En el guión se detallan todos los pasos a seguir y, en función del programa al que nos vayamos a enfrentar, será más o menos exhaustivo. Además, el guión es la pieza clave para que locutores y técnicos de sonido se entiendan y sepan qué es lo que configura un espacio en cada momento.

En los últimos tiempos el carácter reivindicativo de las emisoras libres, los nuevos estilos menos encorsetados y la preeminencia del fondo sobre la forma, han primado la improvisación en detrimento del texto escrito. En consecuencia, se observa en la radiodifusión convencional una tendencia a prescindir del guión. Sin embargo, tradicionalmente, ha sido uno de los pilares diferenciadores del medio y aún hoy resulta indispensable para según qué producciones.

Su importancia

El guión es portador de una doble comunicación: por un lado, contiene el texto que se hará llegar al oyente y por otro, el código de entendimiento entre las diversas personas que intervienen en su puesta en antena. De hecho son dos los tipos de código que conviene cuidar, ya que de ellos depende la inteligibilidad del mensaje.

En la radio hay que partir de la evidencia que el locutor/a no habla a nadie conocido. No sabe quién es el receptor de sus palabras. No parten de experiencias comunes o de presupuestos consabidos. Por otro lado, si la articulación de ese lenguaje no tiene lugar en las condiciones óptimas, por más que su código resulte accesible, la traducción no se producirá y el receptor no comprenderá el contenido del mensaje.

De todo ello se deduce que a la hora de ponernos a escribir un guión radiofónico, debemos cuidar las dos vertientes según sean los destinatarios: el contenido (pensando en los oyentes) y la forma (que han de interpretar los compañeros del programa).

Características del guión radiofónico

Dadas las características de la radio, hemos de tener en cuenta que, a la hora de formular un concepto debemos hacerlos de forma: clara, concisa y breve.

Claridad: el barroquismo está reñido con la radio. Las florituras literarias, el exceso de sinónimos, las metáforas, las erudiciones, los giros, las siglas... entorpecen la comprensión.

Concisión: se debe ir al núcleo de la idea. En la radio no existe el gesto que refuerza o matiza la comprensión. Las palabras, por tanto, tienen un valor sustantivo y absoluto. En una lengua, cada palabra quiere decir una cosa concreta y conviene saberla utilizar en su justa acepción. Las frases deben ser cortas, sin abusar de las subordinadas y los conceptos deben exponerse separadamente.

Brevedad: lo que se dice en la radio, se dice en ese momento y posiblemente no se volverá a repetir. El oyente se puede incorporar cuando la idea ya se ha iniciado o marcharse cuando aún no se ha acabado. Una exposición con rodeos y divagaciones aburre y distancia al destinatario del mensaje.

La forma del guión radiofónico

La fugacidad del medio radiofónico, le imprime un ritmo acelerado que, al tiempo que lo identifica y singulariza, comporta un riesgo de error considerable. La gran diversidad de elementos sonoros que intervienen en una audición, y la técnica que los genera, requieren de una previsión meticulosa y, sustancialmente, de un acuerdo exacto entre los distintos profesionales que intervienen en su confección. Por todo ello, se deduce la conveniencia de unificar los formatos en los guiones.

Estos formatos tienen las siguientes características:

  • En el encabezamiento del guión se indicará todo aquello que sirva para identificarlo (emisora, título del programa, fecha de grabación o emisión, hora de radiación, autor, locutor o locutores, realizador/a o redactor, control de emisión o grabación).
  • A continuación viene la careta de presentación del programa. Es siempre la misma, por lo que suele ir grabada, con su sintonía de identificación incluida.
  • En el margen de la izquierda, se escribirá quien/es intervienen así como las indicaciones sobre la música o efectos que hay que poner. En el margen de la derecha se escribirá todo lo que se vaya a decir.
El guión radiofónico se escribe una vez planificado el programa, es decir, una vez definidos el propósito, la audiencia, el contenido y la duración del mismo.