
- Obama - Politico
El índice de popularidad de Obama se desploma en caída libre. Después de asumir el cargo con un 70%, caer e ir perdiendo enteros mientras se enredaba en la intrincada reforma sanitaria, la reputación del demócrata se planta por primera vez por debajo del psicológico 50%. Y no lo dice cualquiera, si no Gallup. La madre de todos los sondeos.
La popularidad en EE.UU.
La popularidad de los presidentes norteamericanos sube, baja, y vuelve a subir en el curso de una o dos administraciones y no pasa nada. ‘This is a fact’ como dirían en EE.UU., y es cierto. En parte es normal. Sin embargo, el declive de Obama se antoja un tanto precipitado, sobre todo si se tiene en cuenta que no ha sufrido ninguna guerra ni acontecimiento traumático.
La reputación del ex presidente George W. Bush, por ejemplo, cayó en picado desde la estratosfera popular en la que estaba tras el 11-S, llegando a figurar incluso como uno de los más impopulares de la historia estadounidense por debajo de sus antecesores Richard Nixon y Jimmy Carter. Pero es que en el haber de Bush figuran dos guerras -bastante polémicas por cierto-, una retahíla de hipotecas basura, la quiebra de Lehman, una burbuja inmobiliaria y la mayor crisis financiera desde la ‘Gran Depresión’. Ahí es nada.
¿El ocaso de Obama?
¿Cómo es posible entonces que en tan poco tiempo se haya derrumbado la reputación de Obama? El historiador Arthur Schlesinger Jr., subrayó la teoría cíclica de la política estadounidense que sostenía que un presidente debía seguir una serie de variaciones alrededor de lo que él denominaba “el centro vital”. A saber. Que el ciudadano norteamericano, lejos de ser voluble, es más bien fiable y predecible en sus predilecciones políticas, prefiriendo alternativas situadas ligeramente a la izquierda del centro en las administraciones republicanas, y otras ligeramente a la derecha en las demócratas. Es decir, que no le gusta que le cambien las cosas. Y la reforma sanitaria es de todo menos estanca.
Sea como fuere, lo cierto es que Obama se ha convertido en el cuarto presidente de los EE.UU. que cae tan rápido por debajo del porcentaje mayoritario en el sondeo de Gallup desde la Segunda Guerra Mundial, después del republicano Gerald Ford, el demócrata Bill Clinton y el republicano Ronald Reagan. Como diría el extremadamente popular político Harold ‘super’ Macmillan, “todo se reduce a eventos mi querido amigo, eventos”.
