El pensamiento de Nietzsche no es un pensamiento social, ya que la clave del pensamiento nietzschano es el individuo por encima de la cooperación. De ahí que el valor por excelencia sea la libertad, aunque el precio a pagar por ella sea el aislamiento y la autosuficiencia.

Valores a rechazar

Entre los valores que Friedrich Nietzsche rechaza por considerarlos contrarios a los intereses de la vida que propone, encontramos valores que son fundamentales para la convivencia social. Así, Nietzsche rechaza la amabilidad, la compasión o la paciencia.

Estos valores deben ser rechazados porque son valores que impiden al fuerte, al valeroso y al superior llegar a su destino que es el de la victoria y la voluntad de poder. No debemos olvidar que la voluntad de poder que propone Nietzsche no es la voluntad de dominar a los demás, sino la voluntad de ser libre y amo de su propio destino.

La libertad

Friedrich Nietzsche entiende la libertad como la capacidad para hacer todo lo que uno desee, por lo que una sociedad con normas, es un obstáculo insalvable para la propuesta nietzschana de vida en total libertad. De ahí que Nietzsche, si debe escoger entre la vida social y la libertad, escogerá siempre la libertad.

Una libertad entendida como seguir los propios instintos. Sería importante tener presente la influencia que recibirá el pensamiento de Nietzsche de la teoría evolucionista de Charles Darwin, en la que los fuertes y más adaptados son los que sobreviven.

Thomas Hobbes y Friedrich Nietzsche

Hobbes y NIetzsche se encuentran en la misma situación, deben escoger entre la libertad total que significa la no existencia de estado, o la seguridad y la comodidad de un estado, con normas que nos obligan y que limitan nuestra libertad.

Hobbes escoge el estado, pensando que la seguridad bien vale la limitación a nuestra libertad, y la obediencia a las normas sociales. Nietzsche escoge la libertad, por lo que el precio a pagar es la vida social, de ahí que las características del Superhombre sean la libertad y la autosuficiencia.

Nietzsche y el Nazismo

Las manipulaciones que recibieron las últimas obras de Nietzsche por parte de su hermana, como por ejemplo en el libro La Voluntad de Poder, nos presentan un Nietzsche cercano a los ideales del nazismo, y, de hecho, así fue interpretado durante el III Reich.

Sin embargo, es inimaginable ver a Nietzsche predicando como ideal la obediencia ciega al líder, tal y como era educada la juventud alemana durante los años 30. Nietzsche, que no es demócrata, ni mucho menos, tampoco es nazi.

Más bien podría considerársele cercano al anarquismo, pero no a un anarquismo cooperativista, sino a un anarquismo individualista (nada que ver, por tanto con el movimiento obrero, al que despreciaba).

La vida de Nietzsche

Friedrich Nietzsche no fue el hombre fuerte y autosuficiente que presenta en sus obras (Superhombre). Fue un hombre enfermizo, encerrado en sí mismo, que dependía completamente de su madre y de su hermana. Nietzsche no predica la vida que tiene, sino la que le gustaría haber tenido. Sus pocos contactos con mujeres, aparte de sus cuidadoras, suelen ser con prostitutas.

Se enamoró perdidamente de Lou Andreas Salomé, pero ésta le rechazó. Fue una oportunidad perdida para que Nietzsche comprendiera lo que significa la convivencia, y no la soledad. De ahí que Nietzsche no entienda las bondades de la vida social, la voluntaria renuncia a la libertad, para gozar de la convivencia con otros seres humanos a los que hay que respetar, y no ignorar o despreciar.