Desde el 28 de octubre, los restos de Néstor Kirchner eran velados en dependencias de la Casa de Gobierno (Casa Rosada), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Su esposa Cristina, sus hijos Máximo y Florencia y su hermana Alicia permanecieron al lado del cajón estoicamente. A las diez horas día se abrió el acceso para que el público en general, sin ningún tipo de restricciones, pudiera dar el último adiós al ex presidente y esposo de la presidenta Cristina Fernández.

Una fila de personas de toda edad, niños, padres y abuelos, que ocupaban casi dos kilómetros del centro de la ciudad, esperaron pacientemente hasta trece horas, para ingresar al salón de los "Patriotas Latinoamericanos" y despedir a su líder.

El pueblo de Kirchner

La gente que se congregaba por miles, desbordando las calles de la ciudad y en algunos casos las débiles medidas de seguridad, representaban el pueblo al que Néstor Kirchner había brindado por entero su vida política.

Era destacable la presencia de la juventud militante, que se congregaba sobre la Plaza de Mayo y los alrededores de la Casa de Gobierno, portando sus pancartas y banderas y entonando acostumbrados cantos partidarios.

Era notable la presencia de personas de ambos sexos, en la mayoría de los casos parejas, en edades oscilando entre los 50 y 60 años, peronistas de raza y que seguramente vivieron los años de plomo de la década del 70, hoy venerando al fallecido Kirchner.

Emoción, historia y despedida de Néstor Kirchner

El día 29 estaba previsto cerrar el acceso al público a las diez horas, permitiendo el retiro del féretro y posterior traslado al aeropuerto local (aeroparque Jorge Newbery). Dicha medida quedó en el deseo ya que la afluencia de doloridos y emocionados ciudadanos lo hizo imposible.

La gente deambulaba por la Plaza de Mayo emocionada, portando pancartas, banderas, escritos, fotos; algunos llorando, otros expresando sus sentimientos cantando o vociferando, pero todos con la percepción de que se había perdido la figura más importante del modelo político argentino actual.

Solo figuras legendarias como Juan Domingo Perón o Raúl Alfonsín fueron capaces, durante sus funerales, de agrupar tanta gente. Lo sucedido en los funerales de Kirchner es un hecho social destacable que quedará en los anales de la historia nacional.

A la hora de la despedida, todos presentes

En el lugar donde se velaba el cuerpo del ex mandatario y primer caballero se hicieron presentes, para dar el pésame a la familia, figuras destacadas de la política, la economía, el espectáculo, el deporte, etc.

Los presidentes de países vecinos, Lula (Brasil), Mujica (Uruguay), Piñera (Chile), Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Santos (Colombia), Correa (Ecuador), fueron las figuras políticas internacionales destacadas. A nivel local los integrantes del gabinete nacional, los gobernadores de provincias y otras de menor rango (provinciales y nacionales).

Otras personalidades destacadas hicieron acto de presencia: De Narváez, Macri, Alfonsín (los tres de la oposición), las referentes de las organizaciones Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Maradona, Tinelli, Andrea del Boca, Nancy Dupla, Pablo Echarri, Federico Luppi, Florencia Peña, etc.

Traslado de los restos mortales de Kirchner al Sur del país

Eran aproximadamente las trece horas cuando se pudo iniciar el traslado de los restos, previsto para las diez. Policías federales, custodios de civil e integrantes de organizaciones sociales rodeaban el vehículo que portaba el féretro y despejaban el camino para alcanzar el lugar donde esperaba el avión para el traslado final. Detrás del vehículo que portaba el ataúd, transitaba el que transportaba a los familiares directos y más atrás el destinado a figuras allegadas del gabinete nacional.

El recorrido fijado, que debía inexorablemente pasar por las arterias más transitadas del centro porteño, se cumplió con alguna modificación de último momento. La gente sobrepasó al personal policial que trataba, de buenos modos y correctamente, de mantener abierta una vía transitable. Solo la presencia de personal en motos permitía que el paso necesario para los vehículos se reabriera justo a tiempo para evitar la detención de los mismos.

Última morada, en el amado Sur de Argentina

Kirchner era un enamorado del sur patagónico, en especial de la provincia de Santa Cruz. Es justo, entonces, que descanse en tierras que amaba.

El avión con los familiares, los restos de Kirchner y allegados arribó a la ciudad de Rio Gallegos, provincia de Santa Cruz, aproximadamente a las 18.00 horas. Desde allí el traslado al cementerio local, calculado en doce kilómetros, se llevó a cabo sin mayores problemas. Una gran columna de militantes y pobladores locales acompañaron el cortejo fúnebre. Por lo pronto, los restos mortales de Kirchner fueron colocados en una bóveda familiar del cementerio local, para posteriormente ser alojados en otra bóveda a construir en breve.

El último paso fue dado. Néstor Kirchner descansa en paz y se lo recordará por siempre como el hombre que vivió por y la política toda su vida.