Esta es la más importante conclusión de la XVIII Campaña Antártica del navio y regresar a su base de Cartagena tras 3 meses y medio de investigaciones científicas en el polo sur.

RETROTRACCIÓN DE LOS GLACIARES

Este deshielo glaciar fue confirmado a la prensa por el mismo comandante del buque el capitán de fragata Jaime Cervera Valverde al comparar el tamaño de los glaciares en las cartas náuticas de los años 50 y el actual estado de los mismos retraídos entre 400 y 500 metros de como estaban hace 50 años. “Donde en los años 50 había un glaciar el hielo se ha derretido y solo hay roca”.

La noticia es realmente preocupante pues indicaría que los glaciares polares, por ende los casquetes en si, se han ido derritiendo a una media aproximada de 100 metros al año desde los años 50 del pasado siglo, lo que confirmaría de nuevo el fenómeno del calentamiento global y el efecto invernadero y como consecuencia el incremento del nivel del mar y alteraciones en el clima debido a los cambios de la salinidad del agua del mar.

Desde luego estos efectos del recalentamiento global ya eran conocidos por mor de otras investigaciones científicas de toda índole y origen pero que sea un buque científico de una marina de guerra, como la española, la que los certifique es muy significativo.

CAMPAÑAS DE INVESTIGACIÓN EN EL POLO

Con todo esta XVIII campaña no se ha limitado a certificar el deshielo de los polos sino que se han realizado otros experimentos como una revisión al volcán submarino de la isla de Hierro, sin apreciarse grandes variaciones de otros sondeos anteriores, y se han acometido dos proyectos principales como el fondeo de los fondos marinos de la Antártida y la recogida de muestras de fondo y agua de los polos para su estudio en laboratorio y aprovechando este estudio de los fondos se ha realizado el levantamiento batímetrico de la zona que cartografía los fondos marinos y permitirá la composición de nuevas cartas náuticas que remplazarán a las existentes que han quedado obsoletas por antigüedad y cubrirán zonas hasta ahora no exploradas y que ahora se incluirán en la Cartografía Náutica Nacional.

LEVANTAMIENTO NUEVAS CARTAS NAUTICAS

Dada la inmensidad del mar este proceso de cartografía es algo muy lento y complicado, así el “Hespérides” ha concluido el trabajo que inició en 2009 el otro buque oceanográfico de la Armada el “Las Palmas”, con una exploración que incluyó la costa sur de la Isla Livingston, la Isla Decepción, las Islas Shetland del Sur y el Estrecho de Bransfield. En particular se ha cartografiado la totalidad del fondo marino de la laguna de la Isla Decepción gracias al sondador multihaz del “Hespérides” y a un nuevo sondador de aguas someras consiguiéndose un retrato del fondo más preciso que cualquiera realizado con anterioridad.

La realización de estas nuevas cartas náuticas permitirá planificar las travesías navales de forma más eficiente y económicas, planificándose rutas, derroteros, más rápidos y seguros y libres de tropezar con cualquier accidente geográfico marino.

Accidentes como un montículo submarino a 35 metros de profundidad y desconocido hasta el momento que se ha propuesto que lleve el nombre de “La Pepa” en honor a la constitución española de 1812.

DETALLES DE LA EXPEDICIÓN

En cuanto a los detalles de la expedición en si hay que destacar que destacar que esta partió el 15 de diciembre pasado de Cartagena, se ha prolongado durante 112 días y ha implicado a los 57 militares de la dotación del “Hespérides” y a 7 científicos civiles del CSIC y del Instituto Hidrográfico de la Marina. No ha habido incidentes de mención aunque dos marinos tuvieron que ser evacuados por enfermedad por vía aérea, procedimiento habitual que se sigue en caso que las dolencias no puedan tratarse a bordo o en la base ántartica “Gabriel de Castilla” a la que el “Hespérides” ha suministrado y ha tenido como punto de partida en la zona durante la campaña.

A su vuelta a Cartagena esta semana santa y tras un merecido permiso para disfrutar de la familia y las fiestas, a finales de mayo la dotación volverá a embarcar para una nueva expedición científica por el Mediterráneo y el Golfo de Cádiz, en que se embarcaran 18 científicos civiles y durará 20 días. Algo que se antoja más fácil y confortable que un periplo tres meses por el océano antártico.