El 28 de junio de 1519, Carlos I fue elegido Rey de Romanos, con el nombre de Carlos V, a la muerte de su abuelo Maximiliano de Austria. Era el paso previo para ser elegido Emperador, aunque esto no ocurriría hasta noviembre de 1529, fecha en la que Carlos I llegó a Bolonia para ser coronado por el Papa Clemente VII.

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1516-1556) resucitó la idea de la “cruzada” poco después de acceder al trono español. Su intención era defender a la cristiandad frente al avance del Imperio Otomano.

Europa se siente amenazadaTanto Carlos V como Süleyman II querían construir un imperio universal propio, lo que les llevó al enfrentamiento. Ocho meses después de subir al trono, en 1521, Süleyman II conquistó Belgrado.

Así, el sultán mostró su deseo de quebrar la frontera oriental de Carlos V y seguir su camino hacia el centro de Europa. En aquella época, la extensión del Imperio Otomano ya era considerable, lo que le daba el nombre de “estado mundial”.

El 21 de enero de 1522, las tropas de Süleyman el Magnífico tomaron Rodas, bajo el dominio de los caballeros hospitalarios, y obtuvieron así una nueva base desde la que dirigir sus operaciones en el Mediterráneo contra los territorios y barcos cristianos.

En 1526 Süleyman había llegado a Hungría, que era la entrada a Austria y Alemania. El sultán otomano estaba cada vez más cerca de ser el sultán de Europa.

Fue entonces cuando Europa se sintió amenazada de nuevo. Pronto se unieron la familia Habsburgo (Carlos V y su hermano Fernando I de Austria), Polonia y la República de Venecia.

Amenazas también en el mar

La amenaza otomana no estaba sólo en tierra. Barbaros Hayrettin Pasa, más conocido como Barbarroja, se encargaba de ir convirtiendo el Mediterráneo en un “lago turco”.

Barbarroja era un pirata otomano que estaba bajo la protección del sultán desde 1518. Fue el primer almirante de la armada otomana y el encargado de atemorizar a la flota española.

Cada año, Carlos V recibía las noticias de que la flota otomana se estaba armando para salir con el buen tiempo hacia el Mediterráneo. El Consejo de Guerra de Madrid siempre tenía algún plan preparado para defenderse de la armada otomana. Tan sólo había que poner en práctica ese plan y armar una flota, a ser posible mejor que la del año anterior. Carlos V debía asegurar los intereses españoles tanto en el interior de Europa como en el mar.

A las puertas de VienaEn agosto de 1532, el ejército otomano llegó hasta Austria. Allí, las tropas imperiales de Fernando I de Austria, lograron expulsarles de Viena. Un mes más tarde, los otomanos fueron derrotados también en Gratz por el ejército de Carlos V, por lo que tuvieron que retirarse a sus fronteras.

Pero a pesar de la victoria austriaca, la amenaza no había terminado. Por ello, al año siguiente, Fernando I y Süleyman II acordaron una paz por tres meses. Era una paz que excluía a España y obligaba a Fernando I a pactar también la paz con Francia. Si no lo hacía, la paz con el sultán no tendría validez.

Barbarroja podría entonces seguir actuando y atacando las posesiones de Carlos V. Fernando I no podía pactar la paz con Francia ya que ésta era enemiga de España y de su hermano el Emperador. Así, la conciliación entre Fernando I y Süleyman II no llegó a verificarse.

A Süleyman II le había salido muy bien la jugada. Pudo seguir atacando los intereses españoles y además consiguió la alianza con Francia en contra de la familia de los Habsburgo.