La dinastía política mexicana se recicla en cada sexenio. No importa la alternancia de partidos o de legislatura, ya que los personajes con poder aparecerán renovados y con un mejor puesto que en el periodo anterior. Un ejemplo claro de esta situación se puede leer en el libro de Jenaro Villamil: Si yo fuera presidente, en el que se describen las telarañas que se van tejiendo alrededor de los “representantes del pueblo”.

Enrique Peña Nieto, actual gobernador del Estado de México, es la pieza central de los priístas para recuperar la presidencia en el año 2012. Con todo un aparato de mercadotecnia política y el respaldo de hombres como Carlos Salinas de Gortari o Emilio Ázcarraga Jean, el joven dirigente de los mexiquenses se perfila como el próximo candidato presidencial.

Estado de México

El Estado de México tiene un gran número de votantes. El padrón electoral mexiquense hasta el 31 de diciembre de 2008 contaba con 10.066.525 ciudadanos, este factor es decisivo cuando se trata de elegir al próximo presidente de la República de México.

Si yo fuera presidente pone las cartas sobre la mesa, “el poder televisivo es capaz de vetar o palomear a los candidatos, tiene capacidad de imponer leyes o congelar aquellos ordenamientos que no sean de su agrado, le pone precio a la democracia a través de la pantalla”.

El “golden boy”, como fue nombrado por la prensa nacional, forma parte del poderoso grupo Atlacomulco, en el que han desfilado personajes como Carlos Hank González, Arturo Montiel o el ex-presidente Adolfo López Mateos.

Sociedad teledirigida

Peña Nieto es una construcción mediática que forma parte de la denominada como sociedad teledirigida por Giovanni Sartori (académico italiano que ha realizado estudios en torno a la transformación de la sociedad con la aparición de la televisión como educador de las nuevas generaciones). Es un icono del cuarto poder y de la sociedad panóptica que desea ser vigilada en todo momento.

Su estrategia recae en hacer de su vida privada un teatro público. Aquí ya no existen los límites entre espectáculo y política. Sólo importa hacer estrategias que permitan el triunfo en el 2012.

A través de la manipulación de los discursos, Peña Nieto tiene un impacto directo en la opinión pública ya que es un personaje de reality show que tiene una sobreexposición en los medios, provocando la desinformación y la ceguera en los votantes que confunden su despliegue de carisma con capacidad para gobernar.

Problemas irresueltos

Un gobernador incapaz de conciliar las problemáticas estatales como el conflicto en San Salvador Atenco, en el que se violaron los derechos humanos a causa del uso desobordado e injustificado de la fuerza, resultan ser la realidad de un hombre que muchos consideran maniquí y que desea llegar a la presidencia con la persuasión y el arte de interpretar un reality show.

El PRI quiere hacer jaque mate, quiere conquistar el poder una vez más y su arma es Enrique Peña Nieto, el gobernador estrella de la República de México.