Se siente el cuerpo lleno de cansancio y se apaga la luz para disponerse a dormir. Entonces empieza el paso de los minutos y la mente sigue activa pensando en las cosas del día, en las preocupaciones que existen o en lo que se hará al día siguiente.

Sigue pasando el tiempo y ya no se sabe si han transcurrido cinco minutos o dos horas. Así, el implacable insomnio va invadiendo el cuerpo y la mente de la persona hasta dejarla en un gran estado de nerviosismo.

Tipos de insomnio

Y es que sólo las personas que han padecido insomnio saben lo desesperante que puede ser una noche en vela. Pero, aunque el desvelo se refiere a la dificultad para conciliar el sueño, éste puede manifestarse de tres formas distintas:

  • Dificultad para dormir al acostarse (insomnio inicial, el más común).
  • Frecuentes despertares durante la noche, o no poder dormir luego de despertarse a mitad de la noche (insomnio intermedio).
  • Despertar muy temprano en la mañana (insomnio terminal).
Al otro día el cuerpo está cansado, sin capacidad de concentración y bajo estado de ánimo, puesto que el sueño en el cuerpo cumple una función restauradora y es necesario el descanso para recuperar la energía y la termorregulación.

Causas del insomnio

La causa más común del insomnio es el estrés. En estos tiempos de crisis, por ejemplo, con tan altas tasas de desempleo, los problemas económicos pueden generar dificultades en los individuos para conciliar el sueño.

Asimismo, en muchas personas el consumo de cafeína y nicotina puede retrasar el dormir. Igualmente, ingerir alcohol suele provocar insomnio intermedio.

Insomnio secundario e insomnio aprendido

Según Ana Muñoz, psicóloga y directora del portal de psicología y medicina Cepvi, “cuando el insomnio está provocado por un trastorno psicológico (siendo el más frecuente la depresión) o un desorden médico (dolor crónico, principalmente), recibe el nombre de insomnio secundario”.

En casos como éste debe tratarse tanto el trastorno como el insomnio para poder mejorar el problema. Igual pasa con padecimientos como la artritis o la apnea del sueño, que tienen que tratarse individualmente.

Existe otra causa que genera un tipo de problema de sueño llamado insomnio aprendido o psicofisiológico. Son casos en los que la persona que duerme mal, al día siguiente está tensa por los problemas que le genera el insomnio, y a la hora de dormir está preocupada porque le pase lo mismo del día anterior.

Esto hace que sienta más estrés y que no duerma o duerma mal. Es un círculo vicioso que si no se corta puede convertirse en crónico.

Tratamiento del insomnio

Existen diversas pautas para resolver el insomnio que no es grave:

  • Ir a la cama solamente cuando se tenga sueño.
  • Si después de acostarse transcurren 20 minutos y no se logra dormir, mejor levantarse y hacer alguna cosa relajante, como ver la televisión o leer hasta sentir de nuevo sueño e irse a la cama.
  • No hacer siesta a menos que sea muy necesario y por poco tiempo.
  • Utilizar la cama sólo para dormir y para mantener relaciones sexuales; de esta forma se relaciona mentalmente el sitio con el descanso.
  • Hacer alguna actividad relajante ates de dormir, como leer un poco o tomarse una infusión.
  • Hacer actividad física durante el día (hasta cuatro horas antes de dormir) para que el cuerpo se relaje.
  • No hacer cenas abundantes que impidan un buen descanso del cuerpo.
  • Es mejor evitar el consumo de café, alcohol y tabaco, aunque sea en pequeñas dosis, por la noche.

Otros tratamientos para mejorar el descanso

Cuando el insomnio es consecuencia de un problema, es conveniente establecer "tiempos de preocupación"; es decir, autoimponerse un rato durante el día para pensar en lo que preocupa y en sus soluciones. Pasado ese tiempo no se debe pensar más en el asunto, sobre todo a la hora de dormir.

Cuando el insomnio es aprendido y lleva mucho tiempo instalado, o cuando existe un trastorno psicológico como la depresión, es recomendable la psicoterapia conductual, ya que allí se trata el problema subyacente que produce el insomnio o se ayuda a resolver el círculo vicioso creado por el insomnio aprendido.

Lo importante es encontrar el procedimiento que cada persona insomne necesita para mejorar su descanso de manera natural, puesto que el uso de fármacos puede producir dependencia.

Un consejo: no pensar en que hay que dormirse, o en lo mal que se estará al día siguiente por no dormir; sustituir estos pensamientos por frases como “si esto pasa no es el fin del mundo, será un mal día y ya está”, y luego pensar en alguna cosa agradable.