El gabinete 'subterráneo' de Churchill

Cabinet War Rooms - Wikimedia
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Los cuartos de guerra del gabinete de Wiston Churchill no sólo sirvieron de escenario de reuniones sino que albergaban a todo un entramado de profesionales.

Una semana antes de la declaración de guerra contra Alemania (el 3 de septiembre de 1939) un entramado de salas y habitáculos subterráneos, que se convertirían posteriormente en el ‘bunker’ secreto del gobierno de Wiston Churchill, fueron abiertos el 27 de agosto de 1939 por el rey Jorge IV de Inglaterra, con un inicial Gabinete de Guerra de seis ministros que se incrementó hasta ocho miembros posteriormente.

La habitación del Mapa Mundi

Esta habitación se trataba de una pieza clave en la coordinación de operaciones y centro de comunicaciones. La información provenía de las distintas salas o cuartos de guerra que albergaba el ‘bunker’ hasta el Comité de Planeamiento (Joint Planning Committee), siendo coordinados por dos figuras esenciales: Hastings Ismay (principal consejero y jefe de personal en el ‘bunker’) y Sir Leslie Hollis (comandante general). Tal centro de intercomunicaciones funcionaba las 24 horas del día con personal a turnos y tres oficiales (uno de las Fuerza Aéreas Británicas, otro del ejército y finalmente uno de la Marina Británica). La característica más notable y visible de esta sala era la posesión de un número de teléfonos de colores a la vista y en hilera sobre la mesa desde donde se realizaban las llamadas ya sea al exterior o entre los distintos miembros de los comités. El mapamundi que se hallaba situado a la izquierda de la sala indicaba los distintos avances por partes de ambos bandos durante la guerra.

Relación entre Churchill y sus suboficiales

Aunque Churchill siempre trató por todos los medios de evitar el uso y dependencia de estas salas, su utilización se hizo obligada durante el largo bombardeo sobre Londres o ‘Blitz’ que duró casi ocho meses (del seis de septiembre de 1940 al diez de mayo de 1941) y posteriormente con la supuesta amenaza de una invasión alemana por tierra.

La sala del Gabinete de Guerra (la primera sala según se accede a los cuartos) fue el escenario de encuentro y discusión del Comité de Defensa. Tras la resignación de Neville Chamberlain, Wiston Churchill se alza como Primer Ministro y Ministro de Defensa a su propio deseo el 24 de abril de 1940, cargos que le equiparaban casi como a los de un generalísimo. En su Gabinete de Guerra incluye al líder del Partido Laborista, Clement Attlee, Arthur Greenwood, Halifax y Chamberlain como líder del partido conservador hasta su retiro de la política por motivos de salud. Hastings Ismay como vicesecretario de lo militar fue uno de los más cercano consejeros y pilares del Primer Ministro, encabezando el Gabinete de Guerra como secretario. La influencia que tenía sobre Churchill fue considerable, de tal forma que fue llamado el ‘agente’ de Churchill o el intermediario entre Churchill y los jefes de personal.

A su vez, la influencia que Churchill ejercía sobre sus subordinados y jefes militares fue tal que el Gabinete de Guerra llegó a estar finalmente en las manos del Primer Ministro y los jefes del Comité de Personal. Como bien expresó un enviado especial americano: ‘fueron los políticos y no los militares los que dirigieron la guerra’ (tal era el poder de convicción de Churchill).

Un entramado de secretarias y mecanógrafas

Elizabeth Nel fue la secretaria personal de Churchill desde mayo de 1941. También fue testigo de las duras condiciones en las que los oficiales pasaban largo tiempo discutiendo en la sala del Gabinete de Guerra, con falta de oxígeno, tan sólo aire acondicionado y bajo la luz de las lámparas mortecinas (por no nombrar otras carencias generales como la ausencia de servicios de agua corriente o la falta adquirida de vitamina D a consecuencia de que no estuvieran en contacto con la luz solar). Otros testimonios provenientes de otra secretaria, Gladys Hymer, transferida a la Oficina del Gabinete en mayo de 1941, indican sus incomodidades al trabajar en un corredor estrecho algunas veces o su descripción de las numerosas salas abarrotadas de papeles o máquinas de escribir.

El fenómeno de secretarias y mecanógrafas contratadas para los servicios de los cuartos de guerra destaca ya se podía encontrar un gran número de trabajadoras civiles, a diferencia de otros países como Estados Unidos o Rusia, cuyas unidades femeninas provenían principalmente del ejército.

Telefonistas como Rose Gibs o Joan Williams, esta última al cargo de la unidad para descifrar los códigos secretos y con 48 oficiales bajo su dirección, formaban parte de un cuerpo esencial en los servicios de comunicaciones. Las llamadas realizadas por Churchill se distorsionaban, pero los mensajes por telegrama en clave se decodificaban en una tarea altamente laboriosa y penosa en esta nueva forma de vivir la guerra.

En mi tierra natal, Asturias., Vian Suárez

Begoña Pérez Bango - Mi afición como escritora data de mi infancia cuando creaba mis propios libros y noticieros o cuando uno de mis cuentos fue ...

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