A mediados de la década de los cuarenta del pasado siglo, los líderes políticos puertorriqueños llegaron a la conclusión que la inversión pública que se había efectuado durante las últimas década no era suficiente para impulsar la maltrecha economía de Puerto Rico.

La solución pasaba por permitir la inversión privada y trasladar los esfuerzos de la agricultura al sector industrial. Como resultado, se aprobarían una serie de medidas diseñadas conocidas como Operación Bootstrap (Operación Manos a la Obra) que atraería la inversión extranjera, principalmente estadounidense, a la isla cambiando por completo la realidad social y económica de Puerto Rico.

La puesta en marcha de la Operación Bootstrap en Puerto Rico

En 1947, la legislatura de Puerto Rico impulsaría el desarrollo industrial de la isla aprobando la Ley de Incentivos Industriales a través de la cual se aplicaba a las empresas de nueva creación una excepción fiscal por un período de diez años, período que en 1954 fue prolongado por otros diez años. A la misma vez, se establecería el impuesto de incentivos fiscales que garantizaba la creación de nuevas empresas y se vendían algunas de las empresas de Fomento a clientes privados.

El Establecimiento de EDA en Puerto Rico

Como parte de la Operación Bootstrap, en 1950 la agencia pública Compañía de Fomento Industrial de Puerto Rico (PRIDCO, popularmente como Fomento, ampliaría sus actividades y crearía una nueva división bajo el nombre de Administración de Desarrollo Económico-Economic Development Administration (EDA).

La EDA heredaría 66 fábricas, numerosas agencias federales y un capital inicial de casi 20 millones de dólares y sus objetivos principales eran producir planes de negocios tanto a corto como a largo plazo, llevar a cabo estudios industriales y dirigir las actividades del programa de desarrollo.

La EDA estaba constituida por una serie de agencias federales, como la Oficina de Investigaciones Económicas (OER), la cual analizaba futuros objetivos y ofrecía apoyo legal a las empresas.

La agencia también tenía una sección de Desarrollo Industrial la cual se encargaba de las campañas de promoción con el fin de impulsar inversiones financieras y asesorar a aquellos hombres de negocios que desearan establecer sus empresas en la isla. La sección de Desarrollo Industrial incluía la Compañía de Desarrollo Industrial responsable, entre otras cosas, de ofrecer préstamos a nuevas empresas industriales y alquilar edificios comerciales, y el Departamento de Turismo, encargado de promover actividades y desarrollar campañas turísticas.

La EDA también abrió oficinas en la península de Estados Unidos con el fin de promocionar inversiones en Puerto Rico y llevar a cabo campañas de promoción turística.

Otra de las características más importantes de la Operación Bootstrap desarrollada a través de la EDA fue la explotación turística de Puerto Rico. En 1941, sólo alrededor de 19.000 personas habían visitado la isla, hacia 1965 la cifra había alcanzado los 600.000 turistas, mayoritariamente estadounidenses, quienes habían dejado alrededor de 100 millones de dólares en la isla. A principios de los años setenta del pasado siglo, la industria turística en Puerto Rico ya generaba alrededor de 230.000 millones de dólares anuales y empleaba a más de 10.000 personas.

La llegada masiva de empresas desde Estados Unidos

Uno de los resultados de la puesta en marcha de la Operación Bootstrap fue una oleada de inversiones estadounidenses que literalmente arrasaron la isla.

Aparte de las exenciones en impuesto renta y propiedad, los negocios estadounidenses encontrarían otros atractivos en Puerto Rico como que en 1917 la ley Jones había librado a Puerto Rico del pago de impuestos federales, mientras que, otorgaba a la isla la moneda estadounidense adaptando su mercado al americano lo cual creaba un clima favorable para las inversiones llegadas desde los Estados Unidos. Esto sumado a una cierta estabilidad política ofrecida, la proximidad de la isla al territorio estadounidense y las numerosas mejoras en infraestructuras y formación de personal llevadas a cabo durante las décadas anteriores (junto con la posibilidad de mano de obra más barata), hicieron las veces de imán a la hora de atraer inversiones estadounidenses.

El éxito de la Operación Bootstrap en Puerto Rico

El éxito de la EDA fue espectacular y, mientras en 1950 el sector industrial puertorriqueño absorbía solamente el 9% de la mano de obra de la isla, hacia 1970 las fábricas establecidas a través de la Operación Bootstrap ya eran más de 2.700 y empleaban a casi 140.000 personas.

Por otro lado, desde 1940 a 1960, el volumen de comercio en Puerto Rico aumentó casi 8 veces, pasando de 199 millones a más de 1.530 millones de dólares. Mientras que los ingresos de la población aumentaban de 218 dólares en 1940 a más de 800 dólares anuales en 1967 mientras que en el mismo período el desempleo disminuía casi un 30%.

Al menos durante las primeras décadas de vida, la Operación Bootstrap provocaría un espectacular impulso de la economía del país, llegándose a hablar del “milagro económico” de Puerto Rico.