El hombre de Neanderthal, cuya traducción es el valle de Neander, en Alemania, perteneció a una rama de la familia de los homínidos que se extinguió a principios del paleolítico superior, hace unos 30.000 años. Se estima que poseía una constitución más robusta que el homo sapiens sapiens actual y medía aproximadamente 1.60 m. También parece cuestionable que se tratara de una especie tan tosca y limitada como la literatura más o menos especializada nos ha hecho creer. Esa, al menos, es la línea a la que conduce los últimos descubrimientos.

El hombre de Neanderthal, objeto de múltiples conjeturas y teorías curiosas, vivió fundamentalmente en Europa y en algunas partes del sudoeste y centro de Asia. Sobrevivió más de 200.000 años, conviviendo los últimos 5.000 años, según parecen confirmar los hallazgos de la cueva de Châtelperron, con otro ilustre de la prehistoria: el hombre de Cro-Magnon.

Características del hombre de Neanderthal

En comparación con el hombre moderno, anatómicamente hablando, el hombre de Neanderthal presenta más similitudes de las que se creía poco tiempo atrás, pero también notables diferencias. Poseía una capacidad craneal similar al hombre moderno, una mayor capacidad torácica, brazos más cortos, una pelvis más ancha, clavículas más cortas, el tronco más ancho, los huesos de las manos más robustos y los huesos de las piernas más cortos. Las características del hombre de Neanderthal sugieren que se trata de una especie perfectamente adaptada a los climas fríos. Su robusta constitución indica que no eran individuos especialmente dotados para la velocidad, pero sí para realizar largas caminatas. Los estudios anatómicos efectuados sugieren que el hombre de Neanderthal podría tener una fonética limitada.

Descubrimiento del Hombre de Neanderthal

El hombre de Neanderthal debe su nombre a los hallazgos efectuados en el valle de Neander, en Alemania, sin embargo fue en Bélgica, en 1829, cuando se localizaron los primeros fósiles pertenecientes a esta especie. Posteriormente, en 1848, se encontraron nuevos restos de la especie en Gibraltar, pero no sería hasta 1856, con los hallazgos de Neander a cargo de Johann Karl Fuhlrott, que se bautizaría a la especie tal y como la conocemos hoy en día.

La irrupción del hombre de Cro-Magnon y la extinción del hombre de Neanderthal

Son muchas las teorías expuestas para explicar la extinción del hombre de Neanderthal, a veces relacionada con la convivencia en los últimos tiempos con el hombre de Cro-Magnon, y por tanto en una lucha por los recursos, y otras veces relacionada con algún tipo de cambio climático drástico, aunque esta última posibilidad, debido a la buena adaptación de los neandertales al frío parece poco probable.

La clave que parece sugerir el declive Neanderthal proviene de un cambio en el paisaje, que pasaría del bosque o la sabana a un terreno más estepario y con una fauna igualmente distinta. La tecnología del hombre de Neanderthal parece indicar que se dedicaban a cazar en grupo animales pequeños. El tipo de animales que poblaban el nuevo paisaje también se modifica, pasando a ser una fauna de mayor tamaño, como los mamuts o los bisontes. Un tipo de fauna que requiere, asimismo, una nueva tecnología de caza para la que estaban mucho mejor preparados los hombres de Cro-Magnon, con unas herramientas más elaboradas.

Muchas son las interrogantes que se abren en este periodo crucial. Cabe la posibilidad de una guerra abierta entre el hombre de Neanderthal y el hombre de Cro-Magnon para hacerse con los recursos, que tal vez fueran los mismos y no muy abundantes. Las herramientas de caza –y quizá de guerra– más avanzadas del hombre de Cro-Magnon pudieron provocar la extinción del hombre de Neanderthal. También se sopesa la posibilidad de que se transmitieran enfermedades para las que el hombre de Neanderthal carecía de defensas.

Los últimos hombres de Neanderthal vivieron en el sur de la península ibérica.

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