un delito que aún a día de hoy no ha encontrado culpable aunque deambula entre traficantes de drogas y el propio Sid Vicious.

Relato anti droga

El glamour se pudre con las drogas en esta película. Es un mensaje de anti drogadicción que permanece impreso durante toda la historia para plantarnos la cara en la taza del váter y ver lo que hacen los excesos en los cuerpos de los protagonistas.

Esta adicción a las drogas duras es la que desfasa la relación de la pareja. Sin drogas hay mono, y el mono pide a Vicious que golpeé a Spungen, que la abandone y la descuide. Ella se ata a ese dolor buscando el placer masoquista en la esencia de la relación. Él se ata a la muñeca de Nancy, buscando aislarse del mundo que ha dejado de entenderle como el quería.