En su obra "El imperialismo, fase superior del capitalismo", Vladímir Illich Lenin trató de revelar la naturaleza económica y política del imperialismo, en momentos en que la guerra imperialista había dado protagonismo a la revolución socialista y su alianza con las luchas por la autodeterminación de las naciones oprimidas en los países del capitalismo avanzado.

Contexto histórico

El gran debate sobre el imperialismo, en los medios marxistas, se produjo en la coyuntura de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Al carácter imperialista de la misma se unió la "traición socialdemócrata", encabezada por el partido rector de la II Internacional, que votó los créditos de guerra y realizó la colaboración de clase conocida por la "unión sagrada" con la burguesía.

Del oportunismo reformista, y sus variantes en la coyuntura bélica (socialimperialismo, socialchovinismo y socialpacifismo), sólo quedó enteramente el partido bolchevique ruso dirigido por Lenin, y aquellos grupos de extrema izquierda que luchaban contra la socialdemocracia oficial en sus respectivos países.

En esas circunstancias, Lenin fue el que encabezó la lucha del internacionalismo revolucionario, y expuso la teoría marxista del imperialismo, en la primavera de 1916, con "El imperialismo, fase superior del capitalismo", que surgiera de un encargo de la editora Parus de San Petersburgo, para realizar un folleto de divulgación legal sobre la economía mundial contemporánea.

Originalidad de la obra

Anteriormente, otros autores marxistas habían analizado los nuevos fenómenos de la época, como Rudolf Hilferding (1912), Rosa Luxemburgo (1913) y Nikolái Bujarin (1915). Lo que distingue a la obra de Lenin es que en ella no hay sólo una descripción de los nuevos fenómenos característicos de la época imperialista, sino una teoría completa del imperialismo; por ello su estudio fue el que ganó mayor notoriedad en la época, siendo hasta hoy muy discutido en los medios académicos.

Según señala el historiador marxista británico Eric Hobsbawm, en su obra "La época del imperialismo: Europa 1885-1918", el análisis del imperialismo fuertemente crítico realizado por Lenin se convertiría en un elemento central del marxismo revolucionario de los movimientos comunistas a partir de 1917 y también en los movimientos revolucionarios del "tercer mundo".

Tesis central

En palabras de Lenin, el imperialismo es la etapa monopolista del capitalismo. Se trata del capitalismo en aquella etapa de desarrollo en que se establece la dominación de los monopolios y el capital financiero; en que ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales; en que empieza el reparto del mundo entre los trusts internacionales; en que ha culminado el reparto de todos los territorios del planeta entre las más grandes potencias capitalistas.

Así, el imperialismo ha surgido al llegar el capitalismo a un grado muy alto de su desarrollo, cuando algunas de sus propiedades esenciales han empezado a convertirse en su antítesis, manifestándose la transición hacia una estructura económica y social más elevada.

Económicamente, este proceso se caracteriza por la sustitución de la libre concurrencia capitalista por los monopolios. Además, se destacan también la creación de una oligarquía basada en el capital financiero y no en el industrial, la importancia de la exportación de capitales frente a la de mercancías, y el reparto del mundo entre las grandes potencias capitalistas.

Por su parte, el monopolio se encuentra en contradicción directa con la libre concurrencia. Ésta se ha convertido en monopolio, llevando la concentración de la producción y del capital hasta un punto en que ha generado cárteles, sindicatos, trusts. Al mismo tiempo los monopolios no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ella, engendrando contradicciones que manifiestan el tránsito del capitalismo a un régimen superior.

Refutación a la tesis imperialista de Kautsky

Además de destacar la esencia económica del imperialismo, el ensayo de Lenin reflejaba la importancia de la lucha contra el imperialismo acompañada de un combate contra el oportunismo reformista. Esto se manifiesta en su refutación de la tesis imperialista de Karl Kautsky, máxima autoridad de la II Internacional socialdemócrata en aquella época.

La vergonzosa capitulación de la socialdemocracia alemana mantenía su prestigio en el movimiento obrero, pero bajo una cubierta marxista ocultaba el oportunismo reformista, que sólo era manifiesto para las minorías marxistas y la vanguardia. Era necesario proclamar la lucha contra éste no sólo en Rusia, sino también entre los países europeos beligerantes, entre los que Alemania ocupaba un lugar decisivo en la perspectiva de la revolución europea.

Lenin refutó en su ensayo la tesis de Kautsky que interpretaba el imperialismo como una política preferente o dominante del capitalismo industrial desarrollado, considerando que éste destacaba sólo el problema nacional, y lo vinculaba únicamente con el capital industrial, además de reducirlo a una tendencia a las anexiones.

Para Lenin su análisis era incompleto, ya que se centraba en el capital industrial en vez del financiero, y no consideraba la anexión como tendencia a la violencia y a la reacción, como rivalidad entre las potencias en la lucha por la hegemonía.

Con todo, la obra de Lenin se constituye como una de las críticas más contundentes al imperialismo y, con ella, al parasitismo y la descomposición del capitalismo, haciendo hincapié en la lucha política contra éstos en un intento de alcanzar el triunfo de la revolución proletaria mundial.