El iPhone 5 continuará la organización productiva que ya primaba en Apple en el momento del lanzamiento del primer smartphone, por cuestiones de eficiencia económica y demás, que dejan entrever ciertos atrasos empresariales en Occidente que Gobiernos y sector privado deberán afrontar para equipararse al espectacular crecimiento que China, India y otros países emergentes de sobre todo Asia, presentan en organización industrial, avances tecnológicos e innovación en los últimos años.

El ‘outsourcing’ de la producción y los servicios

El último proceso de internacionalización de las actividades humanas y la economía, ha traído consigo varios cambios que las empresas que operan globalmente y en especial en el sector de las nuevas tecnologías no pueden marginar.

Entre ellos la subcontratación, tercerización o outsourcing de la producción de diversos bienes o de la prestación de servicios financieros, legales, bancarios y más, que ha supuesto reemplazar por ejemplo modelos tradicionales de fabricación por y dentro de la firma, por otros en el que ésta puede encargarse a terceros ubicados incluso en países y continentes distintos.

La deslocalización como efecto de la Globalización

Algo que se conoce también como deslocalización, al haber supuesto un importante movimiento de fábricas e industrias de principalmente regiones y países desarrollados de Occidente, hacia principalmente Asia, donde se concentra la mayor población mundial, priman condiciones de pobreza que posibilitan menores costos de personal, hay menores costes operativos y existe el mayor potencial de desarrollo tecnológico y empresarial.

La subcontratación de la producción en Apple

The New York Times publicó recientemente el artículo “Cómo EE.UU. perdió en el trabajo del iPhone” (“How the U.S. Lost Out on iPhone Work”, en inglés), de Charles Duhigg y Keith Bradsher, en el que se describe la anécdota que simboliza el momento en que la tecnológica de Silicon Valley, en concreto, encargaba ya la mayor parte de su producción unas semanas antes del lanzamiento del primer iPhone.

Así como que el actual CEO de la compañía, Tim Cook, lideraba esa tendencia hacia el año 2004; alejándose así a los tiempos en que su cofundador, Steve Jobs, se jactaba de la total fabricación estadounidense del Masintosh en el año 1983. Entre otras cosas producto de entrevistas a actuales y ex empleados de Apple, economistas, expertos en comercio internacional y fabricación, proveedores socios y competidores de la firma, funcionarios estatales, etc.

La pantalla de vidrio del iPhone masificó la subcontratación en Apple

Si unos años antes del lanzamiento de su primer súper teléfono Apple ya tenía una importante parte de su producción encargada a terceros, la necesidad de que su pantalla no se rallara con facilidad al ser de plástico en lugar de vidrio o cristal, generó toda una crisis en la cúpula de la empresa presidida entonces por S. Jobs a solo unas semanas de su presentación, cuya solución se vislumbró a miles de kilómetros del continente americano.

Concretamente en la ciudad china de Shenzhen, en donde estaba instalada una de las sedes de la empresa Foxconn Technology Group, a la postre la mayor socia estratégica de la de Cupertino, al comprometerse y tener listos los millones de smartphones que lograron a estar a disposición del público tras su presentación en enero de 2007.