Durante más de cien años el poderío español evitó que cualquiera otra nación europea, con excepción de Portugal, se asentara en tierras americanas. Aunque la reina Isabel autorizó a Walter Raleigh a explorar y fundar una colonia al norte de la Florida, no fue sino hasta el reinado de Jacobo I cuando se fundó la primera colonia inglesa en América, precisamente en el territorio de Virginia.

Los proyectos de colonización de la reina Isabel

En la segunda mitad del siglo XVI los ingleses comenzaron a explorar la región ártica del continente americano en busca de una ruta navegable que los condujera hacia China y las islas de la especiería. Obviamente no consiguieron su objetivo, pero comenzaron a beneficiarse con la explotación de las pieles extraídas de los bosques de Norteamérica.

Cuando los pescadores ingleses se involucraron -junto a españoles y portugueses- en la explotación de los bancos de Terranova, hubo un proyecto de crear una colonia permanente, pero el instigador de este plan, Sir Humphrey Gilbert, fracasó en el intento de crear una colonia.

Antes de terminar el siglo XVI Walter Raleigh, explorador con patente de corso, había conseguido la autorización de la reina Isabel para establecer una colonia al norte de la Florida en una zona que se denominó Virginia en honor de la reina. La colonia se creó en la isla de Roanoke, cercana a la costa de lo que hoy es Carolina del norte. Sin embargo, la falta de planeación -aunado al conflicto armado entre España e Inglaterra- tuvo como consecuencia la desaparición de este asentamiento.

La política colonizadora de Jacobo I

Con el ascenso al trono inglés de Jacobo I se adoptó una política de conciliación con respecto a España que condujo a la firma del Tratado de Londres en 1604. Además de finiquitar una larga y costosa guerra para ambos países, el rey Jacobo insistió en su derecho de colonizar territorios americanos no ocupados por el imperio español.

Entre los motivos que indujeron la colonización inglesa -además del interés de la corona por obtener ganancias tal y como lo hacían los españoles- estaba la escasez de trabajo y la creencia de que Inglaterra estaba sobrepoblada. Años después, las diferencias religiosas determinarían la emigración hacia Norteamérica.

Los proyectos de colonización se realizaron mediante la creación de compañías que promovían la emigración masiva. Es decir, la colonización se llevó a efecto gracias al apoyo económico de la iniciativa privada, que aportaba el capital para sufragar los gastos de viaje así como la compra de semillas e implementos agrícolas.

Las primeras colonias: Virginia, Barbada y los Padres Peregrinos

El primer proyecto que se concretó fue el de la Compañía de Virginia, creada en 1606. Esta compañía fundó el primer asentamiento permanente, Jamestown, en 1607. La colonia pasó por graves penalidades en sus primeros años, pero logró subsistir gracias a la introducción del cultivo del tabaco.

Rondando el año de 1620 se crearon la Compañía inglesa del Amazonas y la Compañía de Guayana, ambos proyectos fracasaron en poco tiempo, pero los colonos no se resignaron a volver a Inglaterra y se acercaron a las Antillas menores en donde había islas abandonadas por los españoles. Un grupo de estos colonos inició la ocupación de la isla de Barbada en 1624, que sería con el tiempo una importante colonia azucarera.

Decíamos que la intolerancia religiosa también fue causa de la emigración: en el mismo año de 1620 arribó a las costas de Nueva Inglaterra un grupo de puritanos -a bordo del legendario Mayflower- que había entrado en conflicto con la política religiosa inglesa. Los Padres Peregrinos, como se conoce a este grupo, obtuvieron el permiso de la Compañía de Nueva Inglaterra para fundar la colonia de Nueva Plymouth.

Para 1629 la situación de los puritanos empeoró en Inglaterra, por lo que un grupo de prominentes puritanos obtuvo una concesión real para crear más colonias en la región de Nueva Inglaterra, creando la Compañía de la Bahía de Massachusets.

En suma, el siglo XVII vería el nacimiento de pequeñas poblaciones de origen inglés a lo largo de una extensa franja costera que va desde Terranova a Virginia y que sería el germen de lo que hoy son los Estados Unidos de América.