El “Goecia” o “Lemegeton” recogido por Sanuel Liddell MacGregor Mathers y Aleister Crowley se supone que es un fragmento de la “Llave del rey Salomón" en el que se especifican las características de ciertos entes o espíritus que, la propia obra, califica como “malignos”, si bien son, tal y como se describen, un tanto ambiguos en esa “maldad” intrínseca que se les presupone.

La Clavicula Salomonis Regis

En realidad la bondad o maldad de los entes mencionados en los grimorios –incluido el “Goecia”- es muy relativa, se les presenta siempre dotados de ciertos poderes y puede que se diga –normalmente se hace- que el espíritu es “bueno” o “malo”; ahora bien, eso es cosa casi descriptiva para el grimorio, digamos que no afecta en absoluto al teórico usuario, el “magus”, precisamente... Porque es usuario, no pretende estar al servicio de unas u otras potestades sino que, muy al contrario, la idea de fondo es servirse de ellas. Digamos que todo el “quid” de la cuestión radica en el control humano de esos “poderes” no humanos. Veamos una parte del “Goecia”, de hecho su comienzo.

"Clavicula Salomonis Regis

que contiene todos los Nombres, Oficios y Órdenes de todos los Espíritus con los que él conversó (...)

La Primera Parte es un Libro de Espíritus del Mal, llamado Goecia, que muestra cómo él sometió a esos Espíritus y los usó para realizar tareas de diversa índole, por lo que adquirió gran fama."

Bien, esta es la parte que aquí interesa, es la que constituye el "Goecia" o "Goetia".

La jerarquía de los espíritus

El "Goecia" comienza presentando un orden jerárquico que denota una temporalidad de las fuentes, que desdice la pretensión de remitirse al rey Salomón; veamos cuáles son los primeros espíritus mencionados y sus jerarquías.

"1. BAEL. El Primer Espíritu Principal es un Rey que rige en el este, llamado Bael. Confiere la invisibilidad. Rige sobre 66 legiones de espíritus infernales. Aparece en diferentes formas; a veces como un gato, a veces como sapo y a veces como hombre o también en todas estas formas juntas. Habla con voz ronca. Éste es su sello, que cuando se le invoca debe usarse como pentáculo ante él, pues de lo contrario no obedecerá.

2. AGARES. El Segundo Espíritu es un Duque llamado Agreas o Agares. Está bajo el poder del este, y aparece bajo la forma de un bello anciano, montando sobre un cocodrilo, lleva un azor en su muñeca; sin embargo es de apariencia apacible. Hace que los que corren se detengan, hace volver a los prófugos, enseña todas las lenguas de inmediato, destruye noblezas espirituales o materiales y provoca temblores de tierra. Pertenecía al Coro de las Virtudes. Tiene bajo su mando 31 legiones de espíritus y éste es su sello que debe usarse como pentáculo cuando se le llama.

3. VASSAGO. El Tercer Espíritu es un poderoso Príncipe, siendo de la misma naturaleza que Agares. Es llamado Vassago. Este espíritu es de naturaleza buena, y su oficio es declarar cosas del pasado y del futuro y descubrir cosas ocultas o perdidas. Gobierna 26 legiones de espíritus y éste es su sello.

4. SAMIGINA o GAMIGIN. El Cuarto Espíritu es Samigina, un gran Marqués. Aparece en la forma de un pequeño caballo o un asno y luego en forma humana cuando se lo ordena quien lo invoca. Habla con voz ronca. Gobierna sobre 30 legiones de Inferiores. Enseña todas las ciencias liberales y da cuenta de las almas que murieron en pecado. Éste es su sello, que debe ser usado por el Mago en la invocación."

Con anterioridad a esas citas se muestran sus cuatros sellos agrupados, por ello seguimos, en esta particular exposición, ese mismo orden.

Sobre los cuatro primeros espíritus

Aquí Bael aparece como rey, al igual que en el “Diccionario de los Infiernos”, de Collin de Plancy, se le otorga una voz ronca y las tres formas de hombre, sapo y gato o una mixta con las tres cabezas, varía un poco el número de legiones; Colln de Plancy pone bajo su mando 76 legiones, el “Goecia” 66, se le sitúa como rey de la zona oriental del Infierno, el “Goecia” indica que puede dar la invisibilidad; Collin de Plancy dice que enseña la astucia, otros grimorios le permiten dar invulnerabilidad al dolor.

En realidad ninguno de esos tres supuestos dones denotan bondad o maldad alguna, pero esto se repite en todo grimorio; no aparece el “porqué” de las clasificaciones, como mucho se pueden inferir, en algún caso, de lo derivado del cristianismo. Digamos que si Bael obedece a Lucifer y Lucifer, según el cristianismo, es una encarnación del mal, entonces, Bael es “maligno”. Por tanto, lo que en el fondo de esas clasificaciones late es, ni más ni menos, el cristianismo.

Cosa que no preocupa al “magus”, dado que éste lo que teóricamente hace es manejar elementos, componentes de fórmulas a los que no les otorga categoría moral alguna, como la química tampoco lo otorga a tal o cual sustancia.

A continuación se presentan Agares, Vassago y Samigina, sus cargos indican una época no anterior a la Edad Media. Así uno es Duque –que debe obediencia a Bael-, otro un Príncipe y otro un Marqués. Nuevamente la ambigüedad respecto a su maldad es total, incluso se dice de Vassago que es de “naturaleza buena”, de Agares que es de apariencia apacible y de Samigina no se dice nada, sin embargo, sus atributos distan de ser maléficos puesto que enseña “todas las ciencias liberales”.

Nos encontramos, así, ante una neutralidad absoluta “de facto” a la hora de realizar consideraciones morales sobre bien y mal; éstas se recogen de derivaciones externas –asumidas- como son la posición de estos entes ante “la” creencia que formalmente preside la goecia –y la teúrgia- que es el cristianismo.

De sus consideraciones derivan las asignaciones, pero solo como forma de categorizar. Del propio texto de los grimorios raramente se puede clasificar moralmente a los entes, sean entendidos como personificaciones o como personalidades.