Luis Villoro en Los grandes momentos del indigenismo en México habla del devenir histórico del indigenismo, término que él define como “aquel conjunto de concepciones teóricas y de procesos concienciales que, a lo largo de las épocas, han manifestado lo indígena”. Por otro lado, Horst Pietschmann en Der indigenismos in México: eine Problemskizze dice que el indigenismo muchas veces es definido por la apropiación de la realidad por parte de los blancos: “la historia del indio en América, si es que existe, es unilateral y manipulada, hecha al margen de ellos, es decir, una seudohistoria revelada por otros, falsificada con buenas o malas intenciones.”

El indigenismo se refiere al estudio y tratamiento de los asuntos indígenas, supone también cierto grado de crítica social; en el marco literario, presenta al indio como personaje principal y éste o los que junto con él forman parte de la obra literaria, son contemporáneos al autor de la misma.

El mundo indígena en diez relatos

"Ciudad Real" es un intento de representar lo indígena, la obra se inclina mucho a la apropiación de la realidad por parte de los blancos de la que habla Pietschmann. Esta obra de Rosario Castellanos consta de diversos cuentos, cada uno de los cuales tienen alguna conexión con Ciudad Real (antiguo nombre de San Cristóbal de las Casas). Los personajes principales no siempre son indígenas pero en cada cuento se deja ver un poco de lo que es el imaginario de éstos o la forma que tienen de pensar. Desgraciadamente, Castellanos no puede evitar ponerse en una situación privilegiada frente a ellos; cierto que hay denuncia por la forma en que éstos viven y las desventuras que sufren, pero también es cierto que en cada cuento la conclusión es siempre la misma: los indios están así porque son ignorantes y cerrados a la educación.

En la obra no se ve el esfuerzo por parte del blanco por tratar de entrar a la ideología del indio y de entender por qué es así y siempre está presente la idea de que son los indios los que deben renunciar a sus creencias, no viceversa.

Los indios como personajes adorno

Los indios en la obra de Castellanos son como fantasmas, uno representa a todos, con la misma ignorancia y la misma fisonomía. En palabras de Sabine Harmuth, gran investigadora de literatura indigenista: “el individuo indio se disuelve en un todo colectivo lo que a primera vista resulta convincente a causa de sus actividades vitales semejantes”. Todos son como sacados del mismo molde irrompible; si Castellanos pretende hacer una denuncia a la condición del indio al ponerse en su lugar, fracasa rotundamente; la autora narra la vida del indio desde los ojos de los blancos, desde la visión irremediablemente discriminatoria. Los indios son animales, no alcanzan a pensar o quizá lo hacen pero sus pensamientos no se adecuan para nada a los pensamientos de los blancos y la rivalidad, cuando menos ideológica, y la diferencia entre unos y otros es irremediable.

Para ayudar a los indios, ¿habría que exterminarlos?

Muy por debajo del agua, algunos cuentos tratan de demostrar que el problema de injusticia hacia los indios tiene su base en la sola existencia de los mismos, la forma de narrar está diseñada para que el lector se plantee la posibilidad de pensar una realidad sin indios, porque éstos son lastres, ignorantes, herméticos y totalmente prescindibles; si acaso sirven es para explotarlos como sucede en el cuento de “El advenimiento del águila” donde el secretario municipal abusa de la ignorancia del indio para sacarle dinero que terminará usando el secretario para su propio beneficio.

La apropiación de la cultura dominante por parte de los indios es la única solución viable en la obra de Castellanos (acaso también en la realidad), pero como éstos no la aceptan, la segunda opción es su exterminación. Castellanos denuncia la tortura del indio, como pasa en “La suerte de Teodoro Méndez Acubal” quien, protagonista del cuento, es tachado de ladrón por el simple hecho de haberse encontrado una moneda tirada.

Castellanos sólo habla de las tradiciones del blanco frente a las pseudo creencias del indio. El blanco tiene la razón, tiene la religión verdadera, los cuentos la detallan y explican, los narradores se detienen en justificar su condición mientras que los indios siguen siendo los seres que necesitan una guía, los que no tienen posibilidad de redimirse por su ignorancia, los que practican ritos retrógrados, mismos que los blancos no quieren conocer y sólo se limitan a juzgar.

Otras respuestas para ayudar al indígena

El estudio de Sabine Harmuth titulado La novela indigenista hispanoamericana, habla de respuestas para ayudar al indio, estas son: la educación, la reivindicación socio-económica y la autodeterminación cultural. Castellanos se vale de la denuncia y también afirma también que la educación es la clave para ayudarlos, sin embargo, el indio sigue siendo un animal ignorante que no acepta cambios en su vida.

Tomando en cuenta que este artículo se centra en el terreno literario, Castellanos vislumbra ciertas opiniones aplicables a la realidad; la autora deja ver, a través de sus personajes, que considera que la raíz del problema se remonta al pasado y que para solucionar el problema es necesario plantar semillas de educación desde las bases para que las culturas se integren paulatinamente a la sociedad dominante. Lo anterior, queda demostrado, es muy difícil de realizar, por eso Castellanos también deja abierta la posibilidad de pensar en un mundo sin indios.

La reivindicación del indio existe en los cuentos de Castellanos como una posibilidad pero no como un logro ya que necesita de un cambio de raíz que debe darse a través de una reivindicación que considera la integración, para no dejar abierta la puerta del exterminio.

Un retrato fiel

Castellanos logra hacer una tarjeta postal sobre los indios en Ciudad Real y sus alrededores. El valor literario radica principalmente en una prosa bien lograda y en la verosimilitud de sus argumentos. De las pretenciones indígenas, seguramente habrá mucho que cuestionar, más que nada en cuanto a lo que sucede en la realidad más allá de la literatura. La autora, a su manera personal, propone una reflexión al lector y le otorga la oportunidad de cuestionar la situación desde puntos de vista que pueden ser o no literarios.